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Antes de salir al sol, los trapos sucios ya generan pánico
A pocas semanas de que comience el "gran juicio por la verdad" en Mendoza, no sólo los imputados están asustados. Aquellos que fueron colaboracionistas de la dictadura, saben que sus nombres pueden salir a la luz.
Mendoza es una provincia muy chica y las atrocidades que se cometieron en esta tierra fueron muy grandes. Demasiadas como para pensar que los únicos responsables fueron los ex policías y los ex militares imputados por secuestros, torturas, homicidios y desapariciones. A ellos les empezará a caer la justicia el 17 de noviembre, cuando comience el “gran juicio por la verdad” cuyano. Son las caras y los nombres de la represión. Pero hay más.
Detrás, se enlista una cantidad desconocida de antiguos funcionarios civiles que fueron serviles, cómplices, colaboracionistas y ejecutores de la dictadura.
Deberían tener miedo. Tendrían que estar asustados. Porque en estos tipos de juicios siempre salta la verdad. Los testigos esperaron mucho tiempo para declarar. Y cuando lo hagan, no querrán callarse nada.
Como ocurrió en varios debates similares, está la posibilidad concreta de que aparezcan nombres en escena que jamás habían sido mencionados. Sujetos que ocuparon lugares “políticos” cuando la política, tal y como se la conoce en democracia, estaba prohibida. Sólo existió obsecuencia al poder militar e intereses económicos para tomar un trozo de la torta que los uniformados robaron a las víctimas de la represión ilegal.
Son nombres de empresarios, profesionales, abogados, médicos, funcionarios o ex funcionarios. Gente que maneja una doble moral. Como aquel asesino nazi llamado Adolf Eichmann, que escapó de Alemania para lavar su imagen en Argentina haciéndose pasar por judío.
Habrá fuertes disputas familiares. En Mendoza, los victimarios –que quieren que el pasado quede en el pasado- suelen compartir apellido con aquellos que todavía buscan a sus seres queridos y reclaman justicia.
Para algunos, son los fantasmas que regresan. Están nerviosos porque conocen todas y cada una de la manchas de esos trapitos sucios. Temen que los señalen y que les corran la careta. En realidad, es pánico a la justicia.
* Jorge Hirschbrand es editor de MDZ. En Twitter: @Jorge_Hirsch
Habrá fuertes disputas familiares. En Mendoza, los victimarios –que quieren que el pasado quede en el pasado- suelen compartir apellido con aquellos que todavía buscan a sus seres queridos y reclaman justicia.
Para algunos, son los fantasmas que regresan. Están nerviosos porque conocen todas y cada una de la manchas de esos trapitos sucios. Temen que los señalen y que les corran la careta. En realidad, es pánico a la justicia.
* Jorge Hirschbrand es editor de MDZ. En Twitter: @Jorge_Hirsch