Presenta:

¿Quién dice que no se puede?

A lo largo de estos dos años, MDZ ha demostrado que desde un diario digital se puede informar con rigurosidad y, también, investigar, analizar y reflexionar sobre lo que pasa, anticipándose a lo que puede pasar.
 
El impacto producido por la inmediatez que asegura un medio online está a la vista: decenas de temas sobre los cuales los periodistas de este diario echaron luz fueron (y son todavía hoy) insumos para otros medios de la provincia y del país u objeto de investigaciones legislativas y judiciales.

No podríamos aseverar tajantemente que el trabajo de analistas en tiempo real es mejor que aquel al cual puede accederse uno o días después en los medios tradicionales. Sólo diremos al respecto que la experiencia es sumamente enriquecedora para unos y otros. De ello dan cuenta tanto los lectores como los protagonistas de esas informaciones y, sin dudas, representa ya un parámetro que nadie puede evitar observar.

Atentos como están los lectores y los sectores políticos, sociales, económicos, culturales y también los periodísticos a cuál será la agenda marcada por MDZ o en torno a cómo enfocará algún hecho que, hasta la aparición de este diario, parecían rutinarios y repetitivos, la tarea de recoger una información, certificar su veracidad y seriedad, profundizar en ella y analizarla, representan una tremenda responsabilidad que día a día pesa (y mucho) a la hora de sentarse a escribir.

Esto es “autopromo”, claro que sí. Pero también deja en claro que, en materia de medios periodísticos, ya no hay posibilidad de una vuelta atrás sin pagar un alto costo: todo lo que venga deberá ser igual o mejor que lo que se ha hecho.

Este valor nos alcanza internamente a quienes hacemos MDZ y a los que nos siguen, o bien, a los que compiten. La idea está buena: cada vez que se piense en informar, habrá que tener en cuenta que la rapidez obliga a hacerlo con mayor veracidad y mejor relato, que están los lectores opinando en simultáneo y aportando otros puntos de vista y que está la posibilidad de que en tiempo real un tema sea respondido, rebatido o enriquecido por otra persona.

Cuando cumplimos el primer año nos sorprendíamos de la respuesta que Mendoza le dio al diario. Hoy podemos decir que no es sorpresa lo que sentimos, sino orgullo. Mendoza supo adaptarse a esta nueva herramienta y por lo tanto, los lectores se han ido integrando al diario de una manera más sólida, animándose no sólo a participar en las noticias, sino a producirlas, a criticarnos, a exigirnos y refutarnos cuando no hemos coincidido.

Hace dos años no pensábamos en la posibilidad de que temas que han sido tabú para Mendoza pudieran abrir amplios debates. Hace un año, certificábamos que era posible. Hoy, además, damos cuenta que protagonistas de temas escabrosos dan la cara en las columnas de MDZ, aceptan debatir puntos de vista contrapuestos con otras personas y discuten online con los lectores, otrora, meros espectadores.

Se nota cierto optimismo en estas palabras. Pero son sinceras. Si tanto se pudo avanzar en materia de opinión pública, pensamiento, análisis e investigación desde un medio, creemos que eso indica que hay un caldo de cultivo, una materia crítica disponible, capaz de aportar su grano de arena para romper con la inercia y superar la medianía, en la búsqueda de una provincia que vuelva a ser lo que soñaron sus fundadores, con el agregado de la prioridad de este tiempo: la inclusión social y la igualdad de oportunidades para todos.