Los diez lugares para ir después del brindis navideño en Mendoza
De todas maneras, la llegada del 25 de diciembre invita a festejar a lo grande. Y si de festejar se trata, nada mejor que un periodista deportivo para hablar sobre los lugares a los que se puede concurrir para empezar las primeras horas de
10) El Boliche: es uno de los clásicos para la juventud. Es cierto que para estas épocas es casi insoportable la cantidad de gente que se da cita en estos locales, pero siempre te reciben con un clima ideal para el momento.
2) Las fiestas privadas: son la otra habitual opción para los que buscan diversión alocada hasta que salga el sol. Tal vez cuenten con una mejor organización y atención, sin embargo resultan ser un tanto más caras.
3) El parque General San Martín: si la rutina del largo día te encontró cansado o quizá el bolsillo no acompaña a
4) La afamada calle Arístides Villanueva: muchas veces el caos que produce salir a una fiesta o un boliche aleja a los más calmos de ese tipo de celebraciones y los empuja a organizar algo más “tranqui” en un “barcito” de la avenida más reputada de la capital mendocina. Eso si, guarda con el alcohol porque en
5) Pasear por
6) Las fiestas “Nómades” o de las “Heladeritas”: en los últimos años, han tomado mayor fuerza. Son prácticas, más que recomendables y demasiado divertidas. Cada grupo que se acerca debe llevar su “heladerita” cargada de bebidas y hielo. Nadie se queda sin un vaso para brindar, generalmente no se cobra entrada y son seguras. Averiguá dónde hay una y probá suerte.
7) Fiestas en la montaña: esta modalidad de celebración no es del todo popular, aunque si muy entretenida. Por lo general se llevan a cabo en las inmediaciones al Río Mendoza. Algo diferente. Muchos se quedan hasta el otro día.
8) Fiestas en casas de amigos: quién no tiene un “compinche” que año tras año presta la casa para el desastre navideño. Música, amigos, tragos, alguna garrapiñada, pero cuidado… la tía está buena pero está casada.
9) Celebraciones barriales: los vecinos fiesteros cortan la calle e invitan al resto de los integrantes de la comunidad a que se sumen al jolgorio. Los autos no pueden pasar y se desesperan tocando bocina. ¿A quién le importa?
10) Visitar a los familiares que no estuvieron en el momento del brindis: al margen de la fiesta y las ganas de revolear todo, nunca está mal darse una vuelta para saludar a esas personas que son parte importante de nuestras vidas y que, por una razón u otra, no pudieron acompañarnos.

