Preocupación local por las “e-drugs”, las drogas del futuro
Las “e-drugs” -o drogas electrónicas- ya son un tópico de preocupación de los profesionales de la psiquiatría local y de diversas partes del mundo que se reúnen en Mendoza con motivo del Congreso Internacional de Psiquiatría Clínica y Psicofarmacológica y del 3º Congreso Argentina de Adolescencia, Salud Mental y de Trastornos Adictivos.
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Sobre Internet, el profesional médico estimó que “de por sí no es ni buena ni mala, como los juegos electrónicos, sino el uso que se haga de eso, como por ejemplo del consumo de la televisión”.
Asimismo reconoció que “las adicciones en general son el resultado del fenómeno, del síntoma, de algo que está por debajo, que es una depresión, un trastorno de ansiedad, o una neurosis o una psicosis, entre otros resultados patológico. Es decir, que la adicción no constituye una patología en si misma. La cuestión es descubrir que está encubriendo el acto adictivo”.
Características de las adicciones
Según reveló Boromei, hay tres características propias de toda adicción: “una es que es atemporal, otra es su carácter repetitivo y compulsivo de la adicción, se hace una y otra vez, por eso el tiempo se detiene y el objeto que se consume es absoluto, lo que significa que no es un objeto que se va cambiando en el tiempo sino que produce un cierto nivel de satisfacción y que para que siga produciéndola cada vez tiene que haber una mayor dosis”.
Por eso es que reafirmó la conocida frase, respecto al consumo de drogas ilegales que “es un viaje de ida porque implica un aumento progresivo de una dosis que pide redoblar su consumo”.
Gente que sufre
En tanto, Boromei, enfatizó que “un adicto fundamentalmente es alguien que sufre. El sujeto post moderno es un sujeto angustiado y una de las salidas que encontramos para la pregunta fundamental de la existencia es el estar enganchados a alguna adicción. Siempre que hay una adicción hay un sufrimiento y un dolor por debajo que se intenta tapar con el consumo, de alcohol, de drogas, de trabajo, entre otras cosas”. Y agregó: “Son sustancias paliativas que son las que nos permitirían sobrellevar el displacer que significa el estar vivos. Como lo definió Freud en su texto El Malestar de la Cultura cuando sostuvo que en algún momento de la vida todos sentimos algo de esa angustia y que algunos sujetos, frente a ese dolor, calman el dolor consumiendo algo”.
Por ello explicó que en el caso de Freud “hacía un uso de la cocaína con un fin medicinal no adictivo, lo mismo que pasa con la marihuana que tiene un uso medicinal como ocurre en Estados Unidos. Por eso decimos que no hay drogas buenas o malas, sí que hay un sujeto que establece un vínculo aditivo con ellas. Por ejemplo no es lo mismo el placer que produce una copita de vino o un sujeto que no puede dejar de beber. El ejemplo más típica de una droga legal sería el caso del tabaco”.
Empuje social para las adicciones
En tanto, el profesional reconoció que “también se ha manifestado en el presente congreso que finaliza el sábado que se nota hace tiempo, por las experiencias que arrojan nuestros respectivos trabajos, que las adicciones han crecido en forma exponencial en los últimos 25 años”.
“Esto tiene que ver con una cuestión individual que se engancha con un empuje social. Hay un consumo masivo que va desde lo farmacológico hacia lo psicoterapéutico. Producto de esto es que se nota que la salud pública actualmente está excedida por el fuerte crecimiento de las adicciones”.
Resultados del congreso
Según Gustavo Vázquez, “el congreso ha demostrado tener una muy buena repercusión y producto de ello son los casi 900 inscriptos con los que cuenta hasta el momento”.
Junto a él, Juan José Vilapriño, coordinador general de la iniciativa que se repetirá dentro de dos años en Mendoza, destacó “la participación de profesionales del resto del mundo que hoy nos asombran con los avances tecnológicos que nos han presentado”.
Por ello adelantó que “el próximo congreso pondrá esfuerzo en el eje sobre todos los adelantos en diagnósticos y tratamientos en lo referido a salud mental y psiquiatría. Además hemos conocido sobre los avances en materia de intervenciones quirúrgicas en enfermedades psíquico resistentes que se realizan utilizando implantes que producen una estimulación cerebral profunda. También hay otro tipo de estimulación que se está aplicando en Estados Unidos y que se refiere a una estimulación bagal, que se produce a través de un chip que con un cable aprovecha el trabajo de una bomba reguladora. Finalmente hemos escuchado sobre la estimulación magnética transversal, una nueva tendencia en tratamientos”.
Detalles de las e-drugs, según el periodista Víctor Mur, de EFE
Las “e-drugs” se fundamentan en los latidos binaurales, un fenómeno neurológico que consiste en emitir sonidos distintos en cada oído y que estimula el cerebro, produciendo sensaciones de euforia, estados de trance o de relajación, aseguran quienes las consumen.
Se trata de sesiones (dosis) de entre 15 y 30 minutos de zumbidos, que se pueden descargar de varios portales especializados a unos precios que oscilan entre los 7 y los 150 euros y que transportan a los usuarios a unas sensaciones fuera de lo común.
La imagen del consumo de esta “droga” -por ejemplo un chico tumbado en la cama de su habitación escuchando su reproductor de música- dista mucho de las sustancias que se engloban bajo el paraguas de los estupefacientes.
Estos productos nacieron en Estados Unidos, pero su éxito y las nuevas tecnologías han extendido su uso rápidamente por el resto del mundo, algo que ha despertado reticencias en ciertos sectores, pese a que no crean adicción alguna, dicen los expertos.
Fuentes de la misión interministerial de la lucha contra la droga y la toxicología de Francia explicaron a Efe que se trata de un fenómeno que no es “ni inquietante, ni emergente” y que, por el momento, no hay razón para prohibirlo.
No obstante, estas drogas digitales han irrumpido en este país en los últimos dos meses y por ahora se desconoce qué tipo de efectos pueden acarrear a los consumidores porque todavía “no hay estudios realizados al respecto” en Francia.
Expertos en neuropsicología remarcan que los latidos binaurales relajan, ayudan a la concentración y se usan con fines terapéuticos para enfermedades como el autismo.
Ciertas frecuencias pueden estimular la imaginación o la creatividad, lo que podría crear las alucinaciones que los consumidores afirman tener durante o después de escuchar las sesiones.
Algunas voces alertan sobre la posibilidad de que, a la larga, las drogas digitales puedan provocar disfunciones cerebrales
Los hipotéticos peligros de las “e-drugs” no parecen preocupar demasiado a los más jóvenes, que comparten sus experiencias en las redes sociales, donde recomiendan las mejores dosis.
“Sentí llamas en mis brazos, que bajaban poco a poco hasta los dedos de los pies, tenía la impresión de que mi brazo pesaba una tonelada y uno de mis dedos estaba encorvado. Entonces empecé a sentirme muy raro. Fue genial”, relata en un chat “Sugar Killer'”, quien dice que ha visto a una tortuga, un elefante verde y hasta un Papá Noel derrapando a los pies de su cama.
Las dosis más populares en la red tienen nombres tan sugerentes o psicotrópicos como “Orgasm”, “Peyote”, “Marijuana” o “Lucid Dream”, que son algunas de las más descargadas.
“Mi corazón latía muy fuerte y temblé como un loco. Después me calmé y la dosis se paró. Respiré fuerte y pensé que fue genial. Efectos después de la dosis: excitación y ganas de hacer muchas cosas. La vida es genial” , dice una usuaria bajo el pseudónimo de “Larta”.
Las sesiones se engloban por temas. Así, se pueden encontrar algunas prescritas para desarrollar la imaginación, disfrutar más de una partida de videojuego o de actividades deportivas o, incluso, para aumentar el placer de las relaciones sexuales.
“Al principio nada de especial, como siempre, relajación muscular... pero a los 10 minutos me sentí súper bien. Tenía más sensibilidad en mis extremidades, de golpe tuve una erección”, comenta otro internauta.
“Me metí a escribir en inglés sin hacer ninguna falta, parecía una verdadera novela, las ideas fluían por mi cabeza. Nunca tuve la necesidad de buscar en el diccionario, las palabras venían solas. No había acabado de escribir una escena y ya tenía la siguiente en la cabeza”, asegura “Aiana”. Una “droga” joven que, a pesar de las dudas sobre su consumo, prolifera rápidamente.
Se “toma” con tanta naturalidad como se escucha música, no parece estar asociada a actividades ilegales y sus efectos y propiedades corren como la pólvora por internet, gracias a las redes sociales.


