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Vacuna contra la impunidad: la pintora que vuelve a crear sobre la pared violada
La muralista Cristina Pérez, autora del Mural por la Memoria de Godoy Cruz que fue destruído por activistas pro dictadura, comenzó este martes a pintarlo nuevamente. Que lo destruyeran, dijo, "sirvió para saber que estos tipos caminan libremente".
Cristina Pérez creó el Mural por la Memoria de Godoy Cruz y una patota encapuchada y con armas, por la noche (necesariamente tenían que esconderse en las tinieblas) lo borraron todo, dejando consignas pro dictadura.
Hoy empezó nuevamente: en el marco del Encuentro de Muralistas que se realiza en esa comuna, la pintora y música Cristina Pérez porfía –en estos momentos y a lo largo de los próximos días- con sacarle colores a la pared y con pedirle que le hable a los transeúntes.
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No es mucho lo que pide, sólo generar el debate: “Es increíble –nos cuenta, de paso por la redacción de MDZ, antes de partir rumbo a Godoy Cruz- pero en Mendoza hay gente que no sabe que hubo desaparecidos. Piensan que eso pasó, pero que les pasó a otros, en Buenos Aires o en algún lugar lejano”.
La historia, lamentablemente, desmiente esa creencia: en Mendoza la represión fue tan salvaje como en cualquier otro rincón del país en los años de la dictadura. Y cerca de 200 mendocinos continúan sin aparecer.
“Yo estoy convencida –dice Pérez- que una pintura, un mural que exprese un momento de la historia puede movilizar a la gente a pensar, a dudar”. Es eso lo que pretende: generar dudas para, de esa manera, romper con mitos y verdades forzadas metidas en la memoria colectiva tracción a censura y sangre, como nos pasó.
“Con que duden, ya está bien”, sostiene. “Sembrar duda –reflexiona luego- siempre es mejor que silenciar”.
Sintió “bronca”, confiesa, cuando le llegó la noticia a Buenos Aires, en donde reside de manera alternada con Mendoza, de que habían destruido el Mural por la Memoria. “Ahora dicen que nadie vio nada”, ironiza al señalar la cercanía de la zona con la Comisaría Séptima, la custodia del edificio comunal y el alto tránsito que hay sobre esa calle.
En aquel momento los repudios a la violación de su obra se hicieron escuchar desde ámbitos diversos y hasta desde sitios distantes, como lo hizo, desde Alemania, por ejemplo, el ensayista Osvaldo Bayer.
“Pero sirvió”. ¿Cómo?, le preguntamos. Y responde: “Claro que sirvió: sirvió para que nos demos cuenta que estos tipos que lo destruyeron y dejaron los mensajes que dejaron, están caminando libremente por las calles, aunque hayan hecho cualquier cosa durante la dictadura”.