Avisos fúnebres
La historia argentina, y la de otros países, está signada por las muertes políticas. Es inconcebible no lleguemos a un punto donde el gatillo no se apriete. Por más bronca, por más odio que recrudezca en la lucha social.
La historia Argentina, y la de otros países, está signada por las muertes políticas. Es inconcebible que no lleguemos a un punto donde el gatillo no se apriete. Por más bronca, por más odio que recrudezca en la lucha social. La muerte del estudiante Mariano Ferreira será en pocos días nombre de una agrupación social y política entre los estudiantes de alguna universidad o de vaya a saber qué agrupación de izquierda, en este caso. ¿Somos acaso una sociedad que necesita permanentemente de mártires para construir un sentido en nuestras prácticas políticas? Pareciera que sí. Mafias y gatillo fácil es la más clara expresión de la derecha intolerante. Sean aquellas sindicales, estudiantiles o policiales.
Toda sociedad se desarrolla (no existe otra manera) en base a conflictos sociales, protestas contra los poderes de turno. Pero lo que asombra es una idea que podemos abstraer de todo ello: la vida no vale nada. Si al disidente se lo elimina, se acaba el dialogo, la discusión y también el disenso. Si al que resiste y protesta se lo extermina, se aleja la democracia y lo que cunde es la idea de revancha. La historia nuestra está signada por esas trapacerías. Una mierda. Una verdadera mierda lo que pasó con el pibe Ferreira. Y lo peor es que, muy en el fondo del inconsciente de muchos grupos políticos, se goza con la muerte. Los que matan para mandar señales de poder y atemorizar. Y los que acompañan políticamente al muerto para reforzar una mística.
Todo en torno a la muerte. Demasiado tenemos con las muertes cotidianas por el hambre, los accidentes, la impericia, los suicidios, los abortos ilegales, las guerras entre bandas en los barrios o la bala policial al pibe que no se rescató en la comisaría. Pero no bastan. A esta sociedad no le bastan esas muertes. Se necesita entonces de la muerte política para cerrar el círculo necrofílico de una cultura que no aprende ni del terrorismo de Estado en los años en dictadura, ni de las imágenes televisivas de los muertos por la inseguridad. Es realmente, un bajón.
Pero también jode que el oportunismo político de muchos (en TN no hacían otra cosa que entrevistar a los militantes de izquierda del Partido Obrero durante horas) como la señora Mirta que organiza un militante almuerzo antigubernamental con Pino Solanas y Vilma Ripoll para utilizar la muerte de Mariano Ferreira como estandarte electoral 2011. Eso es también cruel.


