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Arrestaron a un sospechoso por el homicidio del empresario de la construcción

El caso pasó rápidamente a manos del fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello, quien tiene demorado a un joven físicamente parecido a uno de los asesinos. A Carlos Verdasco (64) lo asesinaron a sangre fría cuando estaba tirado en el piso boca abajo. Hay preocupación en el Gobierno por el crimen del empresario.

En el Ministerio de Seguridad están preocupados por el homicidio del dueño de Puro Mármol, Carlos Verdasco (64), quien fue ultimado por dos delincuentes durante un robo. La inquietud en el Gobierno, y sobre todo para el ministro Carlos Aranda, se debe a que éste es el primer crimen que le pone presión a la cartera. El empresario fue asesinado a sangre fría cuando estaba en el piso.

Sin embargo, la pesquisa dio sus primeros resultados. La investigación pasó rápidamente a Delitos Complejos y el fiscal Daniel Carniello confirmó que tiene a un joven de 17 años en calidad de aprehendido.

“No está imputado, sólo demorado porque responde a las características físicas aportadas por los testigos”, expresó el magistrado en diálogo con MDZ aunque aclaró que aún no hay pruebas suficientes y contundentes contra el adolescente.

Los testigos son dos arquitectos de Buenos Aires que habían venido a Mendoza a comprar piedras verdes, reveló una fuente judicial.

Estos clientes se entrevistaron cerca del mediodía de este miércoles con el hermano de la víctima en el local comercial de Puro Mármol, ubicado en las inmediaciones de calles Salta y Beltrán, de Capital. Como en este lugar no tenían el material solicitado, el familiar de Verdasco les dijo que podían visitar la planta industrial, frente al barrio La Favorita. Los arquitectos partieron hacia el lugar.

Allí se entrevistaron con el dueño de la empresa, quien los llevó hasta el sector en donde están las piedras verdes. Fue en ese momento cuando irrumpieron en el galpón dos jóvenes (uno de ellos tenía puesta una gorrita). Estaban armados y de inmediato les exigieron a los tres que se tiraran al piso y entregaran todos los objetos de valor y dinero que tenían encima.

Recostados boca abajo, las víctimas les entregaron todo. A uno de los clientes le robaron un teléfono Nextel y $1.500, mientras que al otro le sustrajeron dos celulares, $200 pesos y una cámara digital.

A sangre fría

Aunque los delincuentes ya tenían un considerable botín, quizá más importante del que habían pensado encontrar, aún no se irían. En menos de un minuto se cobrarían una vida.

Uno de los asaltantes le dijo al otro: “Fijate que ese parece que tiene un arma”. Las víctimas no sabían a quién estaban señalando como portador de un arma de fuego. Por eso, uno de los clientes,  envuelto en temor, se levantó la camisa para enseñarles que solamente tenía un portalapiceras en el cinturón.

Pero no se referían a él, sino a Verdasco, quien todavía tenía un teléfono celular y el bulto confundió a los ladrones.

Los delincuentes no esperaron a revisarlo o, bien, que el empresario les mostrara que se trataba de un móvil; directamente uno de ellos apuntó y disparó.

No tuvo contemplaciones el asaltante: lo fusiló en el piso por el sólo hecho —siempre, según confió una fuente ligada a la pesquisa— de que podría tener un arma de fuego en su poder.

Los malvivientes huyeron del galpón y Verdasco murió en el lugar.

Según los clientes, escucharon una moto acelerar cuando los criminales salían de la empresa, por eso los investigadores sospechan que huyeron en uno de estos vehículos.