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Cocaína a España, la pata mendocina
Pocos saben que, en el marco de las conexiones por el envío de droga a España, un cabizbajo prestador postal mendocino aparece mencionado en la trama por sus vínculos, tanto con la familia Juliá como con el extinto Alfredo Yabrán. Un ex diputado de la Nación confirmó esa relación y dio detalles de cómo se intentó blanquear dinero en los años 90 con la misma estructura de poder.
El envío de cocaína a España no cesa de deparar sorpresas al paso de los días, con revelaciones que se superan a sí mismas jornada tras jornada.
Sin embargo, pocos saben que el escándalo tiene una “pata mendocina” que aún no ha sido revelada del todo. Tiene que ver con los vínculos de José Ongaro, ex prestador postal mendocino, en la trama y cuyos detalles aportó a este diario Eduardo Varela Cid, ex diputado de la Nación, hoy residente en Miami, que enfrentó duramente a Yabrán en los años 90.
La primera afirmación del legislador es elocuente y directa: “Debería tener más difusión que José Ongaro trabajaba para Yabrán, junto con Gustavo Juliá”.
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En realidad, Varela Cid hizo dio las primeras pautas del escándalo hace más de 10 años a quien escribe estas líneas, en el marco de su investigación sobre los negocios del extinto Alfredo Yabrán; pero en estos días, el dato cobra nuevo impulso:
“Hace muchos años denuncié que Ongaro era socio de Gustavo Juliá, y que ellos estaban interesados en la cláusula de la ley de correo que le daba ‘servicios monetarios secretos’ al correo de Yabrán. Hoy parece que todo se entiende más claro”.
Puntualiza Varela Cid:
• El Brigadier Juliá trabajaba con Yabrán.
• El Hijo Gustavo Juliá tenía una sociedad ‘comercial’ con José Ongaro.
• Es lógico que necesitaban una ley con “SERVICIOS MONETARIOS SECRETOS”.
• Esa ley, con media sanción del Senado, entró en Diputados con el orden del día 1461, el 27 de junio 1995.
• Uno traficaba y el otro lavaba el dinero.
• Los agarraron 15 años más tarde; eso no importa, ya estaba en 1995.
• Este Gustavo Juliá ahora dice que no sabía lo que llevaba, pero en 1995 hacían lobby con José Ongaro para que saliera la ley para privatizar el correo con servicios monetarios secretos.
• Es obvio que los agarraron ahora pero esta ha sido su actividad principal desde hace muchos años.
• En 1994 el Senado votó con tres votos en contra una ley que le daba a la futura empresa privada de correo SERVICIOS MONETARIOS SECRETOS.
• Me pareció una locura que en un país en el que no hay ‘secreto bancario’ haya una empresa privada de correo que pueda dar servicios monetarios secretos.
• Iniciamos una campaña en contra de este proyecto en Diputados en 1995.
• Todos (con 4 excepciones) la querían votar, y nadie quería leer la ley
• Había sido girada sólo a una comisión (Comunicaciones), de donde salió aprobada por unanimidad: 7 peronistas, 5 radicales y un MODIN.
• No hubo dictamen de minoría. Todos estaban de acuerdo.
• Aparecieron, como siempre, unos que decían estar en contra de la ley y que todos sabíamos que negociaban con Yabrán un pedazo del reparto.
• Ése era este mendocino Ongaro.
• Eran tipos raros; cuando yo les decía que lo peor de la ley eran los “servicios monetarios secretos”, hacían como que no entendían.
• Los otros verdaderos pequeños prestadores postales decían que Ongaro trabajaba para Yabrán y que era socio del hijo del Brigadier Juliá, muy próximo a Yabrán.
• La orden de Menem a Matzkin, César Arias, Carlos Soria, etc., era sacar la ley como diera lugar.
A la hora de explicar cómo funcionan los servicios monetarios secretos, Varela Cid es crudo: “Si uno manda un cheque o una transferencia bancaria por el equivalente a 5.000 dólares, uno es investigado y el banco tiene la obligación de pedirle copia de una factura para que explique por qué envía ese dinero. Pero los servicios monetarios del correo no tenían tope.
No podían ser demorados. Ni desviados de su ruta. Ni interceptados por autoridad monetaria, ni averiguar quién le manda dinero a quién, ni cuánto manda. Eso decía el texto de la ley.”
Finalmente, luego de que el ex legislador le envió un fax al entonces presidente Carlos Menem, para que vete ese artículo de la ley —“en el mundo se va a interpretar como un ‘Money laundering welcome’ (bienvenidos lavadores de dinero)”, argumentó—, en febrero de 1996 fue refrendado un decreto que ponía tope a los servicios monetarios secretos del correo de hasta $1.000 pesos.
El supuesto "final feliz" de un pasado que insiste en volver.
Puntualiza Varela Cid:
• El Brigadier Juliá trabajaba con Yabrán.
• El Hijo Gustavo Juliá tenía una sociedad ‘comercial’ con José Ongaro.
• Es lógico que necesitaban una ley con “SERVICIOS MONETARIOS SECRETOS”.
• Esa ley, con media sanción del Senado, entró en Diputados con el orden del día 1461, el 27 de junio 1995.
• Uno traficaba y el otro lavaba el dinero.
• Los agarraron 15 años más tarde; eso no importa, ya estaba en 1995.
• Este Gustavo Juliá ahora dice que no sabía lo que llevaba, pero en 1995 hacían lobby con José Ongaro para que saliera la ley para privatizar el correo con servicios monetarios secretos.
• Es obvio que los agarraron ahora pero esta ha sido su actividad principal desde hace muchos años.
• En 1994 el Senado votó con tres votos en contra una ley que le daba a la futura empresa privada de correo SERVICIOS MONETARIOS SECRETOS.
• Me pareció una locura que en un país en el que no hay ‘secreto bancario’ haya una empresa privada de correo que pueda dar servicios monetarios secretos.
• Iniciamos una campaña en contra de este proyecto en Diputados en 1995.
• Todos (con 4 excepciones) la querían votar, y nadie quería leer la ley
• Había sido girada sólo a una comisión (Comunicaciones), de donde salió aprobada por unanimidad: 7 peronistas, 5 radicales y un MODIN.
• No hubo dictamen de minoría. Todos estaban de acuerdo.
• Aparecieron, como siempre, unos que decían estar en contra de la ley y que todos sabíamos que negociaban con Yabrán un pedazo del reparto.
• Ése era este mendocino Ongaro.
• Eran tipos raros; cuando yo les decía que lo peor de la ley eran los “servicios monetarios secretos”, hacían como que no entendían.
• Los otros verdaderos pequeños prestadores postales decían que Ongaro trabajaba para Yabrán y que era socio del hijo del Brigadier Juliá, muy próximo a Yabrán.
• La orden de Menem a Matzkin, César Arias, Carlos Soria, etc., era sacar la ley como diera lugar.
A la hora de explicar cómo funcionan los servicios monetarios secretos, Varela Cid es crudo: “Si uno manda un cheque o una transferencia bancaria por el equivalente a 5.000 dólares, uno es investigado y el banco tiene la obligación de pedirle copia de una factura para que explique por qué envía ese dinero. Pero los servicios monetarios del correo no tenían tope.
No podían ser demorados. Ni desviados de su ruta. Ni interceptados por autoridad monetaria, ni averiguar quién le manda dinero a quién, ni cuánto manda. Eso decía el texto de la ley.”
Finalmente, luego de que el ex legislador le envió un fax al entonces presidente Carlos Menem, para que vete ese artículo de la ley —“en el mundo se va a interpretar como un ‘Money laundering welcome’ (bienvenidos lavadores de dinero)”, argumentó—, en febrero de 1996 fue refrendado un decreto que ponía tope a los servicios monetarios secretos del correo de hasta $1.000 pesos.
El supuesto "final feliz" de un pasado que insiste en volver.