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Un día del padre a 35 grados bajo cero en la Base Marambio

Son todos mendocinos, y eligieron estar al sur, bien al sur, en la Antártida Argentina, desde donde cuentan sus vivencias con temperaturas extremas y condiciones meteorológicas a veces insoportables. Acá te contamos la historia.
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ

Mendoza, domingo 20 de junio, es el día del padre y hace frío, quizás unos 5 o 7 grados esta mañana, realmente no dan ganas de salir de la cama ni de la casa, al menos durante las primeras horas, hasta que el sol “caliente” un poco. Base Comodoro Marambio,  Antártida, domingo 20 de junio, 5 mendocinos que son papás, celebrarán su día a miles de kilómetros de sus hijos, y seguramente tampoco saldrán de la base, porque afuera la temperatura ronda los 30 o 35 bajo cero.

Ellos son  (de izquiera a derecha) Cabo Primero Roberto Aníbal Zalazar (soltero y de Ríver), operador de máquinas viales, el Suboficial Princial Fabio Rubén Barroso (de Boca),  Encargado Ayudantía, Prensa y Relaciones Públicas, el Suboficial Principal Juan José Terranova (de Ríver), el Suboficial Principal Luis Alberto Santo Ortiz (el cocinero sanrafaelino hincha de San Lorenzo). Le siguen Miguel Ángel Bugueño Flores, personal civil, (el meteorólogo y de Boca) y el Suboficial Principal  Julio César Gallardo, hincha de River y también operador de máquinas viales.

Todos son mendocinos y todos están en el Polo Sur, cuidando el pedacito de hielo argentino más importante para el futuro de nuestra nación.

Estos mendocinos, están allá por decisión propia, pero justo les toca  pasar el día del padre y un Mundial de fútbol, en ambos casos las emociones se cruzan con la obligación y el deber.

Desde allá ellos también, junto a los otros argentinos, gritan el gol y se ponen la camiseta del seleccionado, esa que la comisión de damas de la AFA les regaló antes de viajar al Polo Sur.

MDZ los contactó y dialogó con ellos para saber algo más sobre su vida allá, tan lejos y tan cerca también.


Cuando hablamos con Barroso por teléfono desde Mendoza, estaban muy emocionado, también contento y es que un llamado desde el continente es motivo de alegría, además las tormentas son frecuentes y cuando ocurren, dejan sin señal de teléfono, internet o televisión.

En Marambio es así, la temperatura en verano puede estar tan cálida como  0 grado y helada como 35  o 40 grados bajo cero. Durante ese “veranito”, los muchachos aprovechan para hacerse un “picadito” de fútbol afuera, justo sobre la pista de aterrizaje, siempre y cuando no haya viento, porque sino la pelota quedará en las aletas de los pingüinos.

Y cuando las condiciones del tiempo no son adecuadas, juegan al fútbol tenis en uno de los hangares.

“Marambio es una belleza que no te olvidás nunca”, nos contaba uno de los mendocinos, “hace muchísimo frío, pero tu cuerpo se va adaptando de a poco a esas condiciones”. Fabio Barroso tiene 44 años y una hija acá en Mendoza, hoy seguramente se comunicarán con él para saludarlo y emocionarlo un rato. El hombre tiene previsto estar allá durante 7 meses, como casi todos los que son asignados a esa zona.

Casi como todos los entrevistados, lo que nos cuenta Fabio de su vida allá es digno de envidiar, “los paisajes son hermosos y es un experiencia increíble”.

Sin embargo este militar pasó por momentos muy duros allá, cuando hacían solamente 20 días que había llegado, su hermano y su cuñada, fallecieron en un accidente vial y debido a las malas condiciones del tiempo den Marambio, no pudo venir para estar con su familia, “fue un momento muy difícil para mi, pero el apoyo y contención de mis compañeros acá fue muy importante”.

Flores en un momento de distención y baile al aire frío.



Luis Santo Ortiz, “el sanrafaelino” como él mismo se presentó en la entrevista, fue el más “poeta” de todos, expresó muchos sentimientos en la respusta de cada pregunta que realizamos. Tiene 5 hijos, el menor de ellos tiene 7 años.

La experiencia de este sanafaelino en la brigada empieza con su carrera como piloto, desde Fokker 27, Fokker 28, un pequeño helicóptero Hgius 500 y hasta un Twuin Otter, un avión canadiense que se desempeña muy bien en Marambio.  Pero el destino hizo que descubriera casi por casualidad su pasión en otras cosas, y de las alas pasó a la cuchara, el tenedor y el cuchillo, se convirtió en el cocinero de la Base.

“A mi en esta oportunidad me a tocado  la tarea mas hermosa, dice el sanrafaelino, el brindar algo. Brindar un plato de comida es como escribir un poema. Uno vuelca todo en eso que hace, y la mejor moneda de cobro, la gratitud”.

“La Antártida es un partido de pool después de la cena, la piza del sábado a la noche, la torta del tercer sábado festejando todos los cumple del mes, la Antártida es esa tirada a la nieve entre todos por ser tu primera vez que venís, es esa bola de nieve tirada mientras realizás algún trabajo afuera, es esa foto tomada para el recuerdo, es ese Hércules que aterriza con alguna foto de tu Guri ya un poquito mas grande”.

 

                                                                                              Gallardo haciendo "dedo".

El Suboficial Principal Juan José Terranova  y Julio César Gallardo, comparten una actividad, son los encargados de mantener la pista de aterrizaje y los caminos por los que se desplazan para explorar. Terranova tiene 44 años y dos hijos, Gallardo tiene 46 y 3 hijos. Ambos, como todos en general añoran estar en Mendoza con sus familias para el día del padre, pero también saben que están cumpliendo una de las actividades más soberanas que un argentino puede realizar, cuidar ese pequeño pedazo de hielo para los 40 millones de compatriotas.

Por último y aunque no es padre, es mendocino, dialogamos con el Cabo Primero Roberto Aníbal Zalaza, “el soltero”, como él mismo se presentó. Lleva 9 años en la Brigada y para él cada día es especial, “me quedo tranquilo y contento porque mi padre se siente orgulloso de que esté acá y sé que este día del padre  estará muy feliz porque estará con mis hermanos”.

En la Antártida se viven experiencias increíbles, difíciles de comparar, allá hoy hay 6 mendocinos que custodian ese pedacito de tierra blanca y congelada que es nuestra reserva de agua dulce. Ellos allá están dispuestos a todo, al frío, a los temporales, al ailamiento, siempre y cuando de tanto en tanto,no nos olvidemos que existen y que como dijo Barroso, “espero que al volver a Mendoza, además de disfrutar de su clima, sus plazas y las tortitas, pueda disertar en las universidades para contar nuestra experiencia, y que la Antártida no es sólo un pedazo de suelo blanco”.

Desde acá y a todos los papás, mendocinos o no, que están en la Base Comodoro Marambio, les deseamos un Feliz Día del Padre, no los olvidamos y los admiramos por su gesta sacrificada.