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Denuncian feroz golpiza policial en la comisaría Sexta

Un joven de 22 años no pudo ingresar al Estadio porque la Policía se lo impidió; se enojó, insultó y lo arrestaron. Él y sus familiares sostienen que fue golpeado entre varios efectivos en la seccional. A pesar de no estar incomunicado, en la comisaría no permitieron el contacto con la prensa. Mirá el video con las diligencias de un subcomisario para evitar que el detenido sea fotografiado y hable del caso.

Fernando Ahumada (22) fue el domingo al Estadio, junto a su hijo de 5 años y su hermano de 25, a ver el partido entre Godoy Cruz y Banfield. En el ingreso al Malvinas los un grupo policías que controlaba el acceso le impidió entrar porque le sintieron olor a alcohol, por lo cual Fernando se enojó y comenzó una discusión. Luego, según el joven, los efectivos lo golpearon y cayó al piso sobre su hijito. Él, su hermano y el niño fueron arrestados y llevados a la comisaría Sexta, donde, según Ahumada, fue brutalmente golpeado por varios uniformados. El subcomisario a cargo de la dependencia no permitió que el detenido fuera entrevistado aunque no estaba incomunicado.

Antes de llegar a esta seccional, los tres fueron traslados a otra dependencia policial, le contó a MDZ Fernando Ahumada este martes por la mañana, una vez que fue liberado. Allí hasta su hijo de cinco años fue encerrado en una celda, según recuerda.

Luego fueron llevados a la seccional del barrio Cano y “como yo no quería entrar, me resistía a hacerlo, un policía me metió una patada desde atrás en la espalda; caí al piso y me dieron entre varios”, recordó la presunta víctima de maltrato policial.

Esto fue visto por un vecino de esa barriada de monoblocks que decidió llamar a MDZ para contar lo que observó en el ingreso a la dependencia. De este modo fue que se tuvo conocimiento del caso.

“Cuando me pegaron en la vereda me desmayé y me desperté en la celda”, continuó relatando Fernando, quien estuvo desde el domingo a la noche hasta el lunes a la tarde encerrado en un calabozo. Los policías lo denunciaron por resistencia y daños. Según ellos, rompió un cristal del móvil que lo trasladó; según Ahumada: “Yo no rompí nada, eso se lo inventaron; sí es cierto que me resistí, pero no tienen por qué pegarme”.

Los vehículos policiales que trasladaron a los hermanos y al niño desde el Estadio están identificados en el expediente judicial con los números 1950 y 2092. Según el joven agredido, los policías que lo golpearon iban en estos coches.

Pero lo que ocurrió este lunes en esa comisaría, donde funciona la Oficina Fiscal Nº 2, de Capital, es prácticamente un hecho aparte.

Si bien durante la noche Ahumada fue revisado por el médico de Sanidad Policial, recién le otorgaron la libertad alrededor de las 21 de lunes, horario en que fue imputado de resistencia y daños.

Antes de esa hora, justamente por no estar acusado, no había secreto de sumario, como argumentó el subcomisario Osvaldo García, a cargo de la seccional, para argumentar que el detenido hable con la prensa.

Fue un momento extraño y muy difícil de ser captado por una cámara, en cuanto a la poca luz que había en el lugar como por las negativas policiales.

A través de las rejas del calabozo, que dan a la guardia, Fernando Ahumada comenzó a contar qué le había sucedido. Pero una mujer policía al darse cuenta de esto, cerró la puerta y dijo que no se podía hablar con el detenido.

Al preguntarle por qué impedía el contacto, respondió que no se puede, pero no lo argumentó y de inmediato llamó a su superior: Osvaldo García.

Ésta salió como eyectado de su escritorio y dijo que estaba prohibido el contacto con Ahumada, aunque se le aclaró que no estaba incomunicado.

Intentó que le diera la razón la ayudante de fiscal Paula Reynoso, quien le respondió al subcomisario que Ahumada no estaba incomunicado y que sí podía hablar con quien lo visite.

A pesar de las afirmaciones de funcionaria, García no se quedó quieto. Se metió a su oficina y salió como a los 15 minutos diciendo que el fiscal, Carlos Torres, le había dicho que el contacto con el detenido violaba el secreto de sumario y podría perjudicial la investigación.

En la seccional también estaba el padre del detenido, Edgardo Ahumada, a quien tampoco le dejaron ver a su hijo, sí le permitieron estar su otro hijo, el que no tenía marcas en el rostro ni lesiones visibles.

Lo extraño es que un detenido sí puede entorpecer una investigación pero otro, arrestado por el mismo hecho y acusado por los mismos delitos, no.

Finalmente no se pudo hablar con Ahumada, sólo unos instantes a través de las rejas. Su padre, en la puerta de la seccional aseguró que iban a realizar la denuncia correspondiente.

En tanto, Fernando dijo, telefónicamente, que este martes por la mañana iría a un centro de salud para que sea revisado por otro médico con el fin de obtener otro diagnóstico, y luego buscaría un abogado para llevar demandar a los policías que lo agredieron.

Aquí el video del momento en que habla, detrás de las rejas, Fernando Ahumada, la joven policía cerrando la puerta, el subcomisario García diligenciando el impedimento y la ayudante de fiscal confirmando que el detenido no estaba incomunicado.