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En Córdoba, proliferan los "quioscos" de droga

Ahora estupefacientes llegan por remis, según confió un informante a la Policía. Las personas que son adictas ya no necesitan un auto para que los lleve hacia algún lugar donde se realice la venta de sustancias, sino que en el mismo rodado se realiza la transacción. La nueva técnica está preocupando los investigadores.

“Ahora venden droga en los remises”, confió el informante. Ante la repregunta, debió explicarse. En algunas zonas de la ciudad de Córdoba, las personas adictas a las drogas ya no se suben a los autos de alquiler para que el conductor los lleve hacia alguna dirección donde haya un “quiosquito” de narcóticos al menudeo. No es necesario. El remise da una vuelta a la manzana, a lo sumo dos, y el pasajero se baja, tras pagar 10, 20 o 50 pesos. En uno de sus bolsillos se llevará un “raviol” de cocaína o una bocha de marihuana que le compró al chofer.

De eso se trata la nueva técnica de venta de droga. Hay dealers que utilizan a los remises como “pantallas”. Simulando ser choferes, sólo utilizan los supuestos viajes para vender estupefacientes a los “pasajeros”.

De esta manera, ya no sólo hay remiseros que llevan a los adictos a comprar droga, sino que hay casos en que son los propios choferes quienes venden el estupefaciente arriba del vehículo.

Los casos detectados hasta el momento han ocurrido en la zona conocida como “la 5ª”, en las adyacencias al cementerio San Vicente, de Córdoba.

Correos

Durante años, hubo remiseros y taxistas –en su mayoría ilegales– que oficiaron como “correos”. El pasajero se subía al vehículo y pedía que lo llevaran a comprar droga. Sin recibir indicaciones, el chofer lo conducía hacia el “quiosco”, lo esperaba y luego lo trasladaba de regreso. El viaje, por lo general, se pagaba algo más de lo que correspondía.

Esta situación quedó plasmada, por ejemplo, en ocasión del juicio contra un ex policía y un ex militar, quienes fueron condenados el año pasado por asesinar a Facundo Novillo (6) en la lluviosa mañana del 26 de marzo de 2007.

Aquél día, el niño tuvo la mala suerte de pasar junto a sus padres en un Renault 12 por la esquina de Benjamin Viel y Entre Ríos, en Colonia Lola, justo cuando los dos ex uniformados escapaban a los tiros tras cometer un supuesto “narcorrobo”. Un proyectil que salió disparado de un fusil FAL atravesó la luneta y lo mató en el acto.

En una de las audiencias, la mamá de “Facundito”, Laura Cancinos, recordó que la noche posterior a la muerte de su hijo, luego de enterrarlo, no pudo dormir porque en la cuadra donde vivía, en Colonia Lola, el ruido de los vehículos que se acercaban a comprar estupefacientes era incesante. “Todos seguían vendiendo droga como si no hubiera pasado nada”, señaló.

En ese mismo juicio, Valeria Cortez, la ex pareja del policía Horacio Grasso (condenado a 27 años de cárcel por el asesinato de “Facu”), declaró que la noche de aquel lunes 26 de marzo, se subió a un remise para comprar droga, según la orden que le había dado su entonces concubino. Y dijo que fue a tres domicilios distintos de la zona, en un remise cuyo chofer sabía que ella iba por estupefacientes.

Al fundamentar el fallo, el vocal de la Cámara 3ª de Crimen, Mario Della Vedova destacó el asombro que causó en el Tribunal las reiteradas referencias de los testigos a la comercialización de drogas en el sector donde ocurrió la tragedia: “Resultó llamativa para las partes, los miembros del Tribunal incluidos los jurados populares y el público que presenció las audiencias, la persistente mención de la droga en las declaraciones testimoniales escuchadas en el debate”.

A renglón seguido, el camarista enfatizó que era “sorprendente, además para algunos, la soltura con que se hablaba de la comercialización de estupefacientes, indicándose con precisión los lugares donde se realizaba, es decir, los barrios de esta ciudad y dentro de cada uno las zonas donde ese tráfico ilegal se llevaba adelante”.

En este tiempo, coinciden vecinos y policías, casi nada cambió. Continúa la “cocina” y venta de droga en el sector, y los autos, en su mayoría remises ilegales, siguen llegando a los “quioscos”.

Pero algo sí se modificó: algunos choferes en lugar de ir hacia el domicilio donde se vende al menudeo, comercializan ellos mismos, arriba del vehículo.

El dato, que surgió de fuentes allegadas a una remisería “trucha” ubicada cerca del cementerio San Vicente, de la ciudad de Córdoba, fue corroborado por investigadores antinarcóticos, quienes aseguraron que esta es otra de las tantas modalidades que ingenian los narcotraficantes para distribuir su “mercadería”.

En esa misma zona, existe una remisería ilegal que sólo funciona a partir de las 19 y hasta los primeros rayos de sol. Aunque sus encargados aducen que utilizan ese inusual horario para evitar los controles municipales, los investigadores aseguran que se trata de otra agencia utilizada como “correo”.

“Son ‘quioscos’ móviles”, lo resumió un investigador.

Al intentar comprender por qué en esa zona –como en otros sectores de la ciudad de Córdoba– la droga ha penetrado tan profundo, los vecinos que se animan a hablar (aunque piden que sus nombres no sean revelados) coinciden en apuntar como algunas de sus causas a la desocupación y la deserción escolar.

Desde la crisis económica de 2001, el mercado ilegal de la droga de a poco fue ganando cada vez más lugar en la economía de una parte de la Capital provincial.

Fuente: La Voz