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Acribillaron a un joven, hijo de un comerciante de la Sexta Sección

Ocurrió en el barrio Nueva Esperanza, de Guaymallén. A la víctima (19) no le robaron el auto que conducía ni los $600 que tenía. Lo acompañaba un amigo que recibió tres disparos, pero quedó vivo y es el testigo del hecho. A los jóvenes les dispararon unas 9 veces, según le dijo a MDZ el ministro de Seguridad, Carlos Aranda; por ello los investigadores estiman que sería un ajuste de cuentas, aunque no descartan ninguna hipótesis.

En un confuso hecho, un joven de 19 años fue asesinado en el barrio Nueva Esperanza, de Guaymallén. La víctima estaba en su auto con un amigo cuando fueron baleados, este jueves alrededor de las 23.15. Según le dijo a MDZ el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, minutos después del hecho, a los muchachos les dispararon al menos 8 veces. Su compañero de 17 años recibió tres tiros y quedó internado. No hay sospechosos.

Pablo Rivas murió anoche en circunstancias criminales que aún no han podido ser establecidas por los investigadores. En tanto, la Policía ya interrogó a testigos.

De las dos armas usadas salieron al menos 8 proyectiles; esa cantidad de orificios (y uno de salida) había en el auto de la víctima, un VW Gol de color gris. Pero, podrían ser más los disparos, teniendo en cuenta los que alcanzaron al menor de edad y también a Pablo Rivas.

Por el momento, se desconoce cuántos tiros alcanzaron al joven asesinado. Cuando llegó la Policía ambos chicos estaban en el interior del vehículo frente a la plaza del mencionado barrio. Allí, un Ford Falcon, color crema, se detuvo y desde el interior les preguntaron a las víctimas en dónde queda la calle Mathus Hoyos, y de inmediato comenzaron a disparar.

Las fuentes judiciales consultadas manifestaron que no estaban circulando cuando se produjo el ataque, especificando que el coche estaba detenido.

Al respecto, tampoco conoce el motivo por el cual estaban los jóvenes en ese lugar, siendo que ambos viven en la Sexta Sección.

Pablo vivía en calle Juan B. Justo al 400, casi al lado del ministro de Seguridad, Carlos Aranda.

Cuando en la casa de los Rivas se enteraron que Pablo había sido asesinado, todo fue llantos y gritos. Sucede que en 2006, Daniel Rivas (30), hermano de Pablo, falleció tras un accidente vial en el barrio Bombal.

Él conducía su vehículo y chocó contra un colectivo, sufriendo la amputación de uno de sus brazos. Estuvo internado desde el 18 de septiembre hasta el 5 de octubre, cuando falleció.

La familia Rivas, propietaria de una de las pollerías más conocidas de la Quinta y Sexta Sección, perdió a dos integrantes en tres años y medio. Por esa razón se entiende el desconsuelo que se vivía anoche en la casa de las víctimas.

El ministro Aranda es vecino de los Rivas desde hace varios años. Cuando se enteró de lo que había sucedido, se acercó hasta la pollería a brindarles su apoyo, más como amigo o vecino que como funcionario.

Pasada la medianoche, tras su visita a la familia de Pablo, Aranda le dijo a MDZ que la Policía tampoco tenía indicios sobre cuál fue el móvil del crimen ni qué estaban haciendo los jóvenes en el barrio Nueva Esperanza.

El mismo interrogan tienen los investigadores de la Oficina Fiscal Nº 9 guiados por el fiscal Mauro Perassi, quien con su ayudante Andrea Lorente estuvieron varias horas en el lugar del homicidio minutos después de que ingresara la novedad al 911.

Por lo tanto, los pesquisas no arriesgan ninguna hipótesis sobre el asesinato; sólo han descartado una: el robo.

A Pablo Rivas no le robaron el auto ni los $600 que tenía en el bolsillo. Esto los lleva a inclinarse más a pensar —según una fuente ligada a la investigación— a que se trató de un ajuste de cuentas, una pelea o una equivocación de los atacantes, confundiendo a las víctimas con otras personas.

Los peritajes balísticos, científicos y forenses recién estarán listos durante esta mañana, y se podrá saber cuántos disparos recibió Pablo.