|
Sergio Embrioni, el hermano, el artista
“Hermano, no debería escribir nada ahora que estoy aterrado, dolido, enojado con tu muerte… Hace un mes, imaginamos una casa en la montaña donde empezarías otra vez, recorrimos nombres de maderas perfumadas, esa pasión que nos unió… Embrioni, en mi celular está tu número, tengo miedo de llamarte, tengo miedo de borrarlo...”.
Hermano, no debería escribir nada ahora que estoy aterrado, dolido, enojado con tu muerte.
No debería pensar en tus hijos esta Navidad corriendo por mi casa, en tu amor desesperado por la música, en tu odio por los funcionarios de cultura que preparan a esta hora el homenaje.
Hermano, hace un mes nos reímos de las mujeres que se vuelven hombres, imaginamos una casa en la montaña donde empezarías otra vez, recorrimos nombres de maderas perfumadas, esa pasión que nos unió desde el día que Ulises nos presentó en tu taller de carpintero demasiado fino (después, mucho después, me regalaste dos durmientes, de esos que eran toda tu riqueza para enfrentar tu futuro).
Hermano, cuando me dijeron que estabas colgando de un árbol, pensé qué árbol habrías elegido para escupir por última vez este mundo sordo.
Tu muerte es para esta provincia de funcionarios que agusanan el cuerpo del Estado, funcionarios, políticos que el tiempo barrerá de nuestras calles y jurados sin juicio, vendidos al capricho del municipio, del intendente, con su estatura de vereda tapada por las hojas.
Esta provincia donde nadie comprendió a un tipo que quería poner su Rambler sobre la ruta.
Yo sé que ningún funcionario respondió las llamadas -porque no estás en la tele o el diario ahora- porque lo tuyo ya fue, porque fuiste un ex Enanito, un ex Alcoholes, un ex famoso, un ex de casi todo.
Embrioni, en mi celular está tu número, tengo miedo de llamarte, tengo miedo de borrarlo, tengo miedo de ser culpable también de tu muerte en ese árbol en la casa de otro.
Yo le contaré al Juancito un día toda la verdad, te doy mi palabra.
Esta provincia donde nadie comprendió a un tipo que quería poner su Rambler sobre la ruta.
Yo sé que ningún funcionario respondió las llamadas -porque no estás en la tele o el diario ahora- porque lo tuyo ya fue, porque fuiste un ex Enanito, un ex Alcoholes, un ex famoso, un ex de casi todo.
Embrioni, en mi celular está tu número, tengo miedo de llamarte, tengo miedo de borrarlo, tengo miedo de ser culpable también de tu muerte en ese árbol en la casa de otro.
Yo le contaré al Juancito un día toda la verdad, te doy mi palabra.