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Todo lo que se va
Se van las horas de los viejos, se van más muertos los muertos, más lejos, aunque el recuerdo los retenga con una copa y los encapsule contra la mesa. Se van noches diablas, mañanas en coma, siestas suicidas y tardes de angustia.
Se va el año goteando el sudor cansino de diciembre. Se va con él agosto que promete su vuelta para dar la pelea. Se va el rostro de una mujer suave y un niño descalzo con los piecitos pegados al pavimento hirviendo. Se va el vecino a comprar el pan y las papas y las cebollas; pero de la manera que nos despidió sabemos que no volverá jamás, que esa fue su última despedida.
Se va un dolor, cinco dolores, ochenta y cuatro dolores. Se van pero otros vendrán a tomar la posta, a limpiar la sangre, a perfumar el ajuar, a purificar las camas. Se van estafadores de estación, ladrones golondrinas, funcionarios okupas.
Se van las horas de los viejos, se van más muertos los muertos, más lejos, aunque el recuerdo los retenga con una copa y los encapsule contra la mesa. Se van noches diablas, mañanas en coma, siestas suicidas y tardes de angustia. Se van, además, amigos que se alejan por caminos distintos al de uno, que no veremos tanto, que maquillará el olvido.
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Se van las risas con el viento de tormenta de verano, esas que se vomitan en ronda, que duelen en la garganta, que expulsan lágrimas. Se va un año de análisis de sangre, de radiografías, de pinchazos, de desgarros. Se van casas y departamentos por los aires, se van los perros y los gatos a otro barrio, los pájaros a otra provincia, los sapos a buscar humedales.
La hermana de tu amigo se va con otro y no con vos. Tu hijo se va de su casa porque ya es grande y quiere hacer su vida. Tu abuela se va a dormir para siempre bajo un paraíso, arriba de una colcha roja, sin despedirse.
Se va del hospital el enfermero que se jubila, el esquizo que no es aceptado, y tu tío diabético. Se va tu compañero de trabajo a otro trabajo, tu novio al sur a buscar delfines, tu embarazo se va, de a poco, transformando en tu compañía.
Se van las palabras que leíste, se van las palabras que dijiste, y las que silenciaste. Se hace humo, todo se hace humo. La vida se transforma en un ritual, y se van los descubrimientos y las sorpresas. El año es un cuchillo que rebana tu cuerpo de punta a punta. El aire cicatriza.
Se va del hospital el enfermero que se jubila, el esquizo que no es aceptado, y tu tío diabético. Se va tu compañero de trabajo a otro trabajo, tu novio al sur a buscar delfines, tu embarazo se va, de a poco, transformando en tu compañía.
Se van las palabras que leíste, se van las palabras que dijiste, y las que silenciaste. Se hace humo, todo se hace humo. La vida se transforma en un ritual, y se van los descubrimientos y las sorpresas. El año es un cuchillo que rebana tu cuerpo de punta a punta. El aire cicatriza.