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En un acto contra un juez federal, "cobraron" Alfonsín, Cobos y los medios

En la UNCuyo repudiaron al juez Luis Francisco Miret, acusado de cómplice de la última dictadura militar. Allí también fue criticado hasta el ex presidente de la Nación, quien hoy fue homenajeado en el país, a un año de su muerte. Mirá los videos.

En un poco masivo pero emotivo acto contra la figura del camarista y juez federal Luis Francisco Miret, realizado en la Facultad de Derecho en la UNCuyo, quien es profesor de esa casa de altos estudios, esta tarde "cobraron" además de los jueces Romano y López Cuitiño, el ex presidente Raúl Alfonsín, el vicepresidente Julio Cobos y hasta los medios de comunicación.

Primero la descarga de un enérgico escrache la recibió Miret, por estar acusado como "cómplice de la última dictadura militar" y por el hecho de que es profesor en esa facultad y entre las materias que dicta una está centrada en la ética y los derechos humanos, detalle que al momento de ser destacado -en el acto- enervó el ánimo de los presentes.

El inicio del suceso considerado como "histórico" por los presentes, estuvo a cargo de Rubén Cuello, integrante de la comisión estudiantes “por los Derechos Humanos”, quien no ahorró epítetos de grueso calibre para referirse al “pasado siniestro” de Miret, por lo que solicitó públicamente y formalmente, ante las autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo, que sea removido de su cargo y, en lo posible, “expulsado de la Casa de Altos Estudios”.

“Tenemos que desterrar la hipocresía, la admiración servil a los poderosos”, dijo. Y recordó como ejemplo a desaparecidos como “Norberto Centeno, autor de la Ley de Contrato de Trabajo”, a “Rodolfo Ortega Peña y a Eduardo Luis Duhalde”. También a “Mario Abel Amaya, Sergio Carachov, defensor de trabajadores y detenidos durante la dictadura y a Alfredo Guevara”.

De los mortales vivos y defensores de los Derechos Humanos en Mendoza, destacó las figuras de “Pablo Salinas, Diego Lavado y Alfredo Guevara (hijo)”.

“No queremos que se siga deformando nuestra conciencia. Queremos las garantías de la institucionalidad democrática para que Luis Miret y Otilio Romano sean juzgados por sus delitos en forma contraria como ellos les negaron sus derechos a las víctimas en Mendoza de la dictadura militar”, lanzó.

Ábalo y su reunión privada con Miret

Luego tomó la palabra Ramón Ábalo, un viejo conocido luchador por los Derechos Humanos de Mendoza, quien sostuvo que “esto puede ser finalmente lo que venimos solicitando desde 1983 y nunca se nos concedió”, dijo metiendo el dedo en la llaga nuevamente de la Justicia local vinculada a la última dictadura.

En ese sentido Avalos recordó cuando al gobierno provincial “de ese entonces, solicitamos al Ejecutivo que un 90 por ciento de los jueces habían jurado en las actas del proceso”.

“Lamentablemente para nada se sacaron las ortigas del Poder Judicial de Mendoza”, se quejó apuntando contra leyes como la de “punto final”, enfatizó.

Además contó una anécdota, vivida recientemente con el juez Miret “a quien yo conocía sólo de nombre y nunca había tenido el gusto de ver de frente”.

Fue cuando contó que en un momento en que había visitado tribunales “para solicitar un listado de los jueces que habían trabajado durante el proceso en un momento me llamaron diciéndome que Miret quería hablar conmigo”.

Una vez en su despacho, “con Miret hablamos unas dos horas y en un momento me dijo que en ese momento era muy difícil saber lo que estaba pasando, por lo cual yo me asombré mucho”, dijo.



Cobos, en la misma bolsa con Dromi y Manzano

A su turno, el titular del Observatorio de Derechos Humanos, Marcelo Stern, se encargó de escrachar al “director del Colegio Agustín Álvarez, a quien denunciamos ante la Dirección General de Escuelas por haber dicho que este caos es por la instalación de la democracia”.

Stern, además no ahorró halagos para el acto en el que participó destacando que “Mendoza es la única provincia donde no han avanzado los juicios por lesa humanidad” y cargó duro contra Cobos, Dromi y Manzano.

“Esta provincia le ha dado mucha mala leche a la Argentina. Esto fue a través de figuras como Dromi, Manzano y Cobos”, apuntó despertando la risa de unos pocos y uno que otro aplauso cerrado.

El mal recuerdo de Alfonsín y los medios de prensa

Domínguez cuenta la mala experiencia que vivió por el ex presidente Raúl Alfonsín.

Pero el momento más emotivo fue en el que con toda su humildad tomó la palabra la señora María Domínguez, representante de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo en Mendoza.

La señora comenzó relatando la noche en que secuestraron a su hijo, “a mi nuera y a mi nietita, quien ahora debe tener más de 30 años y no se todavía dónde vive, con qué familia”, se preguntó vivenciando por enésima vez el dolor que se lo notó a cuestas.

“Entraron con las caras tapadas y yo debí dejar la cacerola para buscar a mi hijo, de quien nunca logré saber qué le sucedió ni a dónde fue a parar”, añadió.

“Con mucha ilusión comenzamos con el hábeas corpus. Luego a ir a buscar la respuesta a ese famoso hábeas corpus por lo que los jueces nos contestaban que ellos –por los desaparecidos- no estaban en ningún lado”, relató.

Más tarde contó la mala experiencia que le hizo vivir el desaparecido ex presidente Raúl Alfonsín: “Alfonsín un día nos dio una audiencia para hablar entre otras cosas del sistema de Justicia. Juntamos pesito a pesito para poder viajar y fuimos a Buenos Aires, hasta la Casa Rosada. Una vez en Buenos Aires nos dijeron que Alfonsín no nos iba a recibir porque tenía un compromiso en el Teatro Colón y nosotros que ya estábamos allí fuimos lo mismo a la Casa Rosada en el horario acordado. Y nos quedamos hasta tarde y pasamos la noche allí y al otro día Alfonsín nos mandó a Brócoli quien nos explicó que los jueces eran inamovibles. Entonces llegaron los medios de prensa y el asunto tomó otro cariz”, dijo enojada por el desplante del radical.

Luego recordó “al ángel rubio, Astiz, quien se infiltró en la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, para señalar a las madres que comandaban la organización”.

Finalmente, de entre sus malos recuerdos, sacó a la luz lo que en esos días sucedía con los medios de comunicación: “Para poder publicar una solicitada en los diarios debíamos pagar el triple de lo que pagaban otros. Nosotros, de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. Y para colmo debíamos llevar diez certificados de residencia que con mucha dificultad teníamos que tramitar en la Policía”, manifestó.