Un hombre fue asaltado y raptado en la Quinta Sección
Se trata de un repartidor de lácteos que fue abordado por un delincuente armado en las inmediaciones de Leónidas Aguirre y Martínez de Rosas. El asaltante se introdujo en el rodado de la víctima, le apuntó con un arma y le dijo: "Seguí manejando, pensá en tu familia". Lo obligó a conducir hasta la Cuarta Sección donde le sustrajo $5.000.
Un repartidor de lácteos fue asaltado y raptado en la Quinta Sección por un delincuente armado. Luego de tenerlo a su merced, obligándolo a conducir mientras lo amenazaba con un arma de fuego, le sustrajo $5.000 en la Cuarta Sección.
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Todo comenzó alrededor de las 14.30 de este lunes. La víctima, de 23 años, conducía la camioneta de distribución de lácteos por calle Leónidas Aguirre. Al frenar para doblar hacia Martínez de Rosas, un sujeto armado le abrió la puerta del rodado y subió.
El delincuente le apuntó con su arma y le dijo al repartidor: “Seguí manejando”. El joven no dudó en obedecer y saliéndose de su recorrido, condujo por dónde le indicaba el maleante.
El caño del arma estaba en dirección hacia la víctima y quien la empuñaba le decía: “Pensá en tu familia y mirá para adelatne. Seguí manejando porque hay un auto que te sigue atrás”.
Al llegar a calles Patricias Mendocinas y Soler, de la Cuarta Sección, el raptor le dijo: “Frenate acá”. Luego le hizo poner las manos sobre el volante y le ató las manos con un precinto. Acto seguido, le quitó las llaves del rodado, su un celular y le exigió el dinero de la recaudación.
La víctima le dijo que no tenía, pero tras varias amenazas debió confesarle que lo escondía debajo del asiento. El delincuente buscó allí y encontró $5.000. Tomó el dinero y salió corriendo por calle Patricias Mendocinas, lo cual demostraba que no lo seguía ningún vehículo y sólo era una estrategia para amedrentar al repartidor.
La víctima le dijo que no tenía, pero tras varias amenazas debió confesarle que lo escondía debajo del asiento. El delincuente buscó allí y encontró $5.000. Tomó el dinero y salió corriendo por calle Patricias Mendocinas, lo cual demostraba que no lo seguía ningún vehículo y sólo era una estrategia para amedrentar al repartidor.


