Un norteamericano "enloqueció" en un hostel de la Arístides por una canción
Una situación un tanto bizarra y muy agresiva se produjo en el Hostel Mendoza Inn. Un turista de Estados Unidos se había empecinado en escuchar siempre el mismo tema musical, hasta que un suizo le pidió que cambiara la música. Esto enojó al americano y comenzó a golpearlo, pero también arremetió contra tres alemanas y a un argentino.
Gritos e insultos en distintos idiomas se escuchaban desde la vereda de un hostel de la calle Arístides Villanueva en la madrugada de este viernes. Es que en el interior se había desatado una verdadera bataola por una canción. Parece extraño, pero pasó, el protagonista fue un turista norteamericano.
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Este hombre tiene 39 años y se hospedaba en el Hostel Mendoza Inn, ubicado la Arístides Villanueva 470, de Capital.
Trascendió que el americano escuchaba siempre la misma canción; terminaba y la volvía a poner. Fueron unas 20 veces que repitió el tema, que provocó el cansancio en otros pasajeros que estaban en el hospedaje.
Entonces un suizo se le acercó y le dijo que no querían escuchar más esa canción, que pusiera otra o los dejara elegir a los demás turistas. Esto enfureció al norteamericano y comenzó a golpear al europeo.
Tres chicas alemanas y un empleado del hostel intentaron controlar al yanky, pero no podían: mide cerca de un metro noventa y pesa más de cien kilos.
El trabajador argentino llamó a la Policía y entre varios uniformaros lo redujeron, pero para nada se calmó. Mientras era llevado a la comisaría iba insultando a los efectivos. Además, les decía que les quitaría el arma y los mataría.
Los policías asentaron esto en el acta de procedimiento y los turistas golpeados hicieron lo mismo sobre las agresiones que recibieron.
Ahora se encuentra en el calabozo de la comisaría Sexta y, según manifestaron algunos policías, sigue enojado y se lo escucha insultar en inglés en forma casi permanente.
Tres chicas alemanas y un empleado del hostel intentaron controlar al yanky, pero no podían: mide cerca de un metro noventa y pesa más de cien kilos.
El trabajador argentino llamó a la Policía y entre varios uniformaros lo redujeron, pero para nada se calmó. Mientras era llevado a la comisaría iba insultando a los efectivos. Además, les decía que les quitaría el arma y los mataría.
Los policías asentaron esto en el acta de procedimiento y los turistas golpeados hicieron lo mismo sobre las agresiones que recibieron.
Ahora se encuentra en el calabozo de la comisaría Sexta y, según manifestaron algunos policías, sigue enojado y se lo escucha insultar en inglés en forma casi permanente.


