Un preso se cosió la boca para repudiar un polémico fallo judicial
Carlos Horacio Escobar Retha está desesperado. “Chiquitin”, como lo apodan sus compañeros de pabellón de la cárcel de Devoto, no es un preso común. Lo sabe y le duele. Hace más de diez años que este mendocino de 37 años está privado de su libertad, y en septiembre de 2010 tendría que haber quedado libre. Pero un polémico fallo judicial le impidió regresar a su casa, pese a que ya cumplió la condena. Cansado de luchar contra la burocracia judicial, realizó una huelga de hambre durante un mes para que su caso fuera analizado por la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal. Pero fue en vano. Entonces eligió el silencio forzado como método de protesta y se cosió la boca. Después de varios meses de lucha, “Chiquitin” confesó a Tiempo Argentino que va a seguir insistiendo hasta que alguna autoridad escuche su reclamo.
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“Es ilógico. Cuando las causas vencen se terminan: esto es inseguridad jurídica. En 2005, el mismo tribunal certificó que las condenas que le sumaron después estaban vencidas. Pero luego cambiaron los jueces y en 2009 le sumaron cinco años y medio más a la condena original”, explicó Iorio.
De acuerdo a la investigación de este diario, las polémicas condenas que estiraron la estadía de Escobar tras las rejas fueron las siguientes: la primera refiere a una causa del TOC Nº 6 porteño por tenencia ilegal de arma de guerra en la que recibó una pena de cuatro años y seis meses, venció el 9 de abril de 2006. La segunda sentencia, con una pena de tres años y tres meses, fue ordenada por un tribunal federal, bajo la carátula de falsificación de documento público. Esa condena venció el 22 de noviembre de 2003.
Fuente: El Tiempo


