Lola: una vida junto a los corticoides y la anemia
“Tengo taquicardia casi todas las noches, parece que en mi cuerpo mientras duermo, hay una batalla campal entre mis glóbulos rojos y mi sistema inmunológico, estoy cansada pero a la vez no puedo dormir”.
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Horas más tarde, el diagnóstico: Anemia.
Los corticoides siguieron ingresando al cuerpo de Lola, tratando de recomponerla, y sus efectos secundarios, muy negativos también. De día los amigos y familiares hacían que la estancia de la joven en el hospital fuera amena, pero las noches eran largas y tortuosas por los intensos dolores de panza.
Pasaron varios días y el cuadro se revirtió y Lola salió de la situación, pero no fue fácil. Entre otras cosas tuvo que aprender a caminar nuevamente y en la escuela comprobó que hasta se había olvidado de cómo medir con la regla. Los efectos del corticoide seguían.
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A poco de cumplirse la primera semana desde que le habían dado el alta, un nuevo cuadro apareció: ahora Lola sentía muchos dolores en el pecho cuando respiraba. Fue atendida de urgencia y nuevamente al hospital.
Esta vez el médico diagnosticó el pericardio hinflamado (la membrama que cubre el corazón), diagnóstico: anemia hemolítica y pericarditis (igual) Lupus Eristematoso sistémico.
“Me mandaron a una reumatóloga", cuenta Lola, "y la cita con ella era un infierno, no vas a poder hacer esto ni esto ni esto ni esto", me dijo. La vida con Lupus sería en una burbuja. No podría hacer actividad física, ni tomar sol, me costaría encontrar trabajo, no podría estar cerca de fotocopiadoras, tener un hijo sería una decisión comprometida. Y estaría medicada de por vida, después de esta explicación di como respuesta mi primer AHÁ, como queriendo dar a entender que entendía y estaba de acuerdo con todo lo que me estaba pasando. Con ese panorama entré a mi adolescencia”.
La cara de Lola comenzó a hincharse producto de los corticoides y la menstruación no llegaba nunca. Los efectos secundarios de estos medicamentos podían perjudiar un ojo de la joven, por lo cual cada tanto tenía que inyectarse una sustancia fluorescente para ver que todo estuviera bien.
También eran periódicos los estudios de corazón, pulmón, riñón y sangre. “Ingresé en el hospital a un grupo de chicos con Lupus", cuenta en su relato Lola, "pero salí corriendo, no me sentía identificada, nada era parecido a mi situación”.
“Mi espíritu rebelde hizo que a los 15 dejara de tomar las pastillas, un secreto que sólo guardé para mí. Iba a las consultas y la doctora decía que “todo iba bien gracias a la medicación”, yo sonreía por dentro y dejaba que ella diera orgullosa su diagnóstico. Pero mi mamá a los 17 años sospechó y me preguntó, le dije la verdad y entendió mi silencio”.
Contrariamente a los pronósticos iniciales, Lola empezó a bailar, a sacar fotos y a ir a la facultad; a los 18 entró en un estudio de fotografía y ahí encontró su vocación. Además, también tomaba sol.
La anemia o AHÁ, no se fue nunca en realidad, se resistió a dejar el cuerpo de la joven. AHÁ volvió a los 22 y luego a los 24, y como en todos los casos, sólo los corticoides mantenían a raya el avance de la enfermedad. Pero también mantenían a raya a Lola con los efectos de esta fuerte medicación.
Lola logró estar tres años sana, manteniendo viva su mente convenciéndose de que nada pasaba, ni lupus ni anemia o AHÁ.
Pero este año otra vez la enfermedad se presentó, silenciosa pero haciéndose sentir y fue para Lola una nueva cachetada.
Un día Lola se despertó, estaba blanca y un poco amarilla, se preocupó y tras los análisis, le informaron que los valores de glóbulos rojos eran muy bajos, otra vez volverían los corticoides. AHÁ estaba de vuelta.
Esta es la cuarta vez que Lola debe enfrentarse a esta situación, pero a diferencia de las otras oportunidades, ahora Lola quería darlo a conocer, transmitir el día a día de su padecer y proceso de enfermedad y recuperación. Así fue como ideó un blog, "lolaconpocasangre.blogspot.com", de ahí en más su vida, su historia contada por la protagonista.
Día cero, Domingo 28 de Marzo de 2010
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Al levantarse Lola se sintió débil, no podía subir las escaleras de su casa, tenía taquicardia. Al pararse frente al espejo, la paleta de colores de su cara era monocromo, los labios, las manos, debajo de los ojos, era un amarillo blancuzco. “Mierda, los colores no están en su lugar, esta paleta no me gusta, pensó Lola, lo mismo pasadaba con las encías, un rosita pálido, como las ropas de las chetas novias de polistas”. No había mucho que pensar, no era la primera vez que Lola tenía los síntomas de la anemia luego de tres años.
Día uno, Lunes 29 de Marzo
“El día con los vampiros”
Había que madrugar, los “vampiros” esperaban ansiosos por la sangre de Lola. No era la primera vez que tenía que hacer esto, ver, analizar y comenzar con el tratamiento. Otra vez el diagnóstico fue la hemoglobina muy baja, por lo cual había que actuar rápido con un tratamiento de “choque”, 80 mg de Deltisona (corticoides) y reposo absoluto. "La noticia me angustió", dice Lola. "Estuve varias veces con tratamiento de corticoides y me sé la historia. Siempre es igual, después de una semana de consumir cortisonas, me siento bien, como si me metiera una raya de cocaína todas las mañanas, estoy hiperactiva, hablo más de lo normal y hasta mandibuleo. Pero los efectos secundarios son muchos y a largo plazo. Te debilita los huesos, te hinchás como un globo, tenés que hacer una dieta muy estricta, con poca sal, porque la cortisona tarda mucho en eliminarse del cuerpo".
Día dos, Martes 30 de Marzo
“Dejé tanta sangre que me desmayé”
“Hoy me toca ir al hematólogo y mi papá pasa a buscarme. No puedo ir sola ni al negocio de la esquina, no me dan las fuerzas, la situación no es muy agradable pero a pesar de todo creo que soy afortunada porque puedo acceder a un médico y a remedios y porque tanta gente se está preocupanda por mí”.
Al salir de la consulta, otra vez los “vampiros”, Lola debía hacerse otro control. “Dejé mucha sangre en la jeringa y me desmayé”.
“Mi papá me trae un sobrecito de azúcar, me lo como y casi me remonta a mi infancia”.
Día tres, Miércoles 31 de Marzo
“Empiezo a sentir los efectos de la cortisona”
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“Me habían llamado del laboratorio, dijeron que teníamos que repetir unos exámenes. Durante la noche transpiré mucho, empiezo a sentir los efectos de los remedios, mientras me duchaba, me tuve que sentar para descansar. Pensé en los viejos que se sentirán así varias veces al día. Pensé en lo relativo del tiempo y la distancia: lo que implica caminar una cuadra para mí en estado "normal" y lo que implica ahora.
"Estoy entrando en el tercer día de tratamiento con cortisona (dos pastillas de 40 mg/día) pero todavía no se frenó la hemólisis (eso me explicó el médico hoy, que todavía se siguen rompiendo glóbulos por eso tengo que seguir respetando al Sr. Reposo, otra vez dije “AHÁ”).
"Es extraño cerrar los ojos y sentir una batalla campal adentro de tu cuerpo. Tu sistema de defensas enloqueció y ataca a tu sangre, el corazón te lo avisa latiendo más fuerte. Y me queda ponerme la mano en el pecho y calmarlo como diciendo "No te preocupes yo te ayudo".
Entonces me desperté un par de horas más tarde. Prendí el foco y me hice las fotos diarias un par de horas más tarde. Cuando terminé con la sesión y las vi, me di cuenta de que se había colado un rayo de luz por la ventana que los otros días no estaba (claro, era otra hora)”.
“Pensé que el rayo de luz era una señal”.
Día cuatro, Jueves 1 de Abril de 2010
“La noche fue guerrera”
“Me desperté varias veces, unas con taquicardia y otras con dolor de panza, mientras duermo mi cuerpo batalla. Ahora un agente externo entra en escena, sutil pero violentamente: la cortisona. Desperté transpirada, trato de acordarme de algún sueño y no puedo, parecería que toda la energía estaba puesta en recuperar la sangre, nada de fantasías. Me levanto y sigo sin tener colores en mi cara, tomo el desayuno y los colores van apareciendo.
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"Nuestro cuerpo para mantenerse en equilibrio va rompiendo glóbulos rojos, pero sólo cuando están viejos (a unos 110 días aproximadamente). Los reticulocitos son los glóbulos nuevos recién fabricados. En mi caso mueren potros sin galopar o los jóvenes mueren antes de tiempo".
Día cinco, Viernes 2 de Abril
“La Guerra de Malvinas y mi nacimiento”
“Hace 28 años empezaba la Guerra de Malvinas, yo nací un mes y veinte días después, ya empezaba la guerra desde adentro de mi mamá. 28 años después mis anticuerpos me agreden por cuarta vez en esta guerra interna. Los corticoides están ganando terreno, los labios están más rosados después de comer".
Día seis, Sábado 3 de Abril
“Me reí mucho y tuve que irme a domir”
"Los labios parecen más rojos y por eso los fotografié. Hoy estuve acompañada todo el día, mis padres, amigos, hermanos, mi compañero de siempre, hablando, riendo, reí tanto que tuve que tirarme a dormir".
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Día siete, Domigo 4 de Abril
“Una taquicardia es algo físico”
"Ayer me fui a dormir con taquicardia y hoy desperté igual. Una misma señal significa cosas distintas, todavía recuerdo los latidos cuando antes de subir a un escenario o antes de una producción de fotos, o cuando estoy por reencontrarme con mi novio después de mucho tiempo separados. Feliz, expectante, ansiosa. Ahora, ¿significa lo mismo?. Una taquicardia es algo físico, el corazón choca contra las costillas".
Día ocho, Lunes 5 de Abril
“Otra visita a los vampiros”
"Una semana desde que comencé el tratamiento. Ojos, cachetes y labios rojos, un poco excitada y hablando pseudojaponés (la cortisona afecta al hipotálamo). Otra vez visitamos a los vampiros.
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Día nueve, Martes 6 de Abril
“El bazo está más chico”
"La paleta de colores se acomoda, la hemoglobina subió de 6 a 8, pero todavía tengo que reposar, dijo el médico, tras ver los resultados de los análisis. Mañana bajamos la dosis de corticoides, el bazo está más chico”.
Día diez, Miércoles 7 de Abril
“La dieta del otoño”
"Estos días perdí 4 kilos, ¡chicas la dieta del otoño!, pero yo quiero mis caderas de vuelta. ¿Qué es este juego de las desapariciones? Desaparecen glóbulos, desaparecen kilos. O es el momento de renovar células. Un mundo feliz de Huxley en donde cada cierta cantidad de años te limpian la sangre, perdés peso viejo para ganar peso nuevo. Mejor que los pesos, los euros".
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Esta historia continúa, seguila en su propio blog.
Glosario de Lola
Corticoides: Es como si te metieras una raya de cocaína todos los días suena bien pero te corroe los huesos te empezás a hinchar como un globo, tarda mucho en eliminarse de tu cuerpo.
Vampiros: Los que te sancan sangre para analizarla.