Abuso en un supermercado: ahora la empresa acusa a la denunciante por robo
Un abusador, ahora una supuesta ladrona y la palabra de un lado contra la del otro, van complicando la trama y el arribo al esclarecimiento del hecho denunciado por una mujer, que dice haber sido abusada por un custodio del supermercado Átomo, se torna un tanto difícil.
“Esto es una gran injusticia, por la persona a quién se apunta y porque lo que ella dice es mentira. En realidad, se estaba robando 200 pesos en mercadería textil”. Con esta palabras, que dan un giro de 180 grados a las acusaciones, el gerente de la sucursal Elpidio González de Átomo Supermercados, Alberto Ciminari, defiende al custodio acusado de haber abusado de una mujer mientras la mantenía cautiva en una habitación destinada a alojar a quienes se detectan robando dentro del local.
Según sus declaraciones, y que constan en la denuncia que ella radicó contra el sujeto, éste nunca se lo expresó de manera explícita pero le dio a entender sus sospechas de creerla involucrada en un robo y en complicidad con uno de los cajeros de la sucursal; y que aprovechándose de su nerviosismo por la situación que estaba viviendo, abusó de ella.
Según el gerente de la sucursal, “esto se hace, lamentablemente, todos los días con la gente que ingresa a robar. Ella ingresó al local pasadas las nueve de la mañana y estuvo dando vueltas dentro casi dos horas. El custodio me alertó apenas ingresó que se había metido un conjunto de ropa interior a la cartera. Desde ese momento, se la estuvo observando atentamente, tanto desde los pasillos como de los lugares estratégicos para la observación del salón. En total, se llevaba entre sus ropas y en la cartera casi 200 pesos en mercadería”.
En un cuaderno, donde admite Ciminari registrar la totalidad de este tipo de hechos, figura lo que supuestamente la mujer se llevaba sin pagar: 3 musculosas de dama, 1 babucha, 1 remera, 1 vestido y 1 conjunto de ropa interior. A su vez, el ticket de su compra no advertía nada de esto y sólo aparecen un detergente, un flan, dos paquetes de galletas, una leche y un paquete de cacao; por un total de $12,48.
“Cuando llegó la Policía, que no se demoró ni diez minutos, ingresó una efectivo mujer que la revisó. Mientras nosotros además de ver que no se fuera y controlar también el salón, aprovechó para sacarse la mercadería de entre sus ropas y meterla en un balde con agua, que usan las chicas para hacer la limpieza del baño. Entonces, la policía me preguntó si quería que la señora pagara por la ropa o hacer la denuncia. Como siempre, hicimos la denuncia y la ropa robada todavía está en la Comisaría”, sintetizó el responsable del negocio.
Ciminari sí reconoce que la mujer se hallaba muy nerviosa pero que le llamó la atención que fuese liberada tan rápidamente de la Comisaría 9ª, ya que según él, “no pasa con todas las personas que denunciamos por robo”. A su vez, confirmó que la empresa tomó la determinación de proteger a su empleado, quien asegura haber actuado conforme al reglamento, y dejar que las denuncias cruzadas vayan tomando el curso judicial correspondiente.