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¿Qué es la Anemia Infecciosa Equina y cómo se previene?

El siguiente texto es difundido por el portal Caballosymas.com:

La Anemia Infecciosa Equina, una enfermedad que afecta a todos los miembros de la familia de los équidos, incluidos por su puesto los caballos. Es muy importante conocer de esta enfermedad pues se trata de una infección que afectará al animal enfermo por toda su vida, con una capacidad de transmisión considerablemente alta, y que conduce a la muerte del animal ya sea por la misma enfermedad (producto de un cuadro agudo) o por la vía de la eutanasia.

Como es lógico, esta enfermedad constituye una amenaza considerable no solo para la salud del animal, sino que además afecta el ámbito sanitario y económico (por las pérdidas y sacrificios económicos que produce).

Sería ideal que el lector comprenda el significado del nombre de la enfermedad y que así domine los conceptos fundamentales para el entendimiento de la enfermedad en cuestión.

La anemia implica una disminución considerable en la cantidad de los glóbulos rojos (eritrocitos) y/o en la hemoglobina, lo que conlleva a una disminución del oxigeno que llega a los músculos y a los órganos y causa un deterioro rápido y general del cuerpo. Cuando se dice infecciosa se está haciendo referencia a que esta enfermedad es adquirida por causa de un agente patógeno ajeno al organismo que ingresa al cuerpo y desata la enfermedad (en este caso se trata de un virus). De igual manera, implica que un animal enfermo puede transmitir esta enfermedad a uno sano si se cumplen los vectores apropiados para que el patógeno ingrese al organismo sano.

Un poco de historia…

La anemia infecciosa equina (AIE) fue identificada por primera vez en Francia en el año 1843. En los Estados Unidos y se identificó por primera vez en 1888. Se ha llegado a determinar que el agente viral es originario de América y se han identificado brotes de esta enfermedad en países como Brasil, Surinam, Colombia, Venezuela, Trinidad y Tobago, Panamá, Nicaragua, Honduras, Belice, Guatemala, México, Estados Unidos y por supuesto, Costa Rica.

En la década de 1970, el Dr. Leroy Coggins desarrolla un examen de diagnóstico sensible a la anemia infecciosa equina al que se le conoce como la prueba de Coggins. La prueba de Coggins o de Agar Gel Inmunodifusión demostró la existencia de una correlación con los resultados de las pruebas de inoculación de caballos para el virus de la anemia infecciosa equina, por lo que se determinó que podía emplearse para identificar a los portadores del virus. Aún cuando se han desarrollado y aprobado otros exámenes para el diagnóstico de la anemia infecciosa equina, la prueba de Coggins sigue considerándose como “la prueba de oro”.

En Costa Rica existe el Decreto Ejecutivo Nº 28516-MAG publicado en La Gaceta el 15 de Marzo del 2000. Este decreto establece el Reglamento sobre Control de la Anemia Infecciosa Equina. Actualmente el SENASA está se está promoviendo una nueva Ley con los cambios pertinentes para hacerle frente a la amenaza que constituye esta enfermedad. El nuevo Proyecto de Ley puede encontrarse en aquí.

Por qué la AIE es peligrosa…

La anemia infecciosa equina es un lentivirus, es decir, un virus con un periodo de incubación muy largo. Este virus pertenece a la familia Retroviridae y su genoma se basa en ARN. Es frecuente encontrar que se compara al virus de la anemia infecciosa equina con el del VIH en humanos, no solo porque el VIH también es un lentivirus, sino además porque ambos son transmisibles por sangre y secreciones corporales (como el semen, por ejemplo).

La AIE cuenta con la capacidad de convertirse en una epizootia (una enfermedad contagiosa que ataca a un gran número de animales al mismo tiempo en un área definida, pero evidenciando una propagación muy rápida) debido a que su principal modo de transmisión es por medio de insectos vectores. Se le dice “insectos vectores” a los artrópodos que se alimentan de sangre y que pueden llevar la enfermedad y transmitirla de un animal enfermo a un animal sano., siendo el tábano el más importante de ellos. Como es lógico, altas concentraciones de equinos y condiciones de higiene inapropiadas vienen a aumentar el riesgo de aparición y diseminación de esta enfermedad.

Se ha llegado a promediar que el periodo de incubación del virus ronda entre 1 a 3 semanas, aunque el periodo de incubación en realidad es muy variable. La tasa de letalidad del virus se verá afectada por la agresividad de la cepa viral y las condiciones en que se encuentre el animal afectado, aunque se ha llegado a estimar que se encuentra entre el 10 y el 30%. Sin embargo, debido a las características de transmisión de este virus y tomando en consideración que no existe una cura, suele sacrificarse a los animales contagiados. Podría decirse entonces que ningún animal enfermo del que se tenga conocimiento oficial llega a sobrevivir a la enfermedad.

Una vez que el virus infecta a un animal se da la aparición de tres tipos de anticuerpos detectables por serología: los anticuerpos precipitantes, los anticuerpos fijadores del complemento y los anticuerpos neutralizantes.

El virus de la anemia infecciosa equina se fija a los eritrocitos, pero no los ataca ni los destruye directamente. Es la acción de los anticuerpos que combaten el virus lo que destruye a los eritrocitos contaminados por el virus. Este proceso es independiente de la edad, la raza del caballo o el sexo del animal, por lo que representa un riesgo y una amenaza seria para cualquier equino. Adicionalmente, la enfermedad hace que la producción de nuevos glóbulos rojos sea insuficiente, con lo que se consolida la anemia.

Si bien es cierto, la enfermedad nunca llega a desaparecer y los animales afectados serán portadores del virus durante toda su vida, los signos clínicos de la enfermedad se hacen menos evidentes una vez que la replicación del virus es detenida por los anticuerpos neutralizantes.

La transmisión del virus de la anemia infecciosa equina se da principalmente por la inoculación de sangre infectada a través de insectos hematófagos (como el caso del tábano, por ejemplo). Es importante hacer constar que los insectos transmisores no se ven afectados por la enfermedad, por lo que son únicamente vectores mecánicos.

Como es lógico, es igualmente posible transmitir la enfermedad al utilizar una aguja de inyección que haya entrado en contacto con la sangre de un animal enfermo, o al realizar transfusiones de sangre de animales enfermos a animales sanos. Básicamente, cualquier forma en la que la sangre de un animal sano pueda entrar en contacto con sangre de un animal contaminado representa un alto riesgo de contagio.

“Una quinta parte de una cucharada de sangre de un caballo afectado con la AIE aguda contiene suficiente virus como para infectar 1 millón de caballos.”
- USDA, 2002.

Como si la posibilidad de contagio por sangre no fuera suficiente, el virus puede aislarse en el calostro, la leche, el semen e inclusive en la orina. Una yegua enferma puede transmitir el virus de forma intrauterina, afectando al feto y causando un aborto. Un potro puede infectarse por vía digestiva al consumir el calostro si la yegua está enferma, esto porque durante los primeros días de vida del animal el intestino absorbe grandes moléculas con facilidad. Las posibilidades de contagio son realmente muchas, si se tiene cerca a un animal que padezca la enfermedad.

Se ha llegado a determinar que el semen de padrotes portadores de la enfermedad de forma inaparente (están enfermos, pero los signos no son notables) no contiene el virus, haciendo que la transmisión venérea sea difícil (pero no imposible) en ese caso en particular. No debe descartarse la posibilidad de que una herida durante la copulación cause una contaminación por medio de la sangre.

Un semental que presente un cuadro severo de la enfermedad y los signos evidentes de la misma, tendrá una alta tasa viral en su semen, por lo que la infección por vía sexual se vuelve un hecho. Curiosamente, la mayoría de sementales en esas condiciones serán incapaces de efectuar el servicio, pues estarán muy débiles debido a la enfermedad y a la fiebre.

La forma más segura de realizar el diagnóstico de la enfermedad sigue siendo la utilización de la prueba de Coggins o prueba de inmunodifusión en agar. Se puede emplear otros métodos, pero suelen ser menos confiables o innecesariamente complejos.

Recomendaciones…
Siendo que la enfermedad tiene una capacidad de transmisión sumamente alta y que representa un riesgo de consideración para la salud de las poblaciones equinas, recomiendo tomar en cuenta las siguientes medidas:

Si usted es criador, dueño o caballericero:
Solicite a su veterinario de confianza que realice las pruebas de anemia infecciosa equina al menos 2 veces al año.
No compre un animal sin un certificado de anemia infecciosa equina al día (no mayor a 120 días). Esto es responsabilidad del dueño actual del animal y usted está en su derecho de solicitarlo.
Solicite un certificado de anemia infecciosa equina cada vez que vaya a cruzar a uno de sus animales y asegúrese de que el certificado no tenga más de 120 días de haberse realizado.
Si llega a enterarse de un animal que estando enfermo de anemia infecciosa equina no haya sido notificado al Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), ¡denúncielo! Es su obligación de acuerdo a la ley. Puede contactar a SENASA al teléfono 2260-8300 o al apartado 3- 3006 Cenada.
Verifique que al rededor de su caballeriza no haya basura, pantanos ni otros medios que puedan colaborar a la proliferación de tábanos, mosquitos u otros insectos que se alimenten de sangre.
Procure que los animales cuenten con sus propios aperos y arreos y que no se utilice un mismo bocado para diferentes animales, en especial si no se está realizando ningún tipo de desinfección del mismo luego de su uso.
Procure que cada animal cuente con su propio bebedero. Evite el uso de bebederos compartidos, en especial si no tiene forma de determinar la salud de los animales que hayan bebido de él antes que el suyo lo haga.
Procure que, si el montador usa espuelas, cuente con un par de espuelas específicas para cada animal. Evite el uso de un mismo par de espuelas para diferentes animales, pues si el animal llega a sangrar la sangre que entre en contacto con las espuelas podría venir a transmitir una infección (sea de anemia infecciosa equina o de otra enfermedad).
Consulte a los organizadores de ferias, exhibiciones, topes, o cualquier otra actividad que reúna caballos de diferentes regiones, sobre cómo están controlando que no participe ningún animal enfermo de anemia infecciosa equina. De acuerdo a la ley, es responsabilidad de los organizadores asegurarse de que no participe ningún animal sin un certificado negativo de anemia infecciosa equina.
Si los organizadores de una actividad ecuestre se rehúsan a verificar que los animales que participen estén libre de la anemia infecciosa equina, ¡denúncielos! Es su derecho y su deber denunciar este tipo de negligencia para evitar la difusión de la enfermedad.
Si usted es veterinario:
Si llega a tener conocimiento de un animal enfermo de anemia infecciosa equina, ¡denúncielo! Es su obligación de acuerdo a la ley hacerlo en las próximas 76 horas luego de haberlo descubierto. Puede contactar a SENASA al teléfono 2260-8300 o al apartado 3- 3006 Cenada.
Siga la siguiente regla: 1 aguja = 1 animal. Nunca utilice la misma aguja para inyectar a dos animales diferentes. Por supuesto, esta regla aplica a tomas de sangre, colocación de vías y cualquier otro proceso que involucre contacto con cualquier vaso sanguíneo del animal.
Procure que los dueños, criadores y caballericeros conozcan, comprendan y apliquen las recomendaciones antes expuestas. Es su responsabilidad como profesional de la medicina animal el ayudarle a las personas que trabajan con equinos a comprender lo grave de la anemia infecciosa equina.
Fomente la implementación de un plan de medicina preventiva que contemple la aplicación de las pruebas de Coggins al menos 2 veces al año a cada animal.
Conclusiones:
La anemia infecciosa equina es una enfermedad muy grave, que debe tomarse muy en serio. La creación de una ley al respecto no solo respalda y ratifica la gravedad del problema, sino que además viene a plantear soluciones preventivas cuando se encuentran casos positivos de contagio.

Todo animal enfermo de anemia infecciosa equina debe ser sacrificado. Mantener al animal con vida solo representa un riesgo para la población equina en general. La ley es muy específica respecto a la forma en que deben ser manipulados los animales enfermos en su capítulo quinto.

Los organizadores de actividades ecuestres tienen que comprender la importancia de las medidas de prevención y las autoridades relacionadas con el tema tienen que asegurar la ejecución de la totalidad de los artículos que componen la ley de anemia infecciosa equina.

Costa Rica se encuentra en una de las zonas geográficas en las que la anemia infecciosa equina se considera endémica, pero eso no significa en ningún momento que la enfermedad no pueda ser puesta bajo control. El país puede vencer a esta amenaza, en tanto todas las personas relacionadas con los equinos estén concientes del tema y tomen las medidas de prevención necesarias.

Bibliografía y documentos de consulta:

NACHÓN CICCIARELLA, HORACIO y BOSISIO, CARLOS. Enfermedades infecciosas de los equinos. Área de salud y producción de equinos. Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad de Buenos Aires. 2da. Edición. Argentina. 2005.
La Anemia Infecciosa Equina. En Veterinary Services. United States Department of Agriculture’s Animal and Plant Health Inspection Service. 2003.
Import health requirements of the Republic of Costa Rica for equines exported from the United States. United States Department of Agriculture’s Animal and Plant Health Inspection Service. 2007.
CASTILLO CUENCA, JULIO CESAR. Anemia Infecciosa Equina. En Monografías sobre Agricultura y Ganadería.
MELÉNDEZ, MAYDA ISABEL. Restringen paso de caballos por la frontera norte. En Diario La Prensa. Nicaragua. 2003.
Listado de propuestas de decretos ejecutivos del Servicio Nacional de Salud Animal año 2006-2007-2008. En SENASA.
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