Denuncian feroz golpiza policial en la comisaría Sexta
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Los vehículos policiales que trasladaron a los hermanos y al niño desde el Estadio están identificados en el expediente judicial con los números 1950 y 2092. Según el joven agredido, los policías que lo golpearon iban en estos coches.
Pero lo que ocurrió este lunes en esa comisaría, donde funciona la Oficina Fiscal Nº 2, de Capital, es prácticamente un hecho aparte.
Si bien durante la noche Ahumada fue revisado por el médico de Sanidad Policial, recién le otorgaron la libertad alrededor de las 21 de lunes, horario en que fue imputado de resistencia y daños.
Antes de esa hora, justamente por no estar acusado, no había secreto de sumario, como argumentó el subcomisario Osvaldo García, a cargo de la seccional, para argumentar que el detenido hable con la prensa.
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Fue un momento extraño y muy difícil de ser captado por una cámara, en cuanto a la poca luz que había en el lugar como por las negativas policiales.
A través de las rejas del calabozo, que dan a la guardia, Fernando Ahumada comenzó a contar qué le había sucedido. Pero una mujer policía al darse cuenta de esto, cerró la puerta y dijo que no se podía hablar con el detenido.
Al preguntarle por qué impedía el contacto, respondió que no se puede, pero no lo argumentó y de inmediato llamó a su superior: Osvaldo García.
Ésta salió como eyectado de su escritorio y dijo que estaba prohibido el contacto con Ahumada, aunque se le aclaró que no estaba incomunicado.
Intentó que le diera la razón la ayudante de fiscal Paula Reynoso, quien le respondió al subcomisario que Ahumada no estaba incomunicado y que sí podía hablar con quien lo visite.
A pesar de las afirmaciones de funcionaria, García no se quedó quieto. Se metió a su oficina y salió como a los 15 minutos diciendo que el fiscal, Carlos Torres, le había dicho que el contacto con el detenido violaba el secreto de sumario y podría perjudicial la investigación.
En la seccional también estaba el padre del detenido, Edgardo Ahumada, a quien tampoco le dejaron ver a su hijo, sí le permitieron estar su otro hijo, el que no tenía marcas en el rostro ni lesiones visibles.
Lo extraño es que un detenido sí puede entorpecer una investigación pero otro, arrestado por el mismo hecho y acusado por los mismos delitos, no.
Finalmente no se pudo hablar con Ahumada, sólo unos instantes a través de las rejas. Su padre, en la puerta de la seccional aseguró que iban a realizar la denuncia correspondiente.
En tanto, Fernando dijo, telefónicamente, que este martes por la mañana iría a un centro de salud para que sea revisado por otro médico con el fin de obtener otro diagnóstico, y luego buscaría un abogado para llevar demandar a los policías que lo agredieron.
Aquí el video del momento en que habla, detrás de las rejas, Fernando Ahumada, la joven policía cerrando la puerta, el subcomisario García diligenciando el impedimento y la ayudante de fiscal confirmando que el detenido no estaba incomunicado.