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Gimnasios, el descontrol: ¿en dónde está el Gobierno?

Por ahora, con una habilitación municipal y una inscripción en la Secretaría de Deportes, un gimnasio puede iniciar sus actividades. Poco personal para los controles y el trabajo en negro, vuelven a los gimnasios en un "negocio riesgoso para la salud".

Ir al gimnasio está de moda y vamos. Cada vez hay más. Abren uno en el club, otro en la cuadra del barrio, otro se convierte en una especie de spa, salón de belleza y, con un par de bicicletas o aparatos, en un gimnasio.

Este domingo MDZ realizó una serie de notas sobre la necesidad de la gente de  cuidarse, de comer sano y de estar en forma. Justamente en la investigación nos sorprendió la llamativa cifra de gimnasios que hay en la provincia y el poco control que existe sobre los mismos.

Juan Carlos Sarmiento, a cargo de la supervisión de los gimnasios de la Secretaría de Deportes afirmaba que de los 280 gimnasios que hay desde Lavalle hasta Malargüe, desde La Paz hasta Las Heras y Luján, sólo dos inspectores están a cargo del control de los mismos. Estos dos, y a veces tres inspectores ya que Sarmiento también cumple con esa función, tienen que hacer cumplir la ley que regula este negocio.


Una vez que estos “negocios del cuerpo” obtienen su habilitación municipal para funcionar como tal, sólo deben inscribirlos en la Secretaría de Deportes para que fiscalice si a cargo de la dirección técnica hay un profesor de educación física. Sin embargo una vez obtenida la habilitación municipal, no deberían pero lo hacen, comienzan a trabajar.


Luego viene una inspección desde la Secretaría de Deportes, si no se cumple con los requisitos, se le otorga un plazo para regularizar la situación. Pasado ese tiempo, que puede ser de una a dos semanas, aunque realmente puede prolongarse aún más por la falta de personal, hay una nueva inspección desde este organismo, y eventualmente podría haber una prórroga en el plazo, ese de una o dos semanas que puede prolongarse, ya lo habíamos dicho.

En fin, los días pasan, más que días son semanas o meses, y el gimnasio sin sus correspondientes requisitos básicos funciona, recibe gente, organiza ejercicios, le va bien, contrata más personal, que por lo general no está en condiciones de trabajar. Son instructores que tienen una preparación que rara vez llega a los tres meses de capacitación o son estudiantes del profesorado de Educación física que no se han recibido aún, y en muchos casos no obtiene nunca el título porque es tanto el trabajo que hay que no hay tiempo para estudiar.

“Si un gimnasio no está a cargo de un profesor, no deberían darle ni siquiera la habilitación para abrir", afirmó en forma rotunda Matías Roby, médico deportólogo.

Matías Roby, médico.


Para el gimnasio el negocio es más que redondo, no tiene personal a cargo, lo contrata mediante facturación, es lo que en la Subsecretaría de Trabajo considerarían un típico “trabajo en negro”, el equipamiento no tiene un gran desgaste y la gente va casi sin que los anuncios publicitarios lo convoquen.

Pero como en la generalidad de las cosas, no todos los gimnasios tienen las mismas falencias, los hay, y muchos, los que sí cumplen con las medidas de seguridad y requisitos para los profesores.

Hace no mucho tiempo hubo un intento para que los profesores de educación física tuvieran un gremio o algo que los protegiera. Hoy en la mayoría de los casos facturan, en negro obviamente, si se enferman, están embarazadas o tienen un accidente, día no trabajado es día no cobrado. Tampoco tiene beneficios de vacaciones, ni feriados ni francos, “hay que amar mucho esta profesión para poder ejercerla”, dijo a MDZ una de las profesoras consultadas.

En ese intento para tener esta protección gremial, hubo “aprietes” y “sugerencias de no hacerlo porque podrían quedarse sin su fuente laboral y no trabajar más en Mendoza”. Son esas cosas que se dicen cuando el trabajador está afectando “el bolsillo del otro”.

Todo quedó en nada.

Durante el 2009, según la información de la Secretaría de Deportes de Mendoza, se realizaron 211 inspecciones con los 6 inspectores que había en ese momento, pero este año 4 se jubilaron y quedan...2 para cubrir los 280 gimnasios.


Por ahora en Mendoza no se han registrado casos graves en los gimnasios, casos como la dudosa y repentina muerte de la actriz Romina Yan, hija de Cris Morena y Gustavo Yanquelevich.

Aunque sí, los memoriosos recordarán un caso, extraño por cierto, que se produjo hace unos cinco años más o menos en el Barrio Unimev, en donde una chica falleció dentro de un gimnasio, se lo catalogó como “accidente”, por lo cual el lugar quedó libre de algún tipo de responsabilidad.

Pero hoy si eso ocurriera, los responsables son desde el profesor o instructor o quién quiera que sea que esté a cargo, el director técnico y por supuesto la institución.

Hay un decreto, el 702 del año 93, en la resolución complementaria 1203 se establece la obligatoriedad para que los gimnasios cuenten con un profesor a cargo de la Dirección técnica. Hoy muchos no cumplen con este principal requisito.

Según el doctor Roby, en un gimnasio “una muerte súbita no respeta ni edad ni sexo”.

 

Lic. Viviana García Sotelo