En Mendoza sólo dos personas inspeccionan casi 300 gimnasios
Cuando el verano se acerca, la gente busca ir a los gimnasios con más frecuencia, para tratar de lograr el “peso ideal o a la figura ideal”. “Son los golondrina”, así se ha llamado históricamente a estas personas que sólo hacen ejercicio durante los meses de noviembre y marzo de cada año. Son los que se preparan para el verano, son los que quieren bajar de peso para que la malla y la ropa ajustada quede mejor.
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“Faltan controles por parte de la Dirección de Deportes, afirma María Amalia Fernández, profesora de eduación Física, Fitness e instructora desde hace más de 16 años, muchos instructores están a cargo de estos lugares con tan sólo haber tomado 5 o 6 clases de preparación, nosotros en nuestra carrera tenemos cuatro años de formación, que va desde lo físico hasta el cuidado de la salud y el cuerpo”.
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Enzo Storani.
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“La seguridad en los gimnasios tiene que incrementarse, asegurá Enzo Storani, profesor en el Club del Parque, quien comienza a hacer ejercicio tiene que tener una historia clínica, en nuestro club la exigimos: Esa historia clínica es revisada por médicos y si existen riesgos se realiza una consulta y darle o no la habilitación para hacer ejercicio, nosotros lo hacemos y cada vez somos más rigurosos. Pero la verdad es que nos preocupa la proliferacion de gimnasios clandestinos que no cumplen con nada de esto, y es justamente el Estado, desde donde se deberían impartir las reglas y los controles”.
Estos y otros consultados sobre esta problemática manifestaron además desconocer los planes deportivos oficiales, algunos incluso dijeron, “no le conozco la cara al Director de Deportes, por lo menos Beatriz Barbera (Directora de Deportes a comienzos del gobierno de Jaque) intentó hacer muchas cosas, pero se tuvo que ir porque no la dejaron”.
En el año 1993 el decreto 702 en la resolución complementaria 1203 se establecía la obligatoriedad de los gimnasios para quienes estuvieran a cargo de la dirección técnica fueran profesores de gimnasia y se debía exigir un certificado de aptitud física antes de la práctica de algún deporte. Matías Roby y el profesor Carlos Landaburu, fueron los ideólogos de esta iniciativa, que aún hoy sigue vigente.
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Matías Roby, médico.
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“Me preocupa que un gimnasio no esté en condiciones de funcionar y también que se vendan suplementos dietarios en esos mismos lugares, sostiene el doctor Matías Roby, médico especialista en traumatología del deporte, estas son las cosas que debería controlar y regular la Dirección de Deportes”. Cualquier persona que practica un deporte debería tener como mínimo un control periódico a través de un electrocardiograma o un ecocardiograma, “en nuestro país la cardiopatía hipertrofia es lo más frecuente y eso se detecta con un ecocardiograma, dice Roby, diferente a lo que ocurre en Europa en donde se están empezando a observar casos de displacia ventricular arritmogénita”.
La respuesta oficial a las críticas
Buscando la respuesta oficial a través del Director de Deportes, Martín Aveiro no la encontramos porque estaba de viaje, así es que fuimos derivados al siguiente responsable en el caso, Verónica Mayol, con quien dialogamos algunas palabras hasta que optó por derivarnos a Juan Carlos Sarmiento, quien no es directivo ni funcionario en la mencionada dependencia, es simplemente quien está cargo, en forma directa, de la inspección de los gimnasios en toda la provincia.
“Tenemos más o menos unos 280 gimnasios registrados en toda la provincia, y hasta el año pasado teníamos 6 inspectores para el control de estos lugares, pero este año se jubilaron 4, así es que nuestro plantel hoy es de sólo dos personas, aunque muchas veces también salgo yo a realizar inspecciones, por lo que en realidad somos 3”, dijo Sarmiento a MDZ. “Salimos periódicamente a controlar, el año pasado hicimos 211 controles en todo el año, labramos unas 500 actas por distintas razones, en especial porque no cumplían con todos los requisitos para estar en funcionamiento, y clausuramos 4 gimnasios. Entre ellos el Nautilus, que se encontraba en el subsuelo de la Galería Caracol, allí no había profesores de educación física en la dirección técnica y además recibíamos denuncias de “supuestos negocios paralelos”, por lo cual tras varios apercibimientos, lo clausuramos”.
“Un instructor puede trabajar en un gimnasio pero con la anuencia de un profesor, sigue Sarmiento, pero en cuanto a servicios de primeros auxilios, sé que ahora el seguro que contrata el mismo gimnasio contempla una ambulancia para emergencias, pero no es algo que dependa de nuestra dirección el control, porque no lo establece la ley”.
Cuentas pendientes
Las irregularidades en los gimnasios se siguen produciendo, están los que no tienen profesores a cargo, están los que se ubican en zonas en donde no debería permitirle la habilitación municipal, por encontrarse en áreas residenciales, tal y como sucede con un gimnasio en Chacras de Coria. Hay incluso garages en donde se colocan bicicletas un par de colchonetas y comienzan a trabajar.
Pero además, y quizás lo más grave es no cuidar la salud de los deportistas.
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Desfibrilador en el Club del Parque.
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El Club del Parque incorporó hace poco dos equipos desfibriladores que ayuda en las emergencias y a las personas que han sufrido un infarto. “Quizás un equipo como estos, afirmó Storani, hubiese ayudado en casos como el de Romina Yan, no digo que le hubiese salvado la vida, pero podría haber ayudado”.
¿Qué se debería hacer?
“Tendría que haber equipos de primeros auxilios y servicio de emergencia, además se debería exhibir el título del profesor a cargo, puesto en un lugar visible del gimnasio, como se hace en los comercios con la DGR”, Laura Coria.
“Estamos intentando armar leyes para que los profesores estén “en blanco” no tenemos ART, ni vacaciones, ni licencias por embarazos”, María Amalia Fernández.
“Si no tienen un profesor de educación física, la municipalidad no le debería dar ni la habilitación provisoria, debería haber un desfibrilador en lugares en donde hay mucho movimiento de gente, clubes grandes con muchos socios”, Matías Roby.
“Algunos gimnasios se “disfrazan” con el nombre de spa, muchos no saben que además de la habilitación municipal necesitan estar registrados en la Dirección de Deportes”, Juan Carlos Sarmiento.
“Para mejorar hacen falta más controles, esto nos obligaría a todos a mejorar, a ser más responsables. Pero la Dirección de Deportes también tiene que informar más, alertar y hacer publicidad para que la gente sepa qué ver antes de contratar un gimnasio”, Enzo Storani.
El crecimiento de los gimnasios sigue siendo significativos, sólo la semana pasada se presentaron 8 nuevos expedientes de lugares que abrieron, están funcionando, pero aún no tienen la habilitación definitiva. Con dos inspectores para realizar todo el trabajo, seguro pasará algún tiempo más hasta que se realice la inspección y se verifique si todo está en condiciones de funcionar.
- Lic. Viviana García Sotelo