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Adicciones emocionales: un mal común

Se trata de una patología que afecta la salud física y mental. En esta columna, Dina Federman –abogada, psicóloga y mediadora familiar– se ocupa de analizar esta problemática.

Actualmente existe una abundante proporción de personas que mantienen relaciones dañinas con sus seres más cercanos. Este tipo de vínculos, ahora también considerados como una adicción que afecta las relaciones interpersonales, puede perturbar tan profundamente a una persona al punto de provocarle disconformidad plena con la vida, vacío existencial, pérdida de la identidad, disfunsión sexual, jaquecas, trastornos alimenticios, e incluso la muerte.

Se cosideran adictas a las relaciones tóxicas a: personas de cualquier edad o género que hagan elecciones, conscientes o no, las perpetúen y definan por periodos indeterminados de relación con otros seres que les producen indefectiblemente severos daños emocionales y de salud física.  Esta problemática suele darse en los vínculos más cercanos: padres e hijos, jefe y empleados, parejas, etc.

Las causas que producen este tipo de adicciones son diversas, principalmente podemos decir que la dependencia emocional se produce por la existencia de una serie de necesidades emocionales, huecos de identidad, experiencias primarias no gratificantes, que el ser humano intenta satisfacer mediante relaciones interpersonales muy estrechas.

La persona que sufre de esta adicción principalmente siente una gran desmotivación interna, se vuelve repetitivo al referirse todo el tiempo a “El otro”, se encuentra muy perturbado para tomar una decisión sin consultar, y posee incapacidad de poner límites.

Para identificar sin somos parte de un vínculo sufriente, debemos saber que en las relaciones de cualquier tipo siempre existe un límite bien claro que está por encima de todo lo demás, este es respeto y el amor a uno mismo. Es imposible construir un vínculo sano si la persona prioriza el bienestar y estabilidad interna de “El otro”. Esto incluye grandes sacrificios, sentimiento de inferioridad, impedimento del desarrollo personal y frustración.

La salida más común a este tipo de adicciones la ofrece la psicología convencional con su terapia individual. Sin embargo existe otra alternativa que aborda el tema desde una visión integral considerando que esta adicción afecta a todo nuestro ser. Desde el paradigma de la neurociencia, más específicamente la psiconeuroinmunoendocrinología, que entiende a las personas como una unidad de cuerpo, mente y espíritu se propone el aprendizaje terapéutico grupal. Escuchar al otro, más aún en diversidad, se derriban certezas subjetivas que se proponen como excusas para proseguir en una relación dañina.

En la terapia de grupo el objetivo es que el terapeuta aproveche el armazón defensivo de cada uno de los pacientes para introducir la conciencia de la entidad, gravedad y realidad de su problemática. Además posibilita el verse reflejado en la historia de otros pacientes, para reconocer deficiencias propias.  

Esperaríamos entonces un primer acercamiento hacia la nueva certeza “salvadora” tanto de su psiquis, de su corporalidad y de su estado espiritual.  En una segunda oportunidad los mismos integrantes podrían afianzar las herramientas para salir de una recaída fácilmente que le permitiese abarcar también en rol de multiplicador social.



Nota: Sobre este tema el viernes 17 de junio a las 20, se presentará una Conferencia: "Relaciones tóxicas: Herramientas para restablecer y fortalecer la salud" en el salón de eventos del Automóvil Club Argentino (San Martín y Amigorena). Confirmar asistencia, es con entrada libre y gratuita.