Tres semanas y media antes de que se conociera el video con el fragmento del operativo de rescate del guía de montaña Federico Campanini en el Aconcagua, su mamá, Mónica Susana Sánchez, ya había solicitado a la fiscal que tomó en un principio la causa, Claudia Ríos, que averiguara si su hijo estaba con alguien cuando falleció o si los rescatistas lo dejaron con vida y murió en la soledad del cerro.
La duda de la mujer tiene su fundamento. Horas antes de que le avisaran del desenlace trágico, el por entonces jefe de la Patrulla de Rescate policial, Armando Párraga, fue hasta su casa y dijo que la suerte de Federico estaba echada.
“En mi casa se acercó el Comisario Armando Párraga, yo sé que es el jefe de la patrulla de rescate, creo que el número de teléfono es xxx-xxxx, quien manifestó que le habían comunicado a que mi hijo estaba desahuciado; que si lo dejaba o qué. Él había dado la orden, según él, que se muriera el rescatista, pero que no lo dejaran solo, orden que no sé si alguna vez se cumplió”, dice la declaración textual que la mujer hizo el 20 de enero a las once y media de la mañana.