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Odisea de un médico cautivo por un delincuente en la Sexta Sección
El hombre fue sorprendido por un delincuente cuando estaba por guardar su coche en el garaje. Lo obligó a entrar a la vivienda, le robó dinero, ropa y otros elementos de valor. Luego, le exigió ir hasta un cajero electrónico, de donde sacó $1.500 y se los entregó al asaltante. Al regresar a la vivienda el ladrón se hizo de otros objetos y luego dejó a la víctima encerrada en su habitación.
Un reconocido médico fue víctima de un asalto en su vivienda de la Sexta Sección. Fue un delincuente el autor del atraco, quien obligó al hombre a entrar a la vivienda, entregarle dinero y objetos de valor, luego ir hasta un cajero automático y otra vez regresar a la casa, donde lo encerró en una habitación.
“No hablés porque te mato”, fue la orden que escuchó el profesional cuando estacionó su Audi en la puerta de su casa.
La víctima, Gustavo Sarfatti (37), estaba siendo apuntada con un arma automática calibre 38 ó 45 —según denunció— por un sujeto que lo sorprendió apenas bajó del coche, alrededor de la 1 de este martes. El médico continuó recibiendo órdenes y amenazas: “Dale, entrá a tu casa”. Y obedeció.
Ingresaron al inmueble y el asaltante le pidió un bolso, el cual comenzó a llenar con objetos de valor: una cámara digital Nokia, un reloj, pulsera, un BlackBerry y un matafuego, entre otros, además de $500.
Pero el delincuente comenzó a ponerse violento porque la víctima no tenía elementos de valor importantes o una suma de dinero considerable. Entonces el médico lo convenció para ir hasta un cajero automático, sacar efectivo y entregárselo, con la esperanza de que al entregarle unos cuantos billetes lo dejaría en paz. Se equivocó.
Se dirigieron en el auto de Sarfatti, quien estaba en todo momento apuntado por el arma, hasta el banco Galicia, de donde sacó $1.500 y se los entregó.
Sin embargo, el asaltante quería más. Le dijo que fueran hacia otro cajero, pero el médico le explicó que había extraído el límite la cantidad límite por día. “Volvamos a tu casa”, le ordenó el ladrón y el profesional obedeció; no le quedaba otra.
De regreso, ingresaron al inmueble; se dirigieron hasta una habitación donde el maleante metió en un bolso unas 10 remeras, igual cantidad de pantalones y varios pares de medias.
Posteriormente, hizo que el Sarfatti se tirara debajo de la cama y lo dejó encerrado en ese cuarto. La víctima, esperó unos minutos para salir. Por una ventana ingresó al patio, luego subió al techo y pudo volver a entrar a su casa, desde donde llamó a la Policía para denunciar el atraco, del cual el protagonista no ha sido detenido.
Se dirigieron en el auto de Sarfatti, quien estaba en todo momento apuntado por el arma, hasta el banco Galicia, de donde sacó $1.500 y se los entregó.
Sin embargo, el asaltante quería más. Le dijo que fueran hacia otro cajero, pero el médico le explicó que había extraído el límite la cantidad límite por día. “Volvamos a tu casa”, le ordenó el ladrón y el profesional obedeció; no le quedaba otra.
De regreso, ingresaron al inmueble; se dirigieron hasta una habitación donde el maleante metió en un bolso unas 10 remeras, igual cantidad de pantalones y varios pares de medias.
Posteriormente, hizo que el Sarfatti se tirara debajo de la cama y lo dejó encerrado en ese cuarto. La víctima, esperó unos minutos para salir. Por una ventana ingresó al patio, luego subió al techo y pudo volver a entrar a su casa, desde donde llamó a la Policía para denunciar el atraco, del cual el protagonista no ha sido detenido.