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Preocupación en la Legislatura: la tasa de suicidios de Mendoza es la más alta
Esto fue revelado en la Comisión de Educación de Diputados y el Servicio de Atención Telefónica en Crisis local. Aconsejaron generar un programa de prevención en las escuelas mendocinas, según indicaciones de la OMS. En 2008 se suicidaron 149 personas en la provincia de las cuales 49 tenían entre 15 y 24 años.
Mendoza posee una tasa de suicidios de 8,6 cada cien mil habitantes lo que por poco la sitúa como la provincia con más suicidios en el país debido a que la media nacional es de 7,6 suicidios cada cien mil habitantes.
El dato fue revelado en la Cámara de Diputados esta mañana por el coordinador del Servicio de Atención Telefónica en Crisis (SATEC), Pedro Piemontesi, quien dio la estadística basado en la cantidad de suicidios registrados en la provincia durante 2008: “En Mendoza ese año se suicidaron 149 personas. El dato es levemente superior a la media nacional, cuya tasa es de 7,6 cada cien mil habitantes”, dijo el profesional.
Esto ha sido suficiente información para que ahora se esté pensando a nivel legislativo promover un programa de prevención, contra el suicidio, que se aplique “en todas las escuelas y los colegios de Mendoza”, consideró la diputada Florinda Seoane (ConFe), integrante de la Comisión de Educación de la Cámara Baja.
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Y un detalle es el que ha inquietado a la legisladora cobista para asegurar que “la semana que viene comenzaremos a trabajar firme en esto que requerirá tiempo”, según dijo. El dato es que de los 149 suicidios registrados en 2008 en la provincia, 49 fueron chicos y jóvenes. “Los 49 pertenecían a la franja que oscila entre los 15 y los 24 años de edad”, enfatizó.
Seoane además manifestó que “la novedad surgió como consecuencia de un pedido de informes que elevó un diputado radical a la Dirección General de Escuelas para que informara sobre los casos de suicidios en chicos escolarizados. Cuando fuimos a tratar el expediente vimos que era mejor primero hablar sobre el asunto en particular y después asociar a la DGE con respecto a las medidas preventivas, información, relación, coordinación, todo lo vinculado a problemas de esta naturaleza”, recordó.
La legisladora en ese sentido alertó que “según lo que nos dijo el licenciado Pedro Piemontesi, la cifra va a ir creciendo sobre todo en las edades que van de los 15 a los 24 años. Por eso hemos quedado que nos juntaremos con la Comisión Bicameral de Salud y de Educación para tratar este tema junto a funcionarios que atienden el servicio telefónico 911 para avanzar en medidas de prevención que puedan ser atendidas por la Dirección General de Escuelas”, explicó.
Línea de atención al suicida
De acuerdo a lo establecido por la Organización Mundial de la Salud, el mejor tratamiento consiste en la prevención, por lo que a criterio de los legisladores y del coordinador del SATeC, resulta indispensable la capacitación tanto a docentes como a organizaciones de la sociedad civil para que lleven el mensaje a los distintos sectores de la comunidad, difunde el informe suministrado por el departamento de prensa de Diputados.
En el caso de Mendoza, la línea de atención al suicida se encuadra en un programa provincial, único en el país, que incluso es tomado como modelo a nivel nacional a través de un proyecto de ley que es impulsado en el Senado de la Nación.
El 911, es el número que recibe las llamadas y son derivadas a los operadores del Servicio de Atención Telefónica en Crisis. En total, son seis personas las que receptan los pedidos de ayuda, todos ellos estudiantes avanzados de psicología que son capacitados especialmente para la tarea.
Los horarios de atención son de 10 a 15 y de 18 a 23, aunque el objetivo es a futuro, poder incorporar más personal para que la atención se extienda las 24 horas.
Para Piemontesi, “a través del 911 se logra una captación más fidedigna de las personas que están en esta situación”, y se intenta comprometer al “paciente” a reencausar su tratamiento. Además, se hace un seguimiento telefónico con posterioridad a la solicitud de auxilio para ver en qué situación se encuentra esa persona.
El especialista en la temática, agregó que “el mito que cuando alguien avisa no lo va a hacer, no es así y a veces esos mitos no ayudan a la prevención”.
De hecho, “a mayor cantidad de intentos de suicidios, más posibilidades de concreción tiene una persona en relación a otra que nunca lo intentó”.
En el caso de los adolescentes y quienes se encuentran en la denominada “primera juventud”, los factores que pueden intervenir para llegar a ese extremo son muchos. Algunos pueden estar relacionados con el fenómeno de la “imitación”, porque “estaría determinada por el estado de vulnerabilidad”, indicó.
Al mismo tiempo, expresó que “en el proceso suicida, desde la etapa de consideración hasta la decisión pueden pasar décadas, pero en los adolescentes, ese tiempo se reduce”.
Precisamente por ese motivo, el diputado Daniel Dimartino (UCR) manifestó que “el adolescente pasa gran parte del día y del año en la escuela”, por lo que “se necesita un accionar coordinado con los preceptores, docentes, directivos y supervisores al respecto, porque de lo contrario, la detección de estas situaciones se torna muchas veces más difícil”.
En ese sentido, adelantó que la próxima reunión que mantendrá la comisión será con autoridades de la Dirección General de Escuelas, para determinar qué acciones se están tomando al respecto desde el ámbito educativo.
“Se trata de aunar criterios con al DGE para que el tema entre a las escuelas” como forma de prevención de situaciones de esta naturaleza. Para el legislador “falta coordinación entre las áreas de Educación y Salud”.
Por su parte, el diputado Alberto Recabarren (PJ), subrayó que se trata de un fenómeno que va aumentando y que se necesitan mecanismos de prevención teniendo en cuenta que “todo suicida tiene una alteración de la conciencia y es algo que no se puede explicar desde la normalidad”.
Otro factor a tener en cuenta según Recabarren, es la medicación que se le suministra a determinados pacientes, “porque cuando se rompe el equilibrio, cuando por algún motivo deja de tomarlos, puede movilizarse su conducta suicida”.
Asimismo, destacó que en las escuelas también tendrían que detectarse lo que se conoce como “fobias situacionales”, experimentadas por los alumnos previo a un examen o ante determinadas situaciones estresantes, con síntomas como dolores de estómago o diarreas, que son casos que se trasladan al consultorio médico pero que en realidad tienen un trasfondo psicológico de somatización.
Finalmente, Piemontesi resaltó que del ’60 a los ’80, se produjo “un freno” en las tasas de suicidio, pero que en la actualidad, algunos factores que influyen en el incremento de los índices son la falta de comunicación, la gran competitividad y el “Ser” en el corto plazo, relacionado en muchos casos con características propias de la posmodernidad.
La legisladora en ese sentido alertó que “según lo que nos dijo el licenciado Pedro Piemontesi, la cifra va a ir creciendo sobre todo en las edades que van de los 15 a los 24 años. Por eso hemos quedado que nos juntaremos con la Comisión Bicameral de Salud y de Educación para tratar este tema junto a funcionarios que atienden el servicio telefónico 911 para avanzar en medidas de prevención que puedan ser atendidas por la Dirección General de Escuelas”, explicó.
Línea de atención al suicida
De acuerdo a lo establecido por la Organización Mundial de la Salud, el mejor tratamiento consiste en la prevención, por lo que a criterio de los legisladores y del coordinador del SATeC, resulta indispensable la capacitación tanto a docentes como a organizaciones de la sociedad civil para que lleven el mensaje a los distintos sectores de la comunidad, difunde el informe suministrado por el departamento de prensa de Diputados.
En el caso de Mendoza, la línea de atención al suicida se encuadra en un programa provincial, único en el país, que incluso es tomado como modelo a nivel nacional a través de un proyecto de ley que es impulsado en el Senado de la Nación.
El 911, es el número que recibe las llamadas y son derivadas a los operadores del Servicio de Atención Telefónica en Crisis. En total, son seis personas las que receptan los pedidos de ayuda, todos ellos estudiantes avanzados de psicología que son capacitados especialmente para la tarea.
Los horarios de atención son de 10 a 15 y de 18 a 23, aunque el objetivo es a futuro, poder incorporar más personal para que la atención se extienda las 24 horas.
Para Piemontesi, “a través del 911 se logra una captación más fidedigna de las personas que están en esta situación”, y se intenta comprometer al “paciente” a reencausar su tratamiento. Además, se hace un seguimiento telefónico con posterioridad a la solicitud de auxilio para ver en qué situación se encuentra esa persona.
El especialista en la temática, agregó que “el mito que cuando alguien avisa no lo va a hacer, no es así y a veces esos mitos no ayudan a la prevención”.
De hecho, “a mayor cantidad de intentos de suicidios, más posibilidades de concreción tiene una persona en relación a otra que nunca lo intentó”.
En el caso de los adolescentes y quienes se encuentran en la denominada “primera juventud”, los factores que pueden intervenir para llegar a ese extremo son muchos. Algunos pueden estar relacionados con el fenómeno de la “imitación”, porque “estaría determinada por el estado de vulnerabilidad”, indicó.
Al mismo tiempo, expresó que “en el proceso suicida, desde la etapa de consideración hasta la decisión pueden pasar décadas, pero en los adolescentes, ese tiempo se reduce”.
Precisamente por ese motivo, el diputado Daniel Dimartino (UCR) manifestó que “el adolescente pasa gran parte del día y del año en la escuela”, por lo que “se necesita un accionar coordinado con los preceptores, docentes, directivos y supervisores al respecto, porque de lo contrario, la detección de estas situaciones se torna muchas veces más difícil”.
En ese sentido, adelantó que la próxima reunión que mantendrá la comisión será con autoridades de la Dirección General de Escuelas, para determinar qué acciones se están tomando al respecto desde el ámbito educativo.
“Se trata de aunar criterios con al DGE para que el tema entre a las escuelas” como forma de prevención de situaciones de esta naturaleza. Para el legislador “falta coordinación entre las áreas de Educación y Salud”.
Por su parte, el diputado Alberto Recabarren (PJ), subrayó que se trata de un fenómeno que va aumentando y que se necesitan mecanismos de prevención teniendo en cuenta que “todo suicida tiene una alteración de la conciencia y es algo que no se puede explicar desde la normalidad”.
Otro factor a tener en cuenta según Recabarren, es la medicación que se le suministra a determinados pacientes, “porque cuando se rompe el equilibrio, cuando por algún motivo deja de tomarlos, puede movilizarse su conducta suicida”.
Asimismo, destacó que en las escuelas también tendrían que detectarse lo que se conoce como “fobias situacionales”, experimentadas por los alumnos previo a un examen o ante determinadas situaciones estresantes, con síntomas como dolores de estómago o diarreas, que son casos que se trasladan al consultorio médico pero que en realidad tienen un trasfondo psicológico de somatización.
Finalmente, Piemontesi resaltó que del ’60 a los ’80, se produjo “un freno” en las tasas de suicidio, pero que en la actualidad, algunos factores que influyen en el incremento de los índices son la falta de comunicación, la gran competitividad y el “Ser” en el corto plazo, relacionado en muchos casos con características propias de la posmodernidad.