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Historias de chilenos varados en Mendoza
Son unos 270 pasajeros de la empresa aérea LAN que fueron alojados en hoteles de nuestra provincia. Algunos debían viajar hoy y otros estaban llegando a Chile cuando el piloto les avisó sobre el terremoto y que no podían aterrizar, por lo cual debieron traerlos a Mendoza. Se quejan porque la empresa no les dice cuándo podrán viajar.
Un grupo de unos 270 chilenos, pasajeros de la empresa aérea LAN, se encuentra varado en Mendoza. Algunos tenían que viajar este sábado hacia Chile y otros fueron traídos a nuestra provincia cuando sobrevolaban el aeropuerto de Santiago.
MDZ entrevistó a los jóvenes que viajaban en dos Airbus 238. Debían tocar la pista de la aeroestación de la capital chilena a las 05 y a pocos minutos de hacerlo, el capitán les informó que no podían aterrizar porque “en Santiago se produjo un evento sísmico”.
En ese momento —según contaron— de la quietud de la madrugada pasaron a la exaltación. Hubo comentarios de todo tipo, casi todos eran supuestos porque no tenían ninguna información real. Mientras los pasajeros comenzaban a llamar por teléfono o a enviar mensajes a sus familiares, el capital de la nave les avisaba que el próximo destino iba a ser la aeroestación Francisco Gabrielli.
Llegaron alrededor de las 06 y por la mañana la empresa LAN los alojó en distintos hoteles céntricos. El aeropuerto mendocino estaba desierto en la tarde de este sábado.
Personal aeronáutico indicó que esa terminal está funcionando como alternativa, por ser un aeropuerto internacional, como alternativo de Chile “pero hemos pedido que no nos manden aviones porque, aunque sea internacional, no posee la capacidad para recibir mil pasajeros”, relató.
En cuanto a los chilenos varados en Mendoza, que el terremoto los sorprendió en el aire, contaron que no se han podido comunicar con sus familiares. La mayoría son de Santiago y la única forma de hacerles llegar su preocupación es Facebook.
Las primeras horas en Mendoza de los trasandinos fue de temor. Recién al mediodía se tranquilizaron cuando informaron en donde se habían registrado las víctimas fatales y por algún contacto que pudieron lograr con sus familiares. Pero la angustia no desaparecía y, para colmo de males, un comerciante inescrupuloso se aprovechó de la situación de ellos.
“Me cobraron cinco dólares por una hora de Internet en un ciber de acá cerca”. Además de las preocupaciones personales porque están lejos de su país, un país casi desvastado, en donde le deberían ofrecer hospitalidad los “cuentean”.
Otro grupo atendió a MDZ en la piscina del hotel. Se los veía distendidos, pero aclararon: “Es mejor que tomemos esta situación tranquilos, ponernos más nerviosos de lo que estamos no sirve de nada.
Estos jóvenes casi no han podido contactar a sus familiares. Tampoco saben cuándo podrían partir hacia su país. “Desde LAN no nos dicen nada. Hemos llamado pero no sabemos cuándo podremos viajar; no nos dan una respuesta”.
Ellos contaron sus sensaciones a la cámara de MDZ.
También encontramos a dos mujeres que habían decidido pasar unos pocos días en Mendoza. Vinieron solas y dejaron a sus hijos en Chile.
Anoche asistieron a la Fiesta de la Vendimia de Capital, luego fueron a bailar y se acostaron de madrugada.
En el boliche se enteraron que había temblado pero no supieron que en su país se produjo un terremoto
Cuando se levantaron alrededor de las 15 de este sábado, recibieron toda la información en frío. Estaban muy alteradas, sentadas frente a una PC conectada a Internet para estar al tanto de todo lo que sucedía. El medio de contacto que eligieron es Facebook.
Una de estas mujeres tiene una hija de 13 años que estaba de vacaciones en el sur de Chile. Con pudo hablar con la adolescente y se la veía desesperada. Aclaró que estaba bien porque su madre (la abuela de la chica), que vive en Santiago, sí logró comunicarse con la joven. Sin embargo, como toda madre es ella la que quiere escuchar la voz de su hija.
En cuanto a los chilenos varados en Mendoza, que el terremoto los sorprendió en el aire, contaron que no se han podido comunicar con sus familiares. La mayoría son de Santiago y la única forma de hacerles llegar su preocupación es Facebook.
Las primeras horas en Mendoza de los trasandinos fue de temor. Recién al mediodía se tranquilizaron cuando informaron en donde se habían registrado las víctimas fatales y por algún contacto que pudieron lograr con sus familiares. Pero la angustia no desaparecía y, para colmo de males, un comerciante inescrupuloso se aprovechó de la situación de ellos.
“Me cobraron cinco dólares por una hora de Internet en un ciber de acá cerca”. Además de las preocupaciones personales porque están lejos de su país, un país casi desvastado, en donde le deberían ofrecer hospitalidad los “cuentean”.
Otro grupo atendió a MDZ en la piscina del hotel. Se los veía distendidos, pero aclararon: “Es mejor que tomemos esta situación tranquilos, ponernos más nerviosos de lo que estamos no sirve de nada.
Estos jóvenes casi no han podido contactar a sus familiares. Tampoco saben cuándo podrían partir hacia su país. “Desde LAN no nos dicen nada. Hemos llamado pero no sabemos cuándo podremos viajar; no nos dan una respuesta”.
Ellos contaron sus sensaciones a la cámara de MDZ.
También encontramos a dos mujeres que habían decidido pasar unos pocos días en Mendoza. Vinieron solas y dejaron a sus hijos en Chile.
Anoche asistieron a la Fiesta de la Vendimia de Capital, luego fueron a bailar y se acostaron de madrugada.
En el boliche se enteraron que había temblado pero no supieron que en su país se produjo un terremoto
Cuando se levantaron alrededor de las 15 de este sábado, recibieron toda la información en frío. Estaban muy alteradas, sentadas frente a una PC conectada a Internet para estar al tanto de todo lo que sucedía. El medio de contacto que eligieron es Facebook.
Una de estas mujeres tiene una hija de 13 años que estaba de vacaciones en el sur de Chile. Con pudo hablar con la adolescente y se la veía desesperada. Aclaró que estaba bien porque su madre (la abuela de la chica), que vive en Santiago, sí logró comunicarse con la joven. Sin embargo, como toda madre es ella la que quiere escuchar la voz de su hija.