¡Puaj! Mendoza da vergüenza ajena
No alcanza con la belleza natural. Que tengamos el Aconcagua imponente, la cordillera centinela, los ríos y lagunas artificiales o el dique Potrerillos. Mucho menos la celebración de la Vendimia con su impronta identitaria que cautiva a millones de televidentes en el país. Tampoco que un equipo de fútbol haya alcanzado nivel internacional ingresando a la Copa Libertadores de América. ¡Qué importa ser una de las principales capitales del vino en el mundo! y que nuestro Malbec nos distinga ante tantos varietales en el globo. Que tengamos uno de los parques artificiales más grandes de Sudamérica o la intrigante cultura del agua y sus acequias rumorosas. No. Todo ello puede ir a parar a la basura.
Porque nos hacemos conocer más aún con actitudes medievales de censura y apología del delito de violación, pavoneándonos con un imbécil como el cura Pato Gómez, allí en Malargüe, donde parece que el fundamentalismo católico se erige representante de toda la comunidad. Somos impresentables. Y si le queremos cargar más tintas a nuestra impresentabilidad, digamos también que nos hemos rankeado como provincia por tener la peor policía del país, junto a la bonaerense. ¿Qué tal?
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En fin, porque a la provincia la maneja a su antojo un grupo económico-mediático que pone y saca funcionarios según sus intereses. Y nadie le hace frente, de verdad, para que la sociedad local se democratice y difunda más voces. Una sociedad bastante cagona y despreciable.


