Por qué decimos basta a la violencia de género
El 25 de noviembre es un día especial para pensar acerca de una problemática más cotidiana de lo que muchas veces se cree en la vida de incontables mujeres. Un 25 de noviembre de 1960 eran torturadas, violadas y asesinadas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal por el régimen dictatorial de Rafael Trujillo en la República Dominicana. El asesinato fue caracterizado en los diarios de la época como un "accidente".
Las hermanas Mirabal, conocidas como las tres mariposas por su nombre secreto en la resistencia a la dictadura trujillista, representan un símbolo de la libertad por los hechos que se desencadenaron en ese país después de sus muertes. Luego de que se conociera el brutal asesinato de las "mariposas" sobrevinieron actos de liberación llevados adelante por la sociedad dominicana.
En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano realizado en Bogotá, Colombia, se decidió que este día tuviera un alcance internacional. La fecha refiere así a la violencia hacia las mujeres en lo social y lo político, y a la lucha por la liberación de toda dominación.
La violencia hacia la mujer se manifiesta de múltiples maneras. Incluyen hechos que van desde lo simbólico hasta aquellos que desencadenan la muerte de una mujer por el hecho de ser mujer, es decir, el femicidio.
Al respecto, la doctora Marian Hellin amplió los otros tipos de violencia hacia la mujer y analizó la ley que visibiliza esta problemática (ley 26.485)
Vivir sin violencia
¿Qué es violencia hacia la mujer? La ley 26.485 (Ley de Proteccion Integral a las Mujeres para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales), “además de tener un buen título, lo que hace es empezar a definir qué es violencia hacia la mujer e incluye la violencia física, psicológica, institucional, simbólica, sexual, amplía mucho el espectro y saca del ámbito privado a la violencia doméstica, del golpe del marido a la mujer dentro de la casa”, puntualiza la abogada Marian Hellin en referencia a la visibilización pública de los diferentes tipos de maltrato.
- ¿Cuáles son los diferentes tipos de violencia a los que se exponen las mujeres en lo cotidiano y en lo institucional?
- Estamos hablando, por ejemplo, de la violencia en el parto. Estamos hablando de la violencia a la que nos lleva la clandestinidad del aborto. Cuando una mujer llega a una situación de aborto y recibe como consecuencia, como manifestaba Gladis Ponte en una entrevista, (integrante de CLADEM, Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los Derechos de la Mujer) cuando ella empezó con la problemática del aborto los legrados se hacían sin anestesia, como una forma de maltratar y de culpabilizar a la mujer que está en una situación de aborto.
Acerca de la violencia simbólica Hellin hizo referencia a los medios. "Los medios haciendo apología de la violencia y riéndose de la violencia hacia la mujer son responsable. Porque banalizan, no solamente la violencia sino también los lugares de la mujer recurriendo a estereotipos de la mujeres en esferas pasivas y domésticas frente al varón en lugares públicos donde están legitimados su vida y su enojo y la mujer teniendo que soportar pasivamente esta situación. Esto también es violencia simbólica y lo define la ley nacional".
La especialista rescató a la ley 26.485 como una ley que valora otro aspecto importante "ya que prohíbe abiertamente la negociación y la mediación en situaciones de violencia. Hoy tenemos en la provincia, por suerte, en la parte de mediación penal del cuerpo de mediadores, tenemos una coordinadora que está diciendo que si hay violencia no mediamos. Porque para mediar se necesita, básicamente, a dos personas que estén en el mismo plano, y en la violencia se toma como base que no hay una simetría de poder, que no están en las misas condiciones para negociar".
Esta reflexión de Hellin puede relacionarse con lo que, se sabe, ha sucedido en ámbitos de la justicia de familia en la que, en una misma secretaría tutelar ha habido espacios que llamaban de negociación. En éste, frente a un operador, el marido y/o pareja se compromete a no pegarle más a la mujer. Algo impensado si estamos hablando de una asimetría de poder en detrimento de la mujer.
- ¿Podemos decir entonces que se trata de una ley de avanzada para el país en lo que se refiere a lo simbólico y cultural?
- Esta ley no modifica el Código Penal. Tanto el Código Penal como la ley 26.485 son leyes nacionales pero si pone el acento en determinadas problemáticas a las que hay que hacerle frente e implementar políticas públicas para erradicar concepciones culturales muy arraigadas socialmente. Los estados provinciales deben implementar presupuestos en políticas públicas, que avancen en hacer visibles y tomar medidas determinadas que permitan en lo cotidiano, por ejemplo, que levanten publicaciones agraviantes que son tomadas como muy graciosas, y que ubican a las mujeres en lugares básicos, estereotipados, irreflexivos.
- ¿Puede dar algunos ejemplos?
- Un ejemplo claro es el de los varones hablando de la hermana del otro como un trofeo a ganarse o como un objeto a poseer. Son publicidades estereotipadas que la ley dice que esto es violencia. En este sentido se trata de una ley de avanzada. Lo que se necesita es presupuesto y voluntad política para que se implemente la ley con personal capacitado que pueda llevarla adelante.
- ¿Cuáles son los sentimientos que hay detrás de estos actos?
-Lo que hay es una asimetría de poder. Una habilitación social para los varones a disponer de el cuerpo de una mujer, de la hermana de un amigo.
- ¿Podemos sacar de este lugar de víctimas a las mujeres?
- Las mujeres somos víctimas porque no estamos por fuera de esta lógica. Las mujeres también se sienten identificadas con estos lugares que le dan. No se resisten porque está naturalizado. No ha problematizado el lugar que se le ha dado. Por ejemplo, ¿cuántas mujeres han podido problematizar el reparto inequitativo de las tareas en el ámbito de la casa? Hoy no se puede hacer el mismo diagnóstico que hace treinta años. Pero por ejemplo, hay diferencias en las remuneraciones salariales entre varones y mujeres. Que haya avanzado no significa que se haya erradicado.
"Hasta hace 42 años atrás la mujer era una incapaz relativa de hecho; dependía del consentimiento del marido para el manejo de sus bienes. Hoy se ha ido modificando a través del Código Civil. Hoy una mujer tiene autonomía legal, la protección institucional de la CEDAW. Lo que hace falta es problematizar los lugares que han sido naturalizados. Si no se problematizan no se reclaman sobre esos lugares en los que se nos coloca desde lo social y cultural", agrega la letrada.
Por su parte, Dolores Alfonso, Presidente del Instituto de la Mujer, advirtió sobre las estadísticas de violencia registradas entre el 1ª de enero hasta el 22 de noviembre de 2011. Estas cifran indican que, en Mendoza, se registraron 803 nuevas situaciones de mujeres violentadas que pidieron ayuda.
El 27 por ciento de esas mujeres tienen entre 25 y 34 años; el 117 por ciento entre 45 y 54 años; el 11 por ciento más de 55 y otro 11 por ciento entre 15 y 19 años; 8 por ciento entre 2o y 24 años.
"Lo llamativo de estos casos", señaló Alfonso, "es que han comenzado a pedir ayuda desde una edad más temprana, son casi adolescentes que tienen un nivel de conciencia más importante respecto a los hechos de violencia".
El período de tiempo en los que se soporta el maltrato, desde que se visualizan como víctimas hasta que se atreven a pedir ayuda se traducen en vidas violentadas y, por tanto, privadas de la libertad y autonomía que es un derecho humano básico. El 28 por ciento de mujeres soportan entre 1 a 5 años de sometimiento a agravios antes de atreverse a denunciarlos; el 15 por ciento aceptan el acto de violencia sólo una vez; el 2 por ciento entre 11 a 20 años; el 18 por ciento de seis a diez años y el 7 por ciento, un año.
Estos casos implican violencias que abarcan desde lo físico a lo psicológico; este tipo de agresión sobreviene en primer lugar ya que se ataca a la autoestima y se relaciona con maltratos verbales, sus parejas no las dejan tener casi vida social, las controlan.
En segundo lugar se encuentra la violencia física manifestada a través de golpes, empujones, cachetadas, etcétera.
En tercer lugar, se distingue la violencia económica ya que mujeres no pueden disponer de sus sueldos, no pueden adminsitrar los gastos de la casa o no se les permite trabajar.
En cuarto lugar aparece la violencia sexual dentro de la pareja ya que supone que no existe voluntad por parte de la mujer para acceder al acto sexual pero lo hace para evitarse otros problemas.
Una mujer puede ser víctima de más de un tipo de violencia. La violencia no discrimina clases sociales ni niveles de educación.
Ivana Ilardo

