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Solos en la madrugada: el manejo de la emergencia, un desastre aparte

Los lectores de MDZ están dando señales de una fuerte sensación de orfandad, luego de la cadena de sismos que nos despertó esta madrugada. Todos coinciden en que no hubo una explicación de lo que estaba sucediendo. Luego del mayor sismo del que se recuerde, la gente no sabía si había sucedido aquí, en Chile o dónde.

Sólo la información de medios online, como éste, llevó contención. Pero claro: no todos los mendocinos tienen Internet.

No se cumplió con ninguno de los principios estipulados para casos de emergencia. Más allá de los planes de contingencia que se aplicaron en lugares públicos a los ponchazos, no hubo más nada.

Desde hace años Mendoza “espera”, digámoslo así, su “gran sismo”. Se ensayó con un tren sanitario que rodearía al Gran Mendoza, se planificó qué escuelas servirían de refugio y cuáles como postas sanitarias. Se estipuló que la gente debe tener pilas en sus casas y radios portátiles para recibir información.

Bueno, está a la vista que sólo se vio cómo a fuerza de voluntad propia, algunas radios conectaron con Chile y otras no dijeron media palabra. Ninguna página de organismos sismológicos argentinos tenía, aún a media mañana, información cabal de la magnitud de los sismos que sacudieron tanto a Mendoza como a San Juan.

La caída de los servicios de Internet resultó un obstáculo aún para MDZ. Pero aún así, este diario activó su plan de catástrofes buscando información y –ante la falta de funcionamiento del sistema informático- volcamos la información a las redes sociales disponibles, tratando de informar en tiempo real.

Lamentablemente, faltó coordinación. Y esto frente a una catástrofe representa, sin dudas, un desastre aparte.