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River, a llorar a la iglesia
El periodismo deportivo porteño siempre se ocupa de resaltar, en las derrotas de River, las dificultades del equipo, pero casi nunca pondera las virtudes de sus rivales, especialmente si no son equipos grandes. La noticia es la noticia y el mercado es el mercado.
Sí, River, vas a tener que probar llorando en la Iglesia. ¿Hasta cuándo señores? Un equipo que es una “gran empresa deportiva”, junto a Boca, que históricamente, a medida que el negocio fue incorporándose al fútbol desde la década del 30 y que hoy todo se vende, hasta una entrevista; pasa fecha tras fecha quejándose por supuestos “malos arbitrajes” contra su equipo, repito, una “gran empresa deportiva” a la cual el negocio del fútbol le diseña beneficios desiguales respecto de otros…
No, que al cuento lo relaten en una gira por China. Aquí, no. Basta muchachos. Si están donde están es porque hace 6 campeonatos que vienen en caída libre por distintos motivos. Es sintomático. ¿Ahora resulta que la AFA o el Colegio de Arbitros quieren que River descienda de categoría?
Increíble, pero real. Piden la hora contra equipos en descenso directo como Quilmes o Gimnasia de La Plata. A Godoy Cruz ya le tienen pánico y se asustan con la camiseta. No le ganan a nadie, y encima, se quejan. Sí, como hincha de Godoy Cruz, y asistente a todos los partidos (desde la liga mendocina) reconozco que no hubo mano de Funes Mori y que a Curbelo debió Beligoy expulsarlo por la plancha al pibe Lamela.
Pero, ¿No querés que te cuente River, las veces que a nosotros y a otros, nos perjudicaron con los arbitrajes, los penales no cobrados, en Buenos Aires, en la propia Bombonera donde hasta hoy, somos invictos? ¿Y las cabronadas de los técnicos y jugadores que les dirigen los partidos a los árbitros porque son River o Boca? ¿De eso no se habla? No de eso no se habló nunca ni se habla.
Una cosa es cierta por estos días. Godoy Cruz ya le juega de igual a igual a cualquiera, y el país disfruta con la magia de Ramírez, las fantasías de Jairo y la garra de los charrúas del equipo. Que valora la humildad y el juego colectivo, sobre todo, con presupuestos que no llegan al 30% de lo que gastan River o Boca. Por eso, River, ganá, en la cancha, desde el primer minuto; y si no se les dá, vayan a la Iglesia a llorar, que ya es hora que el fútbol sea realmente para todos.