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La Justicia secuestró las computadoras del "Madoff" mendocino

Tras ser imputado por la fiscal Daniela Chaler por el presunto delito de estafa, la magistrada allanó un local de Jesús Sarmiento y su vivienda, donde secuestró computadoras que podrían tener información útil sobre el manejo del dinero que supuestamente les pedía (y no devolvió) a su inversores.

Jesús Sarmiento (29) fue imputado por la fiscal de Capital Daniela Chaler por el delito de estafa. Tras esta medida, la magistrada secuestró computadoras del sospechoso de las estafas millonarias a empresarios, jugadores de rugby (incluso un ex Puma), ejecutivos de firmas importantes, abogados, hijos de políticos, entre los que aseguran (informalmente) ser damnificados.

El negocio silencioso que el ahora conocido “Madoff” mendocino llevó durante dos años, se trasformó en un escándalo después que MDZ sacó a la luz el caso. Un arquitecto y empresario de la construcción es, hasta el momento, el único denunciante, quien manifestó en la Justicia haber sido estafado en 200 mil dólares.

Sin embargo, allegados a los inversores que perdieron su dinero en un engañoso negocio de importación de objetos informáticos podrían presentarse como denunciantes esta semana. Las dudas de éstos sobre formalizar sus acusaciones ante la Justicia —dicen— serían tener que demostrar que esos dineros perdidos estaban blanqueados en sus empresas o rubros.

Los abogados de Jesús Sarmiento (Carlos Reig y Alejandro Poquet) saben que cuentan, al menos por el momento, con esta ventaja. Su defendido se abstuvo de declarar. Sin embargo, el mismo día que le comunicaron al sospechoso que había sido imputado, un joven que trabajaba para él en este emprendimiento informático declaró como testigo.

Este testigo se llama Federico Scatolón. Frente a la fiscal Chaler manifestó haber visto movimientos de dinero en la oficina que Sarmiento tenía en calle Rivadavia 122, de Capital. Pero el imputado posee ahora otras oficinas, ubicadas en calle Sáenz Peña del barrio Bombal Sur. En este lugar y de la vivienda de Sarmiento, ubicada en calle Paso de los Andes casi Emilio Civil, la fiscal realizó el allanamiento y secuestró las computadoras de Sarmiento.

En los archivos de esos ordenadores (una notebook, una netbook y dos CPU) podrían estar los nombres de quienes dicen haber sido estafados y, tal vez, sus correspondientes sumas perdidas. Al respecto, si Chaler da con estos datos, los llamaría a declarar como testigos, instancia a la que no pueden negarse y, además, están obligados a decir la verdad.

Volviendo al testigo, Scatolón, quien dice haber sido un mero empleado administrativo, cargaba los aportes de los inversores en una computadora y también se encargaba de comprar en los comercios del centro de Mendoza los productos informáticos pedidos por otros clientes.

Estos objetos eran comprados al precio de lista  con dinero que Sarmiento le entregaba y luego vendidos al cliente con un 15% de descuento, generando una pérdida importante para el imputado. Además, Scatolón depositaba en el Banco Nación (sucursal de calles Necochea y Gutiérrez) el efectivo que su jefe le entregaba, sumas que llegaban, a veces, a $80.000 y los fondos eran retirados por sus socios inversores con cheques emitidos por el "Madoff" local.

Pero la historia aún era más llamativa todavía: esos depósitos se hacían en una cuenta de la madre del imputado, Mirta Grilli, quien está que trina con su hijo porque le habrían embargado la cuenta y por el escrache público al que se ve expuesta.

El argumento para recuperar la pérdida
Jesús Sarmiento le pedía a Scatolón que escaneara la factura de la compra de, por ejemplo, una notebook y se la enviara por e-mail. Es que el imputado le decía a su empleado (hoy testigo) que esa factura era enviada a un contacto suyo en Buenos Aires, que era quien coordinaba los distintos retails del país, y éste le reintegraba esa diferencia del 15%.

Estos archivos digitalizados pueden estar en las computadoras del sospechoso y aportarle a la fiscal elementos de prueba a la investigación.