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Jaque prometió ayudar a los afectados por el tornado en Lavalle

Fincas y chacras con producciones deshechas. Techos arrancados de cuajo, familias alojadas en escuelas, postes de luz caídos, animales ahogados y desolación es lo que encontró Jaque en el distrito de Tres Mayo, el más afectado por el tornado de ayer. Prometió asistencia.

Los casi dos mil habitantes del distrito lavallino de Tres de Mayo durante casi cuatro horas esperaron pacientes al Gobernador que llegó al lugar para relevar “in situ” los enormes daños que produjo ayer –cerca de las 15:30- un tornado de agua y granizo que arrasó en unos 20 minutos casi todo lo encontró a su paso.

Y la espera valió la pena porque con el correr de los minutos muchos vecinos de otros distritos menos afectados por la tormenta llegaron hasta la delegación municipal con calzados, colchones y alimentos no perecederos para atender a las casi 10 familias que están evacuadas en la parte posterior del edificio municipal, en las aulas de la escuela del lugar.

Es que, con el anuncio de que “en cualquier momento llega Jaque”, voz que recorrió el humilde distrito rápidamente, la mayoría se apresuró para participar en una suerte de programa espontáneo de asistencia que hasta incluyó una enorme unidad móvil de asistencia sanitaria de la Nación que estaba atendiendo afecciones de salud a pocos kilómetros del epicentro del desastre.

Sobre la Ruta 36, mientras esperaban a la máxima autoridad provincial de Gobierno, una avanzada de arquitectas de la dirección de viviendas de la Municipalidad de Lavalle llenaban planillas mientras conversaban con los alojados gracias a la contingencia.

Cerca de las 15:30, algunos aún seguían almorzando en el pequeño comedor de la escuela que ahora es “como nuestro nuevo hogar”, según definió una abuela mientras en sus brazos dormía una pequeña con el rostro curtido por el sol. El mismo que había resecado las manos de la señora acostumbrada a lidiar con el agua y el barro de su ex plantación de tomates, la misma en la que más tarde enterraría sus zapatillas en el barro Jaque.

Minutos después de las 16, un grupo de hombres enfundados en camisas y pantalones marcas “Ombú” o “Pampero” llegó hasta la delegación comunal montados en sus embarradas bicicletas. A pesar de la tristeza, se saludaron sonrientes y hablaron: “En la Calle 4 no ha quedado nada de la finca de melones”, dijo uno de ellos. “Eso no es nada, ahora se está rebalsando el canal en el Barrio Andacoyo y el agua está a unos 80 centímetros a punto de entrar en una casa”, respondió uno de los más jóvenes.

También hicieron otras referencias y análisis: “Si sacás la cuenta, una camionada de uva, dependiendo de la calidad y la variedad, está entre los 40 mil y los 60 mil pesos. Donde habían uvas, dos camionadas representan como mínino haber perdido unos 80 mil pesos. Qué desastre…”

Jaque, en Tres de Mayo con algunos funcionarios

Celso Jaque llegó al distrito más afectado por “el tornado”, según definió el intendente Roberto Righi, pasadas las 17 y acompañado por el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, el titular de la DGE, Carlos López Puelles, el Subsecretario de Programación Agroalimentaria, Raúl Millán y Oscar Landete, entre otros funcionarios y otros técnicos.

La primera impresión se la llevó de las casi 30 personas que estaban alojadas en las aulas de la escuela de Tres de Mayo, acomodadas en escasas sillas y escritorios y colchones nuevos, muchos de ellos aún dentro del nailon, regados por el suelo. Mantas y frazadas reposaban en los rincones luego de una fría noche. “Esto es un verdadero panorama de invierno o al menos de otoño”, dijo por la baja temperatura y el cielo totalmente cubierto una madre junto a sus tres hijos.

En todas las ocasiones la delegación, encabezada por Jaque y Righi, besó madres y sus hijos y atendió las conversaciones de los hombres y jefas de hogar que en todos los casos solicitaron ayuda “pero nada regalado, queremos pagar pero necesitamos facilidades”, clamaron.

En esos momentos, Jaque giraba sobre sus hombros la cabeza y buscaba a un funcionario. Uno de los más solicitados fue Raúl Millán para que se ocupara de apurar créditos para colocación de malla antigranizo o para el procesamiento de frutas que antes de la tormenta habían sido cosechados, como el durazno o la ciruela.

La primera vez que Jaque se enfrentó al barro lo hizo por un pequeño callejón al que se accede luego de cruzar la Ruta 36. Fue en un pequeño predio de casi tres hectáreas donde “no quedó nada, ni tomates, ni brócoli, ni cebolla”, según su apenado propietario.

Ante el escenario de frutos triturados en el piso el Gobernador debió sortear algunos obstáculos naturales, estirando las piernas y agachándose para tomar entre sus manos, por ejemplo, un tomate aún verde, pero ahora muerto, y se lo entregó a Francisco Pérez: “Mirá Paco como quedó esto…”, le dijo.

En todos los casos, frente a los distintos reclamos de los vecinos de Tres de Mayo afectados, el Gobernador repitió junto al intendente Righi: “No los vamos a abandonar. Fuerza que hay que seguir adelante. Los vamos a ayudar. Ustedes no están solos. Yo estoy aquí para eso, junto a mis colaboradores, para asistirlos”, les aseguró entre apretones de manos y abrazos.

Tres meses para recuperar la completa transitabilidad

Muchos caminos, calles y rutas fueron afectadas ayer por la bravura de la tormenta que esta tarde definió Righi frente al Gobernador y los vecinos: “Lo de ayer no fue una tormenta común, fue un tornado. No fue una manga de piedra normal”.

Por eso es que una cuadrilla de Vialidad Provincial antes que arribara Jaque recorrió cada metro de las vías de comunicación dentro de Tres de Mayo: “Según estamos evaluando demoraremos unos tres meses en dejar todo en condiciones”, aseguraron luego del minucioso relevamiento.



Unas 700 casas con necesidades de arreglos estructurales

Por el trabajo que desde anoche viene realizando la delegación municipal de Tres de Mayo, “tenemos hasta el momento unas 700 viviendas con algún tipo de problema estructural que debe ser atendido lo más rápido posible”, aseguró Sergio Pereira, encargado de la filial comunal.

“El principal problema está en los techos. Todos, pero todos, tienen roturas en las membranas. Algunos en un cien por ciento, otros en sectores. Pero la verdad es que esas casas se llueven todas. En principio hemos distribuido nailon negro, hasta que empecemos con los trabajos que necesitan”, manifestó el hombre mientras fijaba la mirada en el cielo plomizo. Y agregó: “Espero que no llueva de nuevo ahora porque sino la cosa se empeorará”.

Daños en cultivos de un 200 por ciento

Si bien aún no existe un relevamiento final sobre los daños que produjo la tormenta, de boca de los mismos productores se conoció que “muchas fincas han sufrido pérdidas totales y de hasta un 200 por ciento. Esto significa que en unos dos años, con suerte, volverán a dar frutos. Ahora lo que queda es podar, en los pitones y esperar que el nuevo follaje forme nuevos cargadores”, adelantó un productor.

Subsidio

Ante este panorama, Jaque informó al intendente Righi que dispondría de un subsidio de 200 mil pesos para  el departamento afectado por el temporal.