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Carta abierta al pueblo chileno: salgamos con las mochilas repletas de piedras

Que Chile sea una hoguera y mande el pueblo anegado, ahogado, ahorcado. Que se inunde de banderas de Víctor Jara y Salvador Allende. Que se acabe la paz social, ordenadita, planchadita, de un sistema económico que permite el pavoneo de autos importados y niños comiendo mierda de la basura.

Dejemos ya los libros y salgamos con las mochilas repletas de piedras y bombas incendiarias. Dejemos ya: las gaseosas y los completos, el pisco y la placentera picada con cerveza. Que a los niños los cuiden las abuelas o las guarderías, salgamos. Insisto, con la mochila hasta el pechito de piedras pesadas y de buen tamaño. Seamos cientos, miles, cientos de miles.

Atémonos la jeta con un pañuelo para los gases y cortemos ramas fuertes de linaje para tallar el arma y darle duro a esos carabineros, a los milicos, a los ratis vigilantes que necesitan usar “nuestras armas” contra el pueblo. Seamos cientos de miles. Copemos las esquinas y las calles, reventemos los vidrios de las embajadas y consulados.

Exijamos ya mismo la renuncia de Piñera y todo su séquito liberal. Que salgan los mineros y todos los obreros del cobre mineral, a fundar el Chile nuevo sin pedirle permiso a la trampa burguesa de la democracia que inventan los medios del Mercurio y la Tercera.

Que la ciudad arda/ babel/ triste/ de andar templando. Que se venga el verdadero terremoto, el social, el que le estaba faltando a Chile. Y que preparen los helicópteros para huir a causa de la rabia del pueblo. Que liberen las cárceles, los psiquiátricos y las universidades. Basta de coloniaje ideológico, basta de imperialismo cultural.

Que Chile sea una hoguera y mande el pueblo anegado, ahogado, ahorcado. Que se inunde de banderas de Víctor Jara y Salvador Allende. Que se acabe la paz social, ordenadita, planchadita, de un sistema económico que permite el pavoneo de autos importados y niños comiendo mierda de la basura.

Dejemos pues los libros arriba de la mesa y salgamos a las calles a patrullar la rebelión estudiantil, obrera y popular.  Dejemos atrás décadas de dominación imperial y modelos de ajuste.

Es que se cae “el modelo chileno” que tanto les gustaba, con el que se babeaban los tibios del continente cuando tenían que criticar los procesos políticos latinoamericanos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Argentina.

¡Vamos Chile! Que se carajee la estructura para que las placas se acomoden.