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MDZ: tres años de enfrentar al poder desde la pluma del periodismo honesto

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
“El periodismo es la primera versión de la historia”, aseguró alguna vez Bill Kovach, prestigioso editor del diario estadounidense The New York Times, dando un concepto que debería ser el ABC de los hombres de prensa.

Esa noción tan sencilla, parece complicada de entender para ciertos medios de comunicación que gustan mostrar una realidad que no es tal y que no dudan en efectuar falaces operaciones de prensa en beneficio de políticos de billetera gorda. Eso ha dado pie a lo que se denomina “periodismo operador”, fenómeno que ha crecido exponencialmente en los últimos años, en el marco de la incesante concentración de medios, no sólo a nivel nacional, sino también mundial.

En tal sentido, en Mendoza, la referida situación está potenciada por el fuerte poder que poseen ciertos grupos cuasi-mafiosos, los cuales ostentan elocuente gravitación sobre la autoridad política de turno y los principales medios de prensa locales.

Esa “corporación” no ha dudado en arrasar con la provincia en las últimas décadas con una eficacia sin precedentes, al tiempo que ha provocado un saqueo que hoy es ostensible por demás.

No casualmente, ese fue el contexto donde nació MDZ hace tres años, con la intención de mostrar la otra cara de una realidad que media docena de impresentables intentan ocultar a los ojos de la sociedad mendocina.

Fue un gran esfuerzo, que llevó a MDZ a imponerse como un medio de relevancia y credibilidad por sobre la competencia y, a partir de allí, a convertirse en un diario de imprescindible consulta para aquellos que quieren saber cómo se cocinan ciertas cuestiones políticas a nivel provincial.

El precio de atreverse a hacerlo, ha sido oneroso: no sólo genera que los funcionarios públicos intenten evitar hablar con este diario, sino también que suelan despotricar contra los periodistas que escribimos en sus virtuales páginas. La situación, aunque incómoda para todo trabajador de prensa, es elogiosa por demás: habla de cómo puede hacerse periodismo sin subsumirse al poder.

En fin, tres años parecen bastante poco en comparación con otros medios periodísticos que llevan décadas de vida. Sin embargo, por los permanentes “tembladerales” que provoca —en el mejor sentido de la palabra—, MDZ pareciera haber nacido hace mucho más tiempo. Es por ello que nada le ha costado a la hora de afianzarse en el segmento de preferencia de los lectores mendocinos.

¿Qué más puede decirse al respecto? No mucho, sólo que el camino ya está definido y que no hay vuelta atrás. Por eso, MDZ seguirá siendo lo que es: un haz de necesaria luz sobre la sombra del poder que intenta permanecer oculto.