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Un preso se cosió la boca para repudiar un polémico fallo judicial

En 2005 recibió una pena unificada de once años y medio de cárcel por robo calificado y un frustrado golpe a un banco neuquino. Pero en 2009 le sumaron cinco años y medio más. “Esto es inseguridad jurídica”, denunció su abogada.
Cumplió su condena pero sigue alojado en Devoto porque le unificaron causas vencidas.
Cumplió su condena pero sigue alojado en Devoto porque le unificaron causas vencidas.

Carlos Horacio Escobar Retha está desesperado. “Chiquitin”, como lo apodan sus compañeros de pabellón de la cárcel de Devoto, no es un preso común. Lo sabe y le duele. Hace más de diez años que este mendocino de 37 años está privado de su libertad, y en septiembre de 2010 tendría que haber quedado libre. Pero un polémico fallo judicial le impidió regresar a su casa, pese a que ya cumplió la condena. Cansado de luchar contra la burocracia judicial, realizó una huelga de hambre durante un mes para que su caso fuera analizado por la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal. Pero fue en vano. Entonces eligió el silencio forzado como método de protesta y se cosió la boca. Después de varios meses de lucha, “Chiquitin” confesó a Tiempo Argentino que va a seguir insistiendo hasta que alguna autoridad escuche su reclamo.

“Estoy privado ilegalmente de mi libertad. Encima me tengo que cuidar de lo que digo o hago porque estoy preso y acá adentro las reglas son otras. Siento una impotencia enorme porque ya pagué por mis errores y sigo acá”, dijo Escobar Retha por teléfono.

“Gracias a que me cosí la boca me dieron la audiencia, recién ahí aceleraron los trámites. Es una locura pensar que después de tantos años tenga que pelear contra la justicia”, se lamentó.

La historia comenzó el 7 de noviembre de 2005, cuando “Chiquitin” fue condenado por el Tribunal Oral Criminal (TOC) Nº 13 porteño a once años y seis meses de prisión. Esta sentencia comprendió la pena de tres años y medio dictada por el TOC Nº 13 por robo calificado, y la de nueve años, impuesta por la Cámara de Apelaciones de Zapala, Neuquén, por un frustrado golpe a un banco. Esa pena unificada finalizó el 4 de  septiembre de 2010.

Pero el verdadero calvario judicial comenzó el 3 de julio de 2009 cuando el TOC Nº 13 decidió unificar la pena que recibió en 2005 con dos condenas ya agotadas. El nuevo cómputo hizo que recibiera una nueva pena única de 17 años de prisión. Ante el inesperado revés, la abogada defensora Carla Iorio planteó la nulidad absoluta de lo que definió como una “bochornosa unificación”. Hasta hoy, su reclamo no obtuvo respuestas.

“Es ilógico. Cuando las causas vencen se terminan: esto es inseguridad jurídica. En 2005, el mismo tribunal certificó que las condenas que le sumaron después estaban vencidas. Pero luego cambiaron los jueces y en 2009 le sumaron cinco años y medio más a la condena original”, explicó Iorio.

De acuerdo a la investigación de este diario, las polémicas condenas que estiraron la estadía de Escobar tras las rejas fueron las siguientes: la primera refiere a una causa del TOC Nº 6 porteño por tenencia ilegal de arma de guerra en la que recibó una pena de cuatro años y seis meses, venció el 9 de abril de 2006. La segunda sentencia, con una pena de tres años y tres meses, fue ordenada por un tribunal federal, bajo la carátula de falsificación de documento público. Esa condena venció el 22 de noviembre de 2003.

Fuente: El Tiempo