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El allanamiento en Delitos Complejos se transformó en un escándalo

La orden de una fiscal de Capital para requisar las computadoras de los tres fiscales especiales cayó muy mal entre los magistrados. La medida es por una denuncia que existe contra Eduardo Martearena. Mirá las fotos y los videos.
El fiscal Martearena dialogando con periodistas. Foto: MDZ
El fiscal Martearena dialogando con periodistas. Foto: MDZ
La requisa que comenzó esta tarde y se extendió hasta la noche en la Fiscalía de Delitos Complejos produjo malestar e incomodidad entre quienes trabajan allí. La fiscal Virginia Rumbo ordenó revisar las computadoras de la fiscalía para obtener pruebas en una denuncia contra Eduardo Martearena realizada por el socio de Pablo Cazabán.

Unos minutos antes de las 16, Rumbo ingresó a la Fiscalía Especial con una orden de registro de las computadoras. La magistrada tenía como misión buscar pruebas o indicios de una supuesta falsificación de denuncia anónima que investigó Eduardo Martearena, quien fue denunciado por Guillermo Gorelik, abogado defensor de un imputado por estafa en una causa que tiene a su cargo el mismo Martearena.

El magistrado no dudó en asociar nuevamente esta medida a la investigación que lleva adelante por el Cadillacsgate; es decir, por investigar el pago de $315.000 en tiempo récord que el Gobierno le hizo a una productora de espectáculos, los embates contra él son constantes.

Gorelik es socio de Pablo Cazabán, hermano del secretario General de la Gobernación, Pablo Cazabán.

Para Martearena todo proviene del mismo lugar y buscan desprestigiarlo y, de algún modo, impedirle el ascenso a camarista. Manifestó que le interesa ascender en su carrera judicial pero no a costa de lo que le están haciendo (video).

Pero más allá de la sospecha de que detrás de las denuncias y recusaciones contra el fiscal hay una mano poderosa, en la Fiscalía Especial hubo primero sorpresa y luego enojo cuando llegó la fiscal Virginia Rumbo con la orden de registro.

La fiscal Claudia Ríos y su par Eduardo Martearena no estaban en sus despachos, y sí estaba Daniel Carniello. Los dos primeros debieron adelantar su horario de llegada porque sus computadoras iban a ser examinadas. Aunque no tengan nada que esconder, los magistrados también tienen en sus PC archivos personales, de hijos o familiares.

En presencia de ellos fueron revisadas sus computadoras, aunque como se encargó de aclarar Eduardo Martearena: “No se pueden llevar cualquier información, el registro está acotado sólo a lo que buscan”. Lo que buscan es si en alguna PC de la Fiscalía Especial se confeccionó una falsa denuncia. Para Gorelik, esto lo hizo el mismo Martearena. También la fotocopiadora fue peritada, porque el abogado del imputado dijo que en el expediente se puede observar que las supuestas pruebas fueron copiadas de una denuncia anterior.

El registro de los ordenadores lo solicitó la fiscal Rumbo y fue autorizado por el Juez del Sexto Juzgado de Garantías, Carlos Benegas.

Los fiscales especiales observaban cómo el personal de Delitos Económicos, con cierta vergüenza, accedían a los archivos de las PC y notebook de la Fiscalía Especial.

El titular de esa división (Delitos Económicos), Roberto Valverde, dirigía a sus subalternos. Pero a éste comisario se lo veía muy serio y hasta disgustado: No es para menos: estaba revisándoles las computadoras a la gente con la que trabaja diariamente en busca de algo que parece una venganza contra Martearena.

Al respecto, el fiscal no cuestionó el trabajo de Virginia Rumbo, quien sin dudas estará horas en la Unidad Especial porque deben registrar todas las computadoras que hay en el edificio.