La mansión Stoppel, un símbolo del abandono y de la desidia
Construida en 1912 por el cónsul peruano Luis Stoppel y donada al Estado mendocino en 1949, la mansión de calle Emilio Civit 348 es hoy un símbolo de cómo las malas gestiones gubernamentales pueden destruir el patrimonio provincial sin siquiera haberlo tocado, porque, precisamente, eso es lo que sucede con la casa Stoppel: nunca se tocó.
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Juan Carlos reconoce que la instalación del vallado publicitario frente a la casa mejoró la situación y permitió, al quedar cerrado el predio, que se alejaran los vándalos, al resaltar que “la cosa se solucionó cuando instalaron los carteles, ahí nomás vinieron camiones de la municipalidad para terminar de llevarse todo lo que quedaba y desde entonces –hace cerca de cuatro años- no vienen ni siquiera a limpiar los yuyos”.
De todas formas, hay quienes aseguran que si se presentaron ofertas para darle alguna utilidad a la mansión Stoppel, desde la posibilidad de instalar una academia de danzas dirigida por Maximiliano Guerra hasta la construcción de un petit hotel temático relacionado con la vitivinicultura, pero desde la municipalidad argumentan que son muchos los requisitos que deben cumplirse para poder realizar remodelaciones.
La secretaria de Cultura, Turismo y Desarrollo Económico de la Capital, Mariana Juri, sostiene que “al estar considerada en Grado de Protección I –según la Dirección de Patrimonio- para restaurar, remodelar o intentar algún arreglo se deben respetar las características internas y externas originales de la construcción y eso eleva demasiado los costos”.
Los daños en la losa, los muros y hasta en los cimientos, sumado a la gran cantidad de vidrios y puertas rotas y el deterioro de la pintura en general de la vieja casona, según advierte Juri, elevan la inversión a realizar a casi cinco millones de pesos.
“De todas maneras, no importa si es la Municipalidad o el Gobierno provincial quien deba hacerse cargo de mantener la propiedad, lo importante es encontrar una solución al problema y disponer, por supuesto, del dinero suficiente para poder hacerlo. Nosotros, como administración estamos dispuestos a seguir colaborando en esa tarea pero no tenemos los fondos para hacerlo”, reconoce la funcionaria municipal.