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¡Era la boleta, no las piernas!

El corte es un estilo de vida, y no por perder una elección se dedicará uno a ningunear los múltiples usos que puedan tener una tijera y el discurso que de ella emana. “El que duerme con tijeras amanece cortado”, me dice el filósofo carnicero del barrio, peinado a la gomina luciendo un corte americano.
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

No se crean que luego de la derrota se acabó la vida de la tijera. Sí, claro, la tijera perdió en el cuarto oscuro, pero tal vez por eso fue que no le alcanzó para embocarle a la lista. El tema es que el discurso de la tijera no caerá en saco roto.

El corte es un estilo de vida, y no por perder una elección se dedicará uno a ningunear los múltiples usos que pueda tener una tijera y el discurso que de ella emana. “El que duerme con tijeras amanece cortado”, me dice el filósofo carnicero del barrio, peinado a la gomina luciendo un corte americano.

El tema es no cortarse solo en ésta, justo cuando el país continúa su marcha. No obstante, el que sí se cortó solo es Cornejo, que retuvo su intendencia debido a una buena gestión municipal frente a un insípido Costa (tiene menos onda que surfear en las lagunas del Rosario), quien no fue interpretado con su corte de pelo a lo Pablo Mármol.

Así las cosas. El mayor piquetero electoral tiene hoy el sueño cortado y tal vez sueñe en retomar su trunca carrera de corte y confección y postularse para gerenciar la histórica casa de telas Adid y Saada. O mejor, ahora que se vienen los calores y se llenan las piletas en las zonas residenciales y crecen los pastos, se le ocurra montar un servicio a domicilio para cortar el césped y podar jardines.

Entre cortado y cortado le hago un corte de manga al carnicero que ayer nomás me preguntaba qué tipo de corte quería para el asadito del domingo. “Cortála”, se me escapó, y le puse cara de esnifador de pedos mientras en mi mp3 sonaba “me gusta ese tajo”.
Cortito: el tema del corte tiene antecedentes. Cobos empezó a cortarselá solito hace un par de años, mientras su cordón umbilical chorreando de sangre le pegaba un latigazo a la sede de la UCR de calle Alem, donde el ambiente en la noche del domingo se cortaba con cuchillo y no justamente con tijera.

Una buena decisión fue comer liviano esa noche, unos Biffis con ensalada César y de entrada un par de empanaditas de carne cortadas a cuchillo.  Otro que optó hace unos meses por tal estilo de vida es el compañero Fayad, quien se encargó de cortar la mayoría de las calles de la Ciudad para que luzcan pomposas para las fiestas de fin de año. Imagino que al corte de cintas lo invitará al mismísimo Roberto Iglesias. ¿Quién si no?

“Era la boleta, no las piernas”, me escupe esta mañana el filósofo carnicero haciéndome la V de la victoria. Sí, la V de la victoria, porque nunca movió los deditos abriendo y cerrando.