Dos versiones inverosímiles de un despido y un intento de suicidio
Dos caras improbables de una moneda que no se dejó nadie. Dos historias contrapuestas que solo se unen para desconcertar al lector.
No es ninguna novedad dentro del periodismo el encontrarse con versiones encontradas sobre un mismo tema. Es más, en pos de una mejor comprensión de realidad, una buena nota no puede prescindir de estos desencuentros argumentativos.
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Un ejemplo claro se generó en el transcurso de la tarde, cuando comenzó a circular por Internet una noticia acerca del despido injusto de un agente penitenciario que se desempeña en la Colonia de Gustavo André. Al parecer, un hombre de unos treinta y cinco años, decía ser víctima de un error administrativo que lo estaba dejando sin trabajo.
Como no podía entender dentro de sus cabales como un detalle burocrático lo apartaba de su puesto de trabajo, tomó la determinación de quitarse la vida dentro del mismo penal, aunque en el último momento desistió, vaya a saber por qué argumento esgrimido por sus compañeros de trabajo o superiores directos.
Hasta ahí la versión del intento de suicidio y el error burocrático.
Por otro lado, consultados por este hecho, desde la dirección del mismo sistema penitenciario se desmintió tajantemente esta versión.
De acuerdo a la versión “oficial”, este hombre trabaja desde hace cinco años en el sistema penitenciario mendocino, y habría pasado ya por varias dependencias, las que siempre abandonaba por problemas psiquiátricos que lo excusaban y mantenían en licencias constantes.
De este modo, argumentan que de los cinco años aproximadamente que lleva trabajando, al menos cuatro los habría cubierto con licencias psiquiátricas, y ese el motivo por el que se ha dado de baja a partir del mes entrante.
En fin, nada dice de los errores que argumenta el primero, ni reconoce el supuesto intento de suicidio. Quizá ambas condiciones sean reales, y desde ambas caras de la moneda estén tan empeñados en su verdad, que no pueden ponerse de acuerdo de pos de una mejor comprensión de la realidad, y la escritura de una buena noticia.
De acuerdo a la versión “oficial”, este hombre trabaja desde hace cinco años en el sistema penitenciario mendocino, y habría pasado ya por varias dependencias, las que siempre abandonaba por problemas psiquiátricos que lo excusaban y mantenían en licencias constantes.
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En fin, nada dice de los errores que argumenta el primero, ni reconoce el supuesto intento de suicidio. Quizá ambas condiciones sean reales, y desde ambas caras de la moneda estén tan empeñados en su verdad, que no pueden ponerse de acuerdo de pos de una mejor comprensión de la realidad, y la escritura de una buena noticia.


