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Gendarmería no garantiza la seguridad urbana

La Gendarmería fue creada y especializada en el control de las fronteras. En su Manual de Actuación, solo la última de las opciones da algún indicio de disponibilidad para casos de inseguridad como la que sufre Mendoza. Dice, luego de enumerar su trabajo en las fronteras: "...otros lugares por disposición del Poder Ejecutivo o requerimiento de la Justicia Federal".
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La Gendarmería Nacional junto con el Ejército, son consideradas las fuerzas más “populares” y federales del país.

Se nutren de jóvenes de las provincias que, en muchos casos, además de la vocación, tienen la ambición de salir de sus pueblos, de tener una salida laboral más o menos estable, de viajar y conocer, además de servir al país.

En el caso de la Gendarmería, además de su fuerza de característica territorial, se caracteriza por tener un buen servicio de Inteligencia, al que muchos otros organismos recurren en pedido de auxilio.

Pero su ámbito de actuación no tiene mucho que ver con la seguridad ciudadana, precisamente. Salvo por una cuestión de “impacto visual” –con escasa eficacia a los fines por los que se la invoca permanentemente- Gendarmería no tiene, ni puede, ni sabe cómo desarrollar una política de seguridad urbana: para eso están las Policías.

El imaginario colectivo la ha premiado con un exceso de demanda de su presencia en todas partes y los gobiernos, lejos de darle relevancia, recursos y estrategias a sus Policías, se suman al coro popular: llaman a la Gendarmería y la desparraman por una serie de lugares en donde la gente pueda pasar y ver actuar a sus hombres.

La fuerza fue creada en 1938 por el presidente Roberto Ortiz y su finalidad de origen fue “consolidar el límite nacional” en plena época de expansión de pobladores y colonos por la geografía del país, por entonces despoblada y desconocida.

A diferencia de la función policial –que se trata de una fuerza integrada por “civiles armados”- Gendarmería tiene un carácter militar, más vinculado a la defensa de factores externos que a perseguir y atrapar ladrones.

En la ley de creación, la 12.367, jamás de previó formar a sus integrantes o ponerlos a disposición de la seguridad ciudadana. Dice la ley en torno a sus funciones: “Contribuir decididamente a mantener la identidad nacional en áreas limítrofes, a preservar el territorio nacional y la intangibilidad del límite internacional”. Su himno lo dice todo: se llama “Águilas de las fronteras”.

¿Qué pasa cuando un batallón de Gendarmería llega a un lugar? La fuerza debe trasladar hombres desde los más diversos puntos del país que desconocen absolutamente las características y hasta el mapa del lugar al que se dirigen. Dejan a sus familias y están concentrados en volver al lugar de origen, más que en resolver algún asunto del lugar en el que no son más que “ave de paso”.

En cuanto al lugar “custodiado” por la Gendarmería, lo que le sucede no es mucho más trascendente: si no cuentan con una tarea predeterminada, no harán más que controles de rutas más o menos de manera monótona y poco sorpresiva, como lo puede hacer, a menor costo y con un más amplio espectro de conocimiento local, un policía.

De acuerdo con su Manual de Actuación, el ámbito en donde desarrolla sus tareas es, en el siguiente orden:

1- Pasos, puentes y túneles internacionales
2- Protección de objetivos estratégicos
3- Corredores viales de integración y rutas nacionales
4- Misiones de paz y seguridad
5- Seguridad de Embajadas
6- Otros lugares por disposición del Poder Ejecutivo o a requerimiento de la Justicia Federal

Por esto, es fundamental que no se le exija a una fuerza algo que no puede cumplir cabalmente. Y tampoco, despreciar las capacidades ya instaladas, como es la Policía, condenándolas a un segundo plano.