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"Policías en acción" versión local: cómo prevenir los robos domiciliarios

El jefe de la Policía de Mendoza, Juan Carlos Caleri, y Carlos Puebla, jefe de la Departamental Las Heras, hablaron de los aspectos que los ciudadanos deben tener en cuenta para evitar asaltos en sus viviendas, o cuando salen de ellas. Además, dieron definiciones de los actuales delincuentes.

En esta última década se profundizó la actividad delictiva, que comenzó a crecer en los ’90 y ningún gobierno, nacional o provincial, pudo encontrarle la vuelta al problema. No aparecen soluciones integrales y la inseguridad crece, y con ella el temor de los ciudadanos.

En los últimos días en el Gran Mendoza se registró una serie de asaltos domiciliarios, más un homicidio, que preocupa al gobierno provincial. De estos delitos cometidos en viviendas, ninguno fue informado oficialmente por el Ministerio de Seguridad. El motivo por el cual no se comunicaron esos hechos es para que la sociedad "no se entere", hay que decirlo sin eufemismos.

Aunque desde un gobierno se pretendan “tapar” los hechos delictivos, igual suceden y las personas son las víctimas, en algunos de manera muy violenta.

Visto que las acciones del Estado no alcanzan para paliar la inseguridad, se consultó a dos policías de carrera para que mencionen algunos consejos preventivos que eviten los asaltos y robos domiciliarios.

Juan Carlos Caleri, jefe de la Policía de Mendoza, comenzó diciendo que “la seguridad es una tarea indelegable del Estado”, pero se hace necesario, en esta época, “que los ciudadanos tomen algunas precauciones para evitar ser víctimas de delitos”.

El jefe de la Departamental Las Heras, Carlos Puebla, también fue consultado sobre cuáles medidas pueden tomar las personas para prevenir un hecho delictivo.

Ambos policías enumeraron el siguiente listado sin orden de relevancia.

- Si una familia se ausenta del domicilio por varios días, que no se note. Encargarle a algún vecino la limpieza del frente y que encienda alguna luz durante la noche.

- Observar los movimientos de extraños en la zona, pero estaba observación no debe ser individua ni egoísta, sino grupal y generosa. Los vecinos deben hablar entre ellos y ‘estar con las antenas paradas’ por si un vehículo o extraños circulan con frecuencia en las inmediaciones de sus viviendas.

- Cuando una persona llega a su casa, primero debe dar una vuelta a la manzana para estar seguro que no hay nadie esperándolo para abordarlo cuando estacione o abra la puerta.

- No ingresar a la vivienda solo; avisarle por teléfono a quien esté en el interior o un vecino para que salga a la vereda.

- No contarle a extraños sobre horarios de trabajo y salidas programadas, o cualquier ausencia de la vivienda, incluso decirle a los niños que no lo comenten. Tampoco mencionar sobre movimientos de dinero que harán en un banco. Y a la hora de ir a un banco a depositar o extraer dinero, no hacerlo solo.

- No abrirle la puerta a desconocidos ni permitir el acceso a personas que vistan uniformes de empresas como Erogas, OSM, correo público o privado. Aclaran los policías que los operarios de estas firmas de servicios no ingresan a los domicilios, y si hay dudas comunicarse telefónicamente a estas empresas.

- Las personas de avanzada edad no atender a quienes dicen tener una deuda con un hijo, que generalmente vive en el exterior, y vienen a pagarla.

- Cuando las personas salen de la casa o del trabajo deben observar que nadie las siga. Para cerciorarse de esto, hay que detener el vehículo en algún lugar concurrido y observar si algún coche que lo pasa después lo vuelven a ver. Si esto ocurre, avisar a la Policía.

Después de estas advertencias, el comisario inspector Puebla habló sobre el tipo de delincuencia a la que se enfrenta la policía mendocina.

El efectivo dijo que el robo más “difícil de prevenir es el planificado. Por ejemplo, los boqueteros hacen un agujero justo donde el censor de la alarma no apunta. Esto demuestra que hubo inteligencia previa y se hace casi imposible anticiparse”.

¿Cómo son los delincuentes de hoy?, se le preguntó a Puebla, quien respondió: “Hay dos especies; los que tratan de perfeccionarse disminuyendo la violencia y robar de manera ‘limpia’ y los más peligrosos, aquellos que matan para robar o golpean a sus víctimas”.

Los delincuentes que se encuentran en ese último grupo son los que ponen en riesgo la vida de las personas, y tienen su propia denominación. “Se llaman ‘moqueros’ o ‘jugados’, porque ni siquiera los quieren las hinchadas de fútbol”, contó Puebla.

Los moqueros, según el comisario, “son aquellos que desde chiquitos se ranearon (inhalaron poxi y luego siguieron con otras drogas)”. Puebla dice que “tienen la cabeza quemada” y lo demuestra diciendo que “a veces roban en una casa y se ponen a tomar cerveza en la esquina”

El jefe de la Departamental Las Heras camina la calle pero también profundiza en el fenómeno de la inseguridad, sobre todo la generada por los grupos más violentos.

Manifestó que “hay estudios que demuestran que estos chicos, jóvenes y jóvenes adultos no utilizan para hablar más de 50 palabras. Entonces cuando entran a robar a una casa no dicen ‘esto es un asalto’, le dicen a la víctima ‘no te hagás el vago’. Claro —evalúa Puebla— la gente común no les entiende, se quedan quietos y estos delincuentes le pegan un tiro, porque pensaron que la víctima se estaba resistiendo.

Según el comisario, “los moqueros” aumentaron y se desperdigaron en los años ’90 con “la generación de los pibes chorros que no les importa nada”.

Para demostrar que están jugados y que ya no tienen códigos, Puebla citó dos casos. “Estos pibes sabían que Carlos Berdasco (asesinado, dueño de Puro Mármol) era un benefactor en la zona y lo matan por las dudas, porque quizá tenía un arma. Lo mismo pasó con la maestra Claudia Oroná; la fusilaron por si los llegaba a reconocer”.