Relato de víctimas a las que les robaron 100.000 pesos frente al Parque Central
Cuatro sujetos armados ingresaron en la tarde de este viernes a la vivienda de un matrimonio de ancianos que se dedica a la fabricación de cucuruchos desde hace décadas. Estaban con un cliente y los tres fueron atados con alambres. Los delincuentes exigían el dinero "importante"; al parecer tenían datos. Videos con el testimonio de las víctimas.
Cuatro delincuentes armados, uno con un revólver, otro con una escopeta y otro con un arma blanca, ingresaron a la vivienda de un matrimonio de ancianos que elabora cucuruchos desde hace décadas. Tenían en la propiedad el dinero para pagar los sueldos, el aguinaldo a 13 empleados, además del que estaba destinado a proveedores. Los ladrones ataron a las víctimas, también a un cliente, y se alzaron con aproximadamente $100.000, entre efectivo y cheques.
Haydé (80) y Osvaldo Quiroga (83) son las principales víctimas de este atraco, ocurrido alrededor de las 18 de este viernes. Ellos viven en calle Chile 2173, esquina Vendimiadores, frente al Parque Central. Allí, en su vivienda, tenían el dinero para hacer frente a distintas obligaciones. Una parte del efectivo lo tenían en una caja en la fábrica pero en otro lugar del inmueble guardaban una fuerte suma.
La señora salió de la casa para arreglar las plantas. En ese momento llegó Alejandro (46), un cliente. Entraron a la casa pero, según contó Haydé, dejó la puerta sin llave.
Ella, su marido y el cliente estaban hablando cuando se abrió la puerta e irrumpieron cuatro individuos, tres con el rostro semi cubierto y el tercer a cara limpia. “Venían con alambres, nos ataron las manos y los pies, a mi no, sólo las muñecas, y le pidieron al viejo (el marido) el dinero. Él les dijo: ‘Ahí está en esa caja’. Pero ellos le respondieron: ‘No, la otra plata’”. Esto podría demostrar que los delincuentes sabían perfectamente qué buscaban y qué había en la vivienda.
Alejandro, el cliente, quedó tendido en el piso boca abajo, al fin de cuenta era el más joven y podía hacer resistencia. La señora, sólo maniatada pero también en el piso, pero a Osvaldo se lo llevaron a la parte de atrás de la casa para que les diera el dinero. Luego, lo dejaron tirado en el piso y con sus manos enganchadas a una pata de la cama.
Alejandro, el cliente, quedó tendido en el piso boca abajo, al fin de cuenta era el más joven y podía hacer resistencia. La señora, sólo maniatada pero también en el piso, pero a Osvaldo se lo llevaron a la parte de atrás de la casa para que les diera el dinero. Luego, lo dejaron tirado en el piso y con sus manos enganchadas a una pata de la cama.
Según las víctimas, no fueron violentos físicamente los ladrones y estaban muy tranquilos. Estaban vestidos normalmente y no se veían marginales.
Éstos escaparon tranquilamente pero el matrimonio y el cliente no saben si afuera había cómplices y si contaban con algún vehículo.
Quien pudo zafar primero fue Alejandro. Se sacó las zapatillas y así los alambres cedieron por sus pies. Salió descalzo a la calle y le pidió a la dueña de un kiosco que le desatara las manos. Luego, auxilió a los ancianos, quienes salieron de la casa y pidieron ayuda a una vecina.
Personal de Policía Científica llegó al domicilio mientras que la investigación quedó a cargo del personal Judicial de la Oficina Fiscal Nº 13, de Capital.
Éstos escaparon tranquilamente pero el matrimonio y el cliente no saben si afuera había cómplices y si contaban con algún vehículo.
Quien pudo zafar primero fue Alejandro. Se sacó las zapatillas y así los alambres cedieron por sus pies. Salió descalzo a la calle y le pidió a la dueña de un kiosco que le desatara las manos. Luego, auxilió a los ancianos, quienes salieron de la casa y pidieron ayuda a una vecina.
Personal de Policía Científica llegó al domicilio mientras que la investigación quedó a cargo del personal Judicial de la Oficina Fiscal Nº 13, de Capital.


