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Mientras el mundo vuelve a la Luna, la ciencia argentina está "peor que nunca"

Recortes, salarios bajo la línea de la pobreza y éxodo de científicos. Contraste de la ciencia argentina con el avance global impulsado por la misión Artemis II.

Del regreso a la Luna a la crisis local: fuerte advertencia sobre la ciencia argentina.

Del regreso a la Luna a la crisis local: fuerte advertencia sobre la ciencia argentina.

El avance de la exploración espacial volvió a ocupar un lugar central con la misión Artemis II, que marcó un nuevo hito al llevar astronautas a la órbita lunar después de más de medio siglo. Mientras el escenario internacional exhibe progreso tecnológico y competencia entre potencias, advierten sobre un deterioro profundo para la ciencia argentina.

Escuchá la entrevista completa en MDZ Radio:

07-04-2026- MC - BEATRIZ GARCÍA - ASTRÓNOMA INVESTIGADORA DEL CONICET

“Es un evento importante, sin lugar a dudas, una demostración de que se puede regresar a nuestro satélite natural y una oportunidad de probar tecnologías nuevas, después de 50 años de no enviar astronautas a tanta distancia”, sostuvo en MDZ Radio Beatriz García, astrónoma e investigadora del Conicet, al analizar la relevancia de la misión.

Un hito global con matices y competencia internacional

En ese sentido, explicó que estos avances están vinculados a “tecnologías, métodos de comunicación, escudos protectores a la radiación”, en el marco de un objetivo mayor: “el plan es enviar astronautas para una estadía más larga sobre la superficie de la luna”.

No obstante, relativizó la idea de que se trate de un territorio desconocido: “esa zona de la luna es conocida, ya han descendido varias naves en esa región, no son naves estadounidenses”, y remarcó que “la luna es conocida en toda su superficie, hay un poco de mala información o mala propaganda”.

Además, encuadró la misión dentro de una competencia global más amplia: “hay varias misiones entre 1969 y ahora, que hacen que Estados Unidos también esté en una carrera”, al tiempo que subrayó que “India ha llegado a la luna, Japón ha sobrevolado la luna, Rusia sigue yendo y volviendo, es decir, son muchos países que están en esta carrera”.

Sobre los objetivos, aclaró que no se trata de explotar recursos para traerlos a la Tierra: “ningún elemento químico en la luna sería rentable extraerlo allá y traerlo a la Tierra”, sino que “lo que es beneficioso es que existan para ser usados allá mismo y fabricar en la luna cosas”.

También advirtió sobre los riesgos inherentes a estas misiones: “la astronáutica no tiene todo asegurado, las naves tienen muchos problemas, hay temas que no estaban previstos, equipos que pueden fallar, viajar a tanta distancia es siempre riesgoso”.

Crisis estructural y éxodo en la ciencia argentina

En contraste con ese escenario global, García describió un panorama crítico para la ciencia en Argentina: “Peor que nunca, no hay ningún apoyo, hay un recorte absoluto de los subsidios, ni siquiera se han pagado los subsidios ya aprobados con anterioridad, está todo congelado”.

La investigadora detalló el impacto directo en el sistema científico: “los ingresos a la carrera son insuficientes, los llamados a ingreso a la carrera y becas no se sabe cuándo van a suceder, las paritarias no existen”, lo que derivó en una fuerte pérdida salarial: “nuestros sueldos se han depreciado aproximadamente un 40%”.

En ese contexto, afirmó que “estamos trabajando la mayoría del personal de Conicet por debajo de la línea de pobreza, con sueldos que están debajo de la línea de pobreza”, y agregó que muchos equipos subsisten con recursos propios: “haciendo malabarismos para que no se cierren los laboratorios, poniendo plata de nuestro sueldo”.

La situación también impacta en la continuidad del sistema: “tratando de entusiasmar a las personas jóvenes para que crean que en algún momento esta situación va a cambiar”, aunque reconoció dificultades crecientes para lograrlo.

Sobre la relación con la sociedad, señaló: “estoy casi segura de que no tiene muy claro lo que hacemos”, y consideró que “el trabajo del científico es un trabajo intenso, cotidiano, de día a día, produce cosas que son de impacto social aunque no se entere la gente”.

Finalmente, advirtió sobre un proceso de salida de profesionales altamente formados: “Sin lugar a duda, el que se puede ir se va”, y profundizó: “en este momento desde mi punto de vista es un poco más complicado y más crítica la situación”.

“Los jóvenes que están en condiciones de acceder a algún cargo en el ámbito científico en este momento […] tienen muchas oportunidades en el exterior y se van”, afirmó, y concluyó que incluso quienes permanecen enfrentan condiciones adversas: “otros que renuncian a sus cargos, porque claro, debajo de la línea de pobreza, ¿cómo hacés?”.