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Una mujer pidió que apresaran a su esposo por violar a su perra en Guaymallén
Se presentó en una sede judicial asegurando haber visto a su pareja abusando sexual de la mascota. Le pidió a las autoridades judiciales que lo arresten pero luego desistió de hacer la denuncia aunque prometió vengarse de su marido pero nada más se supo de ella.
En las comisarías los uniformados son receptores de historias muy tristes, otras crueles y algunas curiosas. Hace algunos días, en la seccional Novena de Guaymallén los efectivos escucharon a una mujer muy celosa relatar un hecho que les provocó asombro y también risas, aunque esto a muchos puede disgustarles, pero así sucedió.
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Se trata de un matrimonio mayor, de unos 65 años, que vive cerca de la mencionada sede policial. Allí también funciona una oficina fiscal, cuyo personal también fue testigo del relato de la mujer.
Una tarde de la primera semana de marzo la mujer llegó a esta comisaría. Cuando le preguntaron en la mesa de entrada qué necesitaba, respondió: “Vengo a denunciar a mi marido”.
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La siguiente pregunta estuvo referida al motivo de la denuncia, puesto que muchas personas pretenden denunciar situaciones que en definitiva no son delitos y el personal judicial y policial termina perdiendo el tiempo.
Pero la señora respondió a la consulta de los uniformados. Dijo: “Mi esposo violó a mi perra y me di cuenta porque hace mucho que yo no le intereso”.
Las miradas de judiciales y policías iban de un lado a otro y se encontraban con asombrosa complicidad. Le preguntaron si había visto al hombre con la mascota y ella respondió que sí.
Las bromas comenzaron a brotar por sí solas, utilizando el Código Penal como referencia. “Primero habrá que establecer si la relación fue consentida o no”, le dijo por lo bajo un policía al otro. Un auxiliar judicial le comentaba con ironía a su compañero: “El abuso es agravado por el vínculo y si la perra es menor de edad la imputación será mayor”.
Le explicaron a la señora que si era necesario le tomaban la denuncia pero que probar ese delito, que estaría encuadrado dentro del maltrato animal, les resultará muy difícil, casi imposible.
Pero ella le expresó al personal que la atendió que estaba muy enojada, que pretendía un escarmiento para su marido, que se vengaría de algún modo y que lo primero que haría, al llegar a su casa, será sacar a la perra a la calle.
De la mujer no se supo más, pero esta visita es una de las anécdotas recientes más comentadas entre policías y judiciales de Guaymallén.
Las miradas de judiciales y policías iban de un lado a otro y se encontraban con asombrosa complicidad. Le preguntaron si había visto al hombre con la mascota y ella respondió que sí.
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Le explicaron a la señora que si era necesario le tomaban la denuncia pero que probar ese delito, que estaría encuadrado dentro del maltrato animal, les resultará muy difícil, casi imposible.
Pero ella le expresó al personal que la atendió que estaba muy enojada, que pretendía un escarmiento para su marido, que se vengaría de algún modo y que lo primero que haría, al llegar a su casa, será sacar a la perra a la calle.
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