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Doma de mosquitos: hace un año, todos pensábamos que moriríamos por dengue
El viceministro de Salud de la Nación, el mendocino Eduardo Bustos Villar, se mostró optimista por el avance del país en contra de la epidemia de dengue. Dice estar preparado para enfrentar un nuevo brote de gripe H1 N1. Estuvo en la Vendimia y habló de ésto con MDZ.
"Si no hay muertos, no hay noticia", dice la premisa popular que critica solapadamente la labor periodística. pero hay veces que, como esta, que la ausencia de muertos -por lo menos, masivamente- puede ser el eje de la noticia.
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Hablamos de la situación de las epidemias que el año pasado, para estas mismas fechas, zolaban al país: el dengue y la gripe H1 N1.
¿Qué pasó? Es posible que alguien haya hecho las cosas bien. Siempre es difícil aceptar que el protagonista de esa buena acción sea el Gobierno. Entonces, pongámoslo así;: la gente entendió el mensaje.
Así lo piensa el viceministro de Salud de la Nación, Eduardo Bustos Villar que, si bien es mendocino, está radicado en Buenos Aires y volvió, esta vez, para ser parte de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
El funcionario considera que "se logró dominar a la epidemia de dengue y, tal como vemos, las cifras de casos no nos persiguen y apabullan como el año pasado".
Aquella vez pasó lo que siempre pasa con la Seguridad: un conteo de muertes que obliga a los funcionarios a concentrarse en responder rápidamente la demanda social, la periodística o, simple y sencillamente, a esconder la realidad.
"Pero esa no fue nuestra idea, sino todo lo contrario", responde Bustos Villar cuando le planteamos esa teoría. "Recordará -plantea- que cuando llegó a su cargo el ministro Manzur rompió todos los esquemas al hablar de 100 mil infectados. Pues bien, creemos que a la gente hay que darle toda la información, aunque duela, para que la sociedad sea parte activa de cómo solucionar el problema, porque así como el Gobierno no inventa la plaga, tampoco puede erradicarla sin la colaboración de las personas".
Frente a esto, el balance del funcionario nacional es positivo y alentador: "Veníamos fallando en la comunicación y acertamos al entender que ése era el secreto".
Considera que se puede tener toda la ciencia y los recursos a mano, pero "si la gente no tiraba los cacharros que juntan agua, el mosquito del dengue hubiera seguido extendiéndose".
Autocrítico, acepta que pudo haber equivocaciones "y no nos dejaron de señalar ninguna", rememora. Pero, exigente, sostiene que "el año pasado el parecía que el país se iba al infierno por el dengue y la gripe H1 N1, para esta misma época, y este año ya nadie habla del tema, porque si bien no lo hemos superado, lo hemos asumido como problema".
Así somos: catastróficos y espasmódicos. Y hasta es posible que el Gobierno se nos parezca. Tanto así que nos permitimos dudar y le retrucamos al funcionario de Salud: ¿qué va a pasar en el invierno con la gripe? "Estamos preparados y alertas; tenemos como enfrentarla", asegura confiado mientras, confiesa, cruza los dedos para que se acabe el calor y los mosquitos se espanten con el frío para empezar con el siguiente problema en la larga lista de tareas.
Aquella vez pasó lo que siempre pasa con la Seguridad: un conteo de muertes que obliga a los funcionarios a concentrarse en responder rápidamente la demanda social, la periodística o, simple y sencillamente, a esconder la realidad.
"Pero esa no fue nuestra idea, sino todo lo contrario", responde Bustos Villar cuando le planteamos esa teoría. "Recordará -plantea- que cuando llegó a su cargo el ministro Manzur rompió todos los esquemas al hablar de 100 mil infectados. Pues bien, creemos que a la gente hay que darle toda la información, aunque duela, para que la sociedad sea parte activa de cómo solucionar el problema, porque así como el Gobierno no inventa la plaga, tampoco puede erradicarla sin la colaboración de las personas".
Frente a esto, el balance del funcionario nacional es positivo y alentador: "Veníamos fallando en la comunicación y acertamos al entender que ése era el secreto".
Considera que se puede tener toda la ciencia y los recursos a mano, pero "si la gente no tiraba los cacharros que juntan agua, el mosquito del dengue hubiera seguido extendiéndose".
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