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Relato de la joven entregada por su madre para que fuera abusada

Hoy tiene 21 años, en un video contó cómo su progenitora la entregaba a su concubino para que abusara de ella.  Le  daban sidra para marearla. "No siento nada cuando tengo relaciones con mi marido"; "Me da pena haber mandado a la cárcel a mi mamá pero es donde tiene que estar", fueron algunas de sus frases.
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La semana pasada MDZ dio a conocer una historia terrible, la de una chica que cuando tenía 12 años era entregada por su madre a su pareja para que abusara de ella en Maipú. Pero eso no era todo: la progenitora observaba cómo su pareja abusaba de su hija.

Pasó el tiempo y esa niña creció, con algunos problemas psicológicos y miedos, hasta que llegó a los 21 años.

Después de analizar aquellas vejaciones vividas, se presentó en la Justicia a denunciar lo sucedido, pero no sólo eso, también decidió contar su experiencia porque quiere  “que otras mujeres que vivieron una situación como la mía se animen a denunciar”.

Además ella sabe también que hablar sobre su experiencia,  le puede ayudar a superar algunos traumas que le impiden tener una vida común: “No siento nada cuando tengo relaciones con mi marido, sólo sirvo para ser madre”. Esto no es poca cosa.

Ella reconoce que no fue fácil tomar semejante decisión; iniciar una acción penal contra su madre implica mucho valor. Ese valor lo obtuvo cuando salieron a la luz otros casos semejantes a los que ella vivió, en especial el de "El Chacal", quien paradójicamente vivía, hace muchos años, cerca de su casa.

Al otro día de realizada la denuncia, la Policía detuvo a su progenitora: “Me duele que esté presa porque es mi madre, pero es lo que se merece”, dijo respirando profundo para evitar las lágrimas.

Sucede que el fiscal de Luján-Maipú Fernando Giunta acusó a la mujer de “participación criminal primaria en abuso sexual gravemente ultrajante, agravada por la convivencia preexistente y agravada por el vínculo, con corrupción de menores agravada por la convivencia y el vínculo”. En tanto, el abusador está prófugo y es intensamente buscado.

El relato de la chica sigue siendo estremecedor. Para concretar los abusos, su madre y el concubino iban con la menor hasta las vías del tren de calle Giol, en Maipú. Allí “me daban de tomar sidra y él comenzaba a sacarme la ropa, mientras mi madre se iba atrás de un árbol y se quedaba mirando”, recordó.

El encuentro

La joven se enteró de las publicaciones que hizo este medio sobre su denuncia y el arresto de su madre, y por ello se puso en contacto con MDZ.

Ella quería hablar, pero no en cualquier sitio. Su casa no era conveniente; allí vive con sus dos pequeños hijos y no quería que escucharan su historia, menos que la revelara frente a un desconocido.

La denunciante pidió que la entrevista sea en el ámbito policial; en una oficina de la comisaría de Gutiérrez donde le brindaron asistencia y apoyo para que tomase la decisión de presentarse ante la Justicia. Estaba claro que para contar su historia necesitaba estar en un lugar que la contenga.

Por ello sorprendió que al consultarle si estaba dispuesta a relatar su experiencia en un video respondiera que sí. Incluso quería hacerlo mostrando su rostro. Sin embargo, MDZ tomó la decisión de no hacerlo, ni siquiera llamarla por su nombre durante el diálogo filmado.Ya demasiado ha sufrido esta joven.

La entrevista y el video

La víctima fue a la seccional acompañada por la hermana de su esposo. La cuñada fue quien la ayudó a tomar la decisión de hacer la denuncia.

Durante la entrevista la joven brindó detalles de su vida. Contó que tiene 14 hermanos; de éstos hay dos mujeres (una de 15 y otra de 25) que son hijas de su abusador y de su madre. Con la menor se llevaba bien, “la amo, es mi hermana”, dijo, pero con la mayor mantiene una relación tirante. El resto de sus hermanos y hermanas están enojados con ella y “me piden que saque la denuncia, pero yo no lo voy a hacer, mi mamá no pensó en mi cuando tenía 12 años. ¡La pucha, soy la hija y me entregó a un hijo de puta!, se justificó sobre el encierro de su mamá.

Aquellos abusos, que implicaron una pérdida de su autoestima, ocurrieron hace 9 años. “Me llevaban a las vías cuando él volvía de jugar a las bochas. Mi mamá siempre llevaba una frazada o algo así; la ponía en el piso, me daba de tomar sidra y después su pareja comenzaba a sacarme la ropa”. Es necesario decir que esas vejaciones incluían todo tipo de abusos, pero nunca hubo acceso carnal.

Los ataques continuaron en contadas ocasiones cuando el hombre se mudó a vivir con su madre, aunque el bloqueo fue tal que “no recuerdo bien si fue cuando nos cambiamos a una casa de Los Corralitos o no sé dónde”, expresó la víctima.

Durante la convivencia, “él era agresivo con mi mamá y mis hermanos, pero a mi nunca me trató mal; me parece que tenía miedo que yo hablara”, sospecha la víctima.

Al respecto, manifestó que cree que ninguno de sus hermanos fue abusado por este hombre quien hasta hace un mes vivían todos juntos. Sin embargo, “siempre tuve miedo de que le pasara algo a mis hijos. Cuando él pasaba y le hacía un cariño a mi nena, se me revolvía el estómago y se me venían todas las imágenes a la cabeza”.

En el siguiente video la víctima relata su dramática historia.