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El viudo de Abonassar fue imputado por fraude a la administración

Alejandro Gil está acusado de administración fraudulenta cuando estaba al frente de la Asociación Victimas de Delitos, organización que se disolvió porque el Gobierno le quitó los subsidios ante sospechas de corrupción. El esposo de la mujer que murió tras un macabro asalto en Godoy Cruz en el 2007 declaró ante la fiscal especial Claudia Ríos.

El viudo de Laura Abonassar, Alejandro Gil, quedó imputado por fraude a la administración pública en la causa que se investiga si hubo corrupción en la Asociación Víctima de Delitos, entidad que se disolvió por falta de fondos y cuyo presidente era el esposo de la mujer asesinada en un asalto en Godoy Cruz en abril del 2007.

La fiscal especial Claudia Ríos es quien está a cargo de la investigación. La denuncia inicial ante Fiscalía de Estado fue realizada por el vicepresidente de la ONG; Daniel Coccia, quien aseguró haber detectado irregularidades en el manejo de los subsidios otorgados por el Gobierno provincial y que alcanzaban una cifra de $150.000.

Al parecer, Gil habría falsificado las facturas de rendición y por estos hechos habría tenido que defenderse esta mañana en la Unidad de Delitos Complejos. Según lo denunciado el año pasado por Coccia, se habían justificado los gastos con facturas truchas, situación que fue comprobada por la Fiscalía del Estado.

Gil se hizo conocido públicamente al convertirse en una especie de vocero de los mendocinos pidiendo seguridad tras , quien fue acribillada ante la mirada de su hijo por ladrones que le sustrajeron el auto.

Esta mañana, este hombre -que después fue hasta cuestionado por las mismas marchas- se presentó a declarar ante la fiscal Ríos, quien terminó imputándolo por “fraude a la administración pública”.

El denunciante ya se había alejado de la entidad antes de que se disolviera a principios de este año porque no estaba de acuerdo con las rendiciones de cuenta, tal como lo explicó a MDZ. “Pedí por libro de actas que se hicieran muchos controles, pero hasta el libro se perdió”, señaló Coccia en febrero pasado.