Investigan fraudes en los sueldos de los empleados municipales de San Martín
El área de Personal de la Municipalidad de General San Martín, dirigida por Roberto Diab, está en el foco de las investigaciones por una maniobra irregular de tipo financiera que ayer fue denunciada en la Fiscalía de Instrucción de ese departamento del Este, a cargo de Juan Manuel Bancalari.
Esto fue informado por el marido de la arquitecta del Este, afectada por la presunta maniobra fraudulenta, y aceptado por el Secretario de Gobierno de San Martín, Oscar González, quien además informó sobre otro caso, además del de la mujer: "Hay otro caso además. Se trata el de un empleado jerarquizado que denunció administrativa un faltante de varios miles de pesos. Su nombre es Omar Andrada", dijo. Y agregó: "Por lo tanto sospecho que pueden haber más casos".
Según la información que circuló en las últimas horas, también estaría involucrado el Sindicato Municipal, “debido a que allí es donde se maneja el código 563 por el cual se pueden realizar en forma automática los descuentos. Yo no digo que la culpa sea del intendente. Porque no lo puedo decir. Pero alguien de la Municipalidad advirtió que la arquitecta no iba a retirar sus bonos de sueldo y actuó en consecuencia con malas intenciones”, señaló Omar Abdo, quien mantiene en Facebook una fuerte discusión con Diab por la noticia.
“Por ello, para que administrativamente también el Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante investiguen lo que está sucediendo es que este miércoles radicaremos la misma denuncia en la comuna”, ratificó Olmedo, quien recogió toda la información para realizar la denuncia que ya está en manos de la Justicia.
Según Olmedo, en la supuesta asociación ilícita están involucradas algunas financieras “de tipo satélite, como la de Tohomé, que está al lado del Café Bonafide, en la Calle 25 de Mayo. Pero el crédito a mi esposa fue librado de la financiera de 9 de Julio, que tiene su casa central en Mendoza”, dijo.
La organización que señaló Olmedo se encuentra en Pedro Molina 467, en la Ciudad de Mendoza, “donde funciona la Asociación de Acción Solidaria (AMAS), donde pudimos gracias a Dios recoger fotocopias de toda la documentación por la cual entregaron el préstamo”.
Olmedo además defendió a su señora: “La verdad es que no entiendo bien cómo se le ocurrió a alguien una acción tan burda. Porque la maniobra está plagada de irregularidades demasiado evidentes. Hicieron mal el trabajo. Por ejemplo, presentaron la fotocopia de la fotocopia del documento de identidad de mi esposa que actualmente reposa en el legajo que ella tiene en el Departamento de Personal de la Municipalidad de San Martín”, contó. Y agregó: “Lo curioso es que el bono de sueldo de setiembre de mi esposa desapareció del Departamento de Personal”, marcó.
“Fue tan burda la maniobra que al momento de tramitar el crédito no pidieron garante o garantes y además al momento de la liberación del dinero no presentaron nunca el documento original de mi mujer, que hoy está ajado, por el paso del tiempo y la fotocopia presentada muestra como si estuviera impecable, porque pasaron 13 años”, explicó Olmedo.
Además del descuento realizado en octubre a través del famoso código 563 en el bono de sueldo de Colombarini “figura otro descuento y que se refiere a la proveeduría del sindicato. Es una locura total, porque mi mujer no está afiliada al sindicato y nunca hubiera sacado algo de esa supuesta proveeduría”, se quejó el hombre.
Sospechas de una maniobra masiva y de connivencias
El caso de la arquitecta Colombarini fue el disparador para que comenzaran a sonar quejas de otros empleados municipales: “La menos perjudicada económicamente es mi mujer, porque no está percibiendo ningún sueldo. El tema es que a raíz de esto otros compañeros comenzaron a fijarse descuentos en sus bonos de sueldos. Seguramente los descuentos son menores porque se trata de obreros que ganan menos”.
En tanto, Olmedo, consideró que además “de la gravedad del hecho de que desde Personal salgan a la calle los bonos originales sin que los retire su titular y se focotopie el legajo de los empleados está muy clara la connivencia entre alguien de la municipalidad y de la organización financiera. Porque todos sabemos que no es fácil que una entidad entregue un crédito así como así”, expresó.
El problema es el convenio entre el Sindicato y Hacienda provincial
Analizando el problema que admitió, Oscar González, Secretario de Gobierno de la Municipalidad de General San Martín, sacó a la luz un inconveniente que sufren las comunas a la hora de analizar la liquidación de los sueldos de sus empleados: "El problema se va a acabar cuando nosotros -el municipio- tengamos la facultad de revisar los descuentos que se autorizan gracias al convenio que hay entre el sindicato de los municipales y Contaduría de la provincia", explicó.
"Ese es un problema de fondo. Esto se va a terminar cuando podamos controlas los descuentos en los sueldos. Yo no estoy de acuerdo con que los pedidos de descuento no entren por nosotros", manifestó.
¿Quién es el responsable de la irregularidad?
De comprobarse, a través de la Justicia o de la investigación que derive de la presentación en la Municipalidad de San Martín, según el reglamento, la responsabilidad final es de la Secretaría de Gobierno y Administración.
Tradicionalmente, esa oficina, actualmente bajo la responsabilidad de González, debe revisar mensualmente dos tipos de decretos y resoluciones, concernientes a las novedades vinculadas al personal municipal. Por lo tanto se deduce que Personal depende directamente de esa oficina.
Entre las firmas que debe haber practicado González en los meses pasados, seguramente habrá rubricado lo concerniente a personal contratado nuevo, las altas y bajas producidas en el último período revisado y hasta la licencias de los empleados, como la que se tomó Colombarini para prestar servicios profesionales en Santa Rosa.
En consecuencia, toda liquidación de haberes siempre tiene que tener la firma del Secretario de Gobierno y Administración y no solo la del titular del Departamento de Personal, en este caso, de Roberto Diab.