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El despertar del shock menemista

Hoy sucede algo singular y esperanzador. Esa generación de treintañeros y cuarentones quiere participar en algo, en lo que sea. Uno de los indicadores es el mismo Facebook donde un vendaval de expresiones de involucramiento atraviesa a músicos, artistas, intelectuales, actores, y ex militantes. Un signo por demás positivo para salir del hedonismo y del ombligismo. Una buena.
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Sé que es prematuro conjeturar qué sucederá con la sociedad Argentina tras la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. Algunos ya se animan, lo cual me sorprende, a plantear que este gobierno no llegará a terminar su mandato, o, que la presidenta, no podrá con su dolor y se verá atrapada en medio de luchas de poder internas en el peronismo que no la dejarán gobernar.

Los más osados se juegan por una comparación de las más viles: Cristina es hoy la Isabelita de Perón y se viene lo peor para la Argentina. Y hay más, pero todas, son especulaciones, muchas con mala intención. De esas que nos tienen acostumbrados muchos editorialistas de medios locales y nacionales. Es como que hicieran fuerza para que se cumpla el deseo. De caos.

No sé lo que sucederá, eso está por verse. Pero algunos datos sociológicos más bien contradicen aquellas suspicacias. Además de la explosiva respuesta juvenil que se vio en los días de las exequias y durante el cortejo a Aeroparque, también es de destacar un nuevo fenómeno. Se trata de la generación de los 30 y los 40. Aquellos que luego del cimbronazo menemista –con todo su menú de escepticismo hacia la participación y la política- hoy sintieron el shock y reaccionan ante la comodidad de sus vidas.

Cuarentones con hijos, con auto y trabajo estable que, digamos, o tienen la casa propia o van por ella, como para cerrar el ciclo vital de la vida pequeño burguesa que dicta no sé qué mandato. Sí, son ellos los que ayer resistían al menemismo desde distintas trincheras. Algunos en la militancia política, otros en la cultural o social.

Sin embargo, aquella ola neoliberal arrasó con todo y como dijera Marx “todo lo sólido se evaporó en el aire”. El posmodernismo, palabra casi desconocida para las nuevas generaciones, era el signo de aquellos tiempos. Fuimos tragados. Nos sacaron el alma y quedamos exhaustos al costado del camino, pensando “el último que apague la luz”. Y se vino la debacle y el país terminó dinamitado hacia 2001. Nos sentimos execrables y el país era el peor de todos los países del globo. Sin dignidad casi, los consultorios de psicólogos y psiquiatras terminaron atestados por una explicación a tanta incertidumbre personal, “en busca del sentido” como diría Viktor Frankl.

Hoy sucede algo singular y esperanzador. Esa generación de treintañeros y cuarentones quiere participar en algo, en lo que sea. Uno de los indicadores es el mismo Facebook donde un vendaval de expresiones de involucramiento atraviesa a músicos, artistas, intelectuales, actores, y ex militantes. Un signo por demás positivo para salir del hedonismo y del ombligismo. Una buena.

Es cuestión de observar atentos cómo aparecen grupos que no son necesariamente peronistas, que apoyan a Cristina. Y las mujeres son, en este caso, otro de los datos sociológicos a destacar. Por ejemplo, el grupo “Mujeres con Cristina” ya se juntan para programar acciones de apoyo, de trabajo social y político. ¿Será el despertar del trauma menemista?